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¿Tendrán que pagar a la policía las cofradías?
El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, avanzó el jueves pasado que la nueva Ley de Protección y Seguridad Ciudadana, que vendrá a reemplazar a la vigente de 1992, incorporará el copago de parte del despliegue de fuerzas policiales requerido en acontecimientos multitudinarios o de riesgo tales como espectáculos de masas. La norma va buscándole los pies a los clubes de fútbol, pero puede encontrarse con la Semana Santa. En su anuncio, el ministro se esforzó en recalcar que sólo se cobrará a los promotores con ánimo de lucro. En tal sentido, las cofradías estarían exentas… aunque el Consejo de Cofradías podría ser quien terminara pagando puesto que obtiene la cesión municipal de los beneficios por la explotación del alquiler de sillas.
28/5/12
La vida es esas otras semanas
SI VIVIÉRAMOS permanentemente de Ramos a Pascua, acabaríamos por aborrecer la Semana Santa. De hecho, ya lo intentan con singular empeño con tanta procesión extraordinaria y tanta convocatoria a destiempo. Así que toca bajar del Monte Tabor donde hemos asistido a la transfiguración de la ciudad y aplicarse cada uno en su afán. No es posible construir cabañas ni para Elías ni para Moisés ni para nosotros mismos, expulsados de ese paraíso temporal en que nos aislamos del mundo.
La Semana Santa nos procura una experiencia de alejamiento de la realidad que no es posible mantener por mucho tiempo, so pena de enloquecer y creernos que la representación es la vida misma por mucho que lo dijera el poeta. Arrullados en esa placenta cálida y confortable donde hemos crecido, todo nos es ajeno, llega mitigado como un sordo murmullo, un eco lejano y amortiguado de la barahúnda exterior.
Expulsados del claustro íntimo de la ciudad madrastra, la resurrección a la vida del Lunes de Pascua no puede ser más desconsoladora. Como el recién nacido arrancado del seno materno al que hacen llorar de un cachete para que se le llenen por primera vez los pulmones del aire que tendrá que seguir respirando sin remisión toda su vida.
La realidad nos abofetea con el copago sanitario, la reordenación autonómica, los abertzales queriendo imponer condiciones a su paz, el PSOE e IU ensayando la confrontación permanente con el Gobierno, los ministros contradiciéndose mientras desde el partido los desdicen y la penuria conquistando cotas cada vez más altas que creímos a salvo de la riada ruinosa. ¡Qué felices fuimos cuando nos preocupaba la probabilidad de chubascos débiles o asilados!, ¡qué bien lo pasamos cuando nos volcábamos ávidos por conocer si saldría una cofradía u otra!, ¡cuánto disfrutamos en esa tregua que le habíamos declarado de forma unilateral a la abstrusa realidad!
Ahora toca despertar de aquel sueño, porque el dinosaurio de la crisis aún está aquí. Y en esa semana que estuvimos fuera de nosotros mismos devoró no pocas expectativas como merienda. Nuestra burbuja ya se pinchó, ahora falta que también se deshaga la de tantos que sueñan con vivir al margen de la cruda realidad como si la crecida de la marea no hubiera acabado ya con el almacén, los establos y el silo y se acercara peligrosamente a la casa. No queda otra que hacerle frente y ponerse a salvo. Nuestras pequeñas cosas, nuestra semana, nuestro mundo ya decayeron.
Follow @javierubrod10/4/12
De aplazamientos y prórrogas
Para entender en toda su magnitud este comentario hay que situarse en el Miércoles Santo, casi una semana atrás, con media España pendiente de irse de puente y la otra media de puente forzoso sin irse a ningún lado por culpa del paro. Ese miércoles resulta catastrófico para la confianza de España en los mercados financieros a los que necesita acudir como el adicto a la droga tiene necesidad de acudir a su ‘camello’.
El ministro Montoro, diputado por Sevilla, había presentado el día anterior los Presupuestos Generales del Estado más restrictivos de la historia española, con un ajuste brutal del gasto público para cuadrar unas cuentas profundamente deterioradas por la relajación con que se había gobernado en la creencia errónea de que el crédito era inagotable.
Lejos de aplacar las dudas de los prestamistas extranjeros, el presupuesto consigue el efecto contrario: se hunde la Bolsa, se dispara la prima de riesgo país y el Tesoro subasta poco y caro una emisión de deuda prevista para ese día. No es la tormenta financiera perfecta, porque ya la hemos sorteado otras veces, pero se le aproxima mucho.
Entre tanto, en Sevilla, la preocupación más inminente es si la lluvia dará tregua y permitirá disfrutar de un día pleno de cofradías en la calle. Contra todos los pronósticos, el Miércoles Santo reluce en todo su esplendor, las cofradías salen a la calle, el gentío invade el centro histórico… y los barrenderos limpian la ciudad cuando todo ha pasado, incluso a horas tan extemporáneas como las 4.35 de la madrugada en que se recoge el último palio.
