cardomaximo

Columnas periodísticas, intervenciones radiofónicas, escritos…

Archive for enero 2011

>Realismo en vena, por favor

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EN EL MOMENTO de escribir este texto, la venta de entradas en el teatro Lope de Vega para presenciar alguna de las cinco funciones con que la Compañía Nacional de Teatro Clásico obsequia a la ciudad de Sevilla para contemplar su tercera versión de El alcalde de Zalamea es la siguiente: para el estreno, el jueves a las ocho de la tarde, quedan por vender 318 localidades; para el viernes, 183; para la soirée del sábado, 208; para la función de la noche de ese mismo día, 231; y para el domingo, despedida de la compañía, 372 tiques. Es la misma compañía que venía no hace tanto -y llenaba día sí y día no- dos semanas a Sevilla, donde hay -o había- afición y erudición a partes iguales.

Bien, quizá a la luz de lo anterior se entienda mejor el voluntarismo que anima la propuesta del candidato Zoido de crear un ciclo de teatro clásico porque «durante el periodo estival, Sevilla es el mejor escenario para las grandes obras teatrales al aire libre», dentro de su grandilocuente y exagerada propuesta para convertir a la capital de Andalucía en «referente cultural». Será importando espectadores de Tombuctú o de Bucaramanga, porque lo que es de aquí…

El problema no es sólo del aspirante del Partido Popular. El día anterior, el candidato socialista, Juan Espadas, se descolgaba con un abracadabrante uso del monasterio de Santa Clara que debería sonrojar tanto a quien lo propone como a quienes lo consienten después de haber prometido tantas cosas, empezando por el Museo de la Ciudad. El convento es tan valioso en su conjunto, tan grandiosa su estructura que ha permanecido prácticamente invariada desde los tiempos de la conquista de la ciudad, que convertirlo en local de ensayo para bandas de música procesional por mucha escuela taller con que se adorne el muñeco es un uso tan espurio que duelen los oídos. Más si se piensa en lo que van a ensayar las criaturitas soplando la corneta…

Se impone un ‘chute’ de realismo en vena para los dos candidatos. Por favor, dejen de vender ocurrencias, porque alguno de los dos va a ser el próximo alcalde y entonces se le amontonarán en la mesa del despacho de la Alcaldía Baja las peticiones del oyente que han ido prometiendo en este tiempo.

Que alguien los devuelva a la realidad: una ciudad empobrecida, sin un duro en el bolsillo, que tiene la cultura como un lujo inasequible. Lo que necesitaría Sevilla es más educación y más sensibilidad para el arte. Y eso son muchos años de formación y cultivo. Justo lo que no tienen ninguno de nuestros candidatos que nos quieren alcanzar el cielo sin poner los pies en tierra. Bajemos el nivel, hablemos de política.

javier.rubio@elmundo.es

28/1/11

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29/01/2011 at 16:08

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>La jauría humana

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MARLON BRANDO hecho un ecce homo en lo alto de la escalera de la comisaría de una pequeña ciudad del sur de Texas, como el único obstáculo que se interpone entre el puñado de paisanos dispuestos a tomarse la justicia por su mano contra el indeseable, Robert Redford, que se ha vuelto a colar en sus apacibles vidas, agazapado en un desguace de coches. Imponente en su debilidad, aturdido por una paliza descomunal, de pie ante la intolerancia, el sheriff con el rostro tumefacto y la camisa ensangrentada es un alegato en favor de la Justicia que emana del Derecho. La película, del mismo título que esta columna, es de 1966, cuando en Hollywood aún latía el corazón demócrata contra la injusticia.

Impresiona la paliza al individuo que acaba de descerrajarle tres tiros en la barriga al detenido que llevaba esposado en las mismas escaleras de la comisaría. Robert Redford, tendido en el suelo, muerto el perro y la rabia que había causado; su asesino, al que Brando le ha partido la cara, queda hecho un guiñapo como ese pueblo ciego de rabia y sediento de venganza. Sus efectos son devastadores: nadie queda a salvo de ese naufragio moral que supone un linchamiento: ni víctimas, ni verdugos.

No debería borrársenos de la memoria esta escena final de ‘La jauría humana’ si queremos que el juicio por la desaparición y muerte de Marta del Castillo no se lleve también más jirones de integridad moral de los que ya nos hemos dejado como sociedad en este turbio caso.

Si les valiera, algunos incontrolados también aparcarían sus autos a las puertas del juzgado para meterle tres tiros a Miguel Carcaño, a El Cuco, a Samuel Benítez y, ya puestos, al hermano de Carcaño y su novia, a los padres del menor y hasta a los abogados defensores. A todo el que se ponga de parte de la Justicia, no se olvide.

A los únicos a quienes se les puede consentir que digan cualquier barbaridad por dura que nos parezca es a los padres, esas víctimas muertas en vida desde el día en que su hija desapareció. Pero a nadie más. Los demás tenemos que sujetarnos a lo que dicten los jueces, nos guste o no. Eso es lo que nos hace diferentes a ellos, es lo que nos eleva sobre la ignominia de unos criminales desalmados que no sólo acabaron con una muchacha en la flor de la vida, no sólo destrozaron a una familia, no sólo se rieron de la policía, sino que amenazan con revolcarnos a todos por el lodo de la barbarie.