Para que los operarios de Lipasam cumplieran con su abnegado y nunca suficientemente reconocido trabajo –en vista de la poca cultura cívica que demuestran quienes empuercan la vía pública a todas horas y de todas las formas imaginables- había hecho falta no sólo que saliera el sol y permitiera hacer estación de penitencia a las cofradías sino que la plantilla aceptara en asamblea los términos del acuerdo con el Ayuntamiento para desconvocar la huelga que tenían prevista hasta el Sábado Santo.
En pocas palabras, los empleados de la empresa municipal de limpieza urbana dan su conformidad a prorrogar hasta 2013 el convenio colectivo vigente en lugar de un nuevo marco laboral cuya negociación había dado pie a la convocatoria de la huelga. Salvado el escollo de la huelga de basuras, el alcalde Zoido podía seguir haciendo su ronda matutina por los templos de las hermandades del día sin que nadie le afeara la suciedad acumulada desde la noche antes: objetivo cumplido.
Claro que no podía decir lo mismo la dirección de la empresa, que aspiraba a recortar un 5% los salarios de los barrenderos y basureros en línea con el resto de sociedades municipales, a prolongar la jornada semanal hasta los 37,5 horas de acuerdo con lo dispuesto por el Gobierno para los empleados públicos y a introducir criterios de movilidad funcional en la plantilla. Con ser importante todo eso, no era lo más decisivo.
Lo más decisivo era que el Ayuntamiento de Juan Ignacio Zoido había reculado en el último minuto cuando se vio al borde del abismo con una carrera oficial convertida en el albañal en que la dejan sus abonados (aquí sí que no cabe echarle la culpa a nadie más) justo los días más críticos para la ciudad. El temor a que la imagen de la Avenida de la Constitución repleta de bolsas y cáscaras de cacahuetes abriera los telediarios nacionales pudo más que el temor a incumplir lo acordado con el Gobierno en el plan de estabilidad financiera para pagar a los proveedores. Con razón no se creen ahí fuera los presupuestos de Montoro: ¡si no nos los creemos ni dentro!
La jugada de Zoido y su equipo –el competente Maximiliano Vílchez destaca entre tanta inanidad- recibe en el rugby un nombre que lo dice todo: patada a seguir. Es la manera en que un equipo reculando contra su línea de ensayo trata de resolver la melé espontánea que lo amenaza con un patadón lo más lejos posible para ganar aire.
Zoido, cuya condición de presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias no conviene perder de vista en este embrollo, ha enviado el balón de los recortes, las caras largas y las medidas impopulares lo más lejos que ha podido para ganar tiempo, que es justo lo que le falta a España.
Pero los mercados de crédito internacional, la instituciones supranacionales y nuestros aliados en la UE son mucho más estrictos con los aplazamientos y las prórrogas que el Consejo de Cofradías con esas hermandades empeñadas en demorar hora tras hora su salida para evitar el chaparrón. Dios quiera que no acabemos (Sevilla y España) como San Gonzalo, dictándonos el Cecop del FMI a qué hora, de qué día y con cuántos cirios tenemos que regresar a golpe de tambor.
Follow @javierubrod9/4/12
Otro año más, un año menos
Los balances de la Semana Santa –el recuento de las que se quedaron sin salir, las marchas que se estrenaron, las innovaciones florales- son cosa de los periódicos y los medios informativos. Uno por uno, todos nosotros hacemos otro balance. Sólo un año más, nada menos que un año menos. Así de dura es la reflexión que acompaña el fin de la Semana Santa, esa que no vemos de niño, que consideramos ofensiva en la adolescencia, que ni nos planteamos en la juventud y que sólo empieza a cobrar sentido en la edad madura. Descontados los primeros años y los últimos de la vida, la esperanza de gozo cofradiero del sevillano al nacer se reduce a medio siglo. Dos Jueves Santos seguidos in albis, dos Viernes Santo consecutivos sin el Cachorro se presumen demasiada frustración en la corta colección de fugaces instantes que es el catálogo personal de las Semanas Santas vividas. Ya queda menos. Para todo. Feliz Pascua de Resurrección.
8/4/12
Cultura de la bulla
Tanto darnos pisto con lo de la cultura de la bulla y resulta que, en realidad, es un comportamiento cultural muy común. Un experimento en el instituto Max Planck de Berlín –que no es cualquier cosa– ha demostrado que la velocidad de los peatones hindúes es mayor que la de los alemanes cuando se dan aglomeraciones por la capacidad de andar pegados al de delante. Los estudios de movimiento de masas revelan que la propia bulla crea sus filas de salida para evacuarla y que lo que más entorpece es pretender dárselas de listillo remontando la fila que viene en sentido contrario. Todo esto podría aplicarse a Sevilla –de hecho, hay trabajo de campo de sobra– para evitar el apelotonamiento de público en los insuficientes, escasos y mal señalados pasos de la carrera oficial dejados al albur de los viandantes. Eso o que nos sustituyan a todos medio millón de indios. Esos sí que tienen cultura de la bullla.
Follow @javierubrod6/4/12
De los nombres
Hemos convertido la Semana Santa en algo tan exquisito, tan formal y serio, que hasta hemos borrado los nombres corrientes y molientes con que el pueblo llamaba a sus cofradías de toda la vida al tiempo que se han popularizado otras expresiones aberrantes como ‘el Sentencia’ o ‘el caballo de Triana’: cada tiempo tiene su vocabulario. Las redes sociales –que los capillitas han tomado al asalto– suplen ahora a la Academia a la hora de fijar las palabras, lo que no está claro es que den esplendor. Pasó el Lunes Santo con el Beso de Judas, nombre que parece ya definitivamente olvidado en beneficio del más catequético (y aséptico) de la Redención y volvió a suceder el Martes con la Bofetá, convertida –valiente paradoja, con la de blasfemias que se oyen a diario– en el Dulce Nombre. Al de las Cigarreras –ya le pone empeño la hermandad– le queda un cuarto de hora. Por incitar al consumo de tabaco, vamos.
Follow @javierubrod5/4/12
Vasallaje
Estas manos que se han ofrecido al beso de sus súbditos desde la medianoche del domingo no son las de ningún monarca. Y eso que en ellas cabe toda la autoridad del poder y toda la majestad del imperio. No las adornaba ningún sello como no sea el que ha dejado el paso del tiempo en su policromía. Ningún rey las daría a besar así, atadas una a la otra, humilladas sin movimiento, sin margen de maniobra: aquí está mi gran poder, ved cómo se extiende mi supremacía por todo el orbe sin apenas mover un dedo. La ceremonia de este singular vasallaje de los devotos es la más larga de cuantos reyes la mantienen, tal como era en la Edad Media: dura tres días completos y todavía han quedado subordinados sin tributarle su total sometimiento. Luego, dentro de dos noches, el mismo soberano caminará sobre un trono dorado por encima de las cabezas de sus siervos. Dios, qué buen señor si hubiera buenos vasallos.
Follow @javierubrod4/4/12
Basta ya de inconsciencias
Nunca entenderé esos aplausos estruendosos con que se acoge el tránsito de un misterio o un palio a paso de mudá huye que te alcanzo mendigando un huequito donde guarecerse del aguacero. Se aplaude la inconsciencia sin más: la de la hermandad que se echa a la calle a ver si le sale bien la jugada, venga a calibrar los pronósticos por si les terminan de cuadrar los tiempos de paso. Si para eso hay que retorcer los horarios aprobados solemnemente ante el obispo auxiliar, se hace; nada importa con tal de hacerse un hueco al sol (en el supuesto de que salga). Las mismas argumentaciones tramposas (los nazarenitos, el patrimonio inmaterial, los dorados, las tallas) que sirven para justificarse cuando no se sale, valen también para lo contrario. Basta ya de aplazamientos, basta ya de prórrogas y de predicciones evaluadas al minuto. Lo que no está de Dios es empeño vano de los hombres. ¿O tampoco creen ya en eso?
Follow @javierubrod3/4/12
No es sólo agua, también llueve ruina
El Domingo de Ramos se abrió como se había cerrado la Semana Santa del año anterior. Después de un invierno sequísimo, llega la lluvia con la primera luna de la primavera para desesperación de los cofrades. No sólo de ellos, ni siquiera la suya es la mayor de todas. A la frustración de ver los pasos arriados en el templo con la candelería intacta porque se desechó la salida se une la de miles de negocios de la hostelería que tenían depositadas sus esperanzas en la primera gran cita primaveral de Sevilla para llenar las mesas y las barras de una clientela remisa. La lluvia apaga la sed del cereal de invierno y de los frutales con hueso, pero ahoga las expectativas de quienes confiaban en las muchedumbres por la calle para cuadrar la renqueante cuenta de resultados de sus establecimientos y salvar el trimestre. Como a perro flaco todo se le vuelven pulgas, a las ciudades ruinosas, todo se le vuelve lluvia y amargor.
Follow @javierubrod2/4/12
Toda la vida en una banda de música
Somos como la música tras un palio. No hay gozo más pleno que el de ver perderse un paso mecido a compás. Ahí está resumida nuestra Semana Santa, que es tanto como resumir nuestra vida. Nace entre el estruendo espasmódico de la caja de un tambor redoblando con el acompañamiento gozoso del tatachín de los platillos a intervalos. La infancia y la primera juventud la anuncian las cornetas con su soplo estridente y poderoso. Las tubas marcan la edad adulta subrayando las decisiones que marcan una vida. Trombones y fliscornos llevan la melodía de la madurez mientras los saxos acompañan el último tramo de la vida antes de que la música deje de oírse, apenas esbozada por los clarinetes y después por la flauta travesera que es el bien morir. Primero la vida suena rotunda, luego se atempera y acaba por desaparecer en un bisbiseo, pero el paso nunca se detiene, somos nosotros los que nos quedamos atrás.
Follow @javierubrod1/4/12