Cada uno puede elegir el papel que quiere representar en este drama. Hace tiempo que algunos -empezando por mi compañero Eduardo del Campo- elegimos el de Marlon Brando, de pie en la escalera.

javier.rubio@elmundo.es

27/1/11

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28/01/2011 at 17:26

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>La leche de las cajas

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>TRANQUILOS, que la leche del título no es ninguna expresión malsonante como la que se oía en el vídeo cateto del alcalde Monteseirín y su delegado de Urbanismo asombrándose en Munich del corte de un tablón de madera. No, la leche a la que se hace referencia es la que iba en el cántaro, con la que se iba a hacer unos quesos que, luego de vendidos en el mercado, darían para comprar otra vaca con la que aumentar la producción y montar una granja que daría para… ¿recuerdan el cuento de la lechera? Pues ya ven dónde ha acabado la leche de las cajas de ahorro: por los suelos.

Hace unos días, en un intercambio de frases al que nos vamos acostumbrando como sucedáneo de la conversación, una vieja amiga sostenía que la caja única de Chaves habría sido la única garantía de contar con poder financiero andaluz en estos momentos. Y apostillaba a medio camino entre retadora y displicente: «¿O no?». La respuesta, como es obvio, estaba encerrada en esa interrogación para nada retórica: O no. Efectivamente, quién sabe dónde acabarán las cajas de ahorros españolas después del ultimátum que el Gobierno les ha lanzado para que cometan seppuku desventrando su capital con la entrada de accionistas privados con el Banco de España ejerciendo de ayudante del suicida presto a cortarles la cabeza en cuanto hagan la señal convenida.

Así que ponerse a estas alturas a dilucidar si Cajasol o Caja de Navarra se van a llevar el gato al agua de Banca Cívica es un ejercicio perfectamente inútil porque pudiera ser que, al cabo de ocho meses, lo que quede de Cajasol, de la CAN y de demás compañeras mártires sea un hermoso cascarón vacío como el que ya es, de hecho, Cajasur: una fundación en la que los encajes de bolillos no los hacen sólo las septuagenarias sino sus gestores para sobrevivir.

Aquí, la única que puede presumir es Unicaja, que viene a ser como esa tía soltera que hay en todas las familias, que de tantos pretendientes que la rondaron con ninguno se casó. Pero entra, sale, viaja, gasta, regala, hace de su capa un sayo y no tiene que darle explicaciones a nadie. Y encima edita libros antológicos de Semana Santa, rescata manuscritos de los Machado y pasea esculturas por la Plaza Nueva. Vaya con Unicaja.

El resto, antes que tarde, va a quedar bajo la tutela de papá Estado o de unos maridos celosísimos de su intimidad como son los accionistas, a los que van a tener que rendir cuentas al céntimo. Al cabo de una década por entero perdida, no queda más que lamentarse por la leche de las cajas derramada.

javier.rubio@elmundo.es

26/1/11

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27/01/2011 at 11:54

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>El genocidio laboral andaluz

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>PERDONEN LA CITA, pero aun pecando de inmodesto quiero compartir con todos mis lectores lo que escribí el lunes 29 de noviembre bajo el título «Regulaciones bajo sospecha» porque acaba de ponerse de actualidad: «Aquí, lo que está en juego es la credibilidad del sistema entero de expedientes reguladores de empleo. Y eso es más grave de lo que atisbamos a imaginar. Quién puede asegurar, en tales circunstancias, que no se ha usado esa triquiñuela de engordar la lista de beneficiarios de otros expedientes en empresas públicas o semipúblicas para derramar algunos cientos de miles de euros cuyo destino último no se alcanza a ver, sólo a intuir en la densa niebla que rodea al escándalo».

La juez del caso Mercasevilla tiene más motivos que un servidor para poner en duda todos los expedientes de regulación tramitados por la Consejería de Empleo desde 2002 en adelante y ha ampliado la investigación que inició por las golfadas detectadas en la sociedad mixta del mercado central de abastos.

De la pesquisa judicial saldrá lo que tenga que salir, aunque de momento ya hemos encontrado a la misma pobre ama de casa, Carmen Fontela, inscrita en la prejubilación de dos empresas en las que jamás trabajó y cuyas indemnizaciones mensuales alguien cobra por ella. ¿Está dispuesto algún político a poner la mano en el fuego para asegurar que su nombre no figura en ningún otro expediente?

Con casi 700 millones de euros para repartir entre las empresas en crisis, la Junta de Andalucía ha llevado a cabo un concienzudo y metódico genocidio laboral que ha convertido a miles de trabajadores activos en prejubilados pasivos pendientes de conservar lo que tienen gracias a los buenos oficios de unos empresarios apurados por la crisis, unos sindicatos siempre solícitos al pasteleo y una administración pública dispuesta a conseguir la paz laboral a cualquier precio.

Las regulaciones de empleo enmascaran una auténtica cultura de la muerte laboral en la que el mejor trabajador es el trabajador prejubilado. Y a esa cultura de exterminio de millares de puestos de trabajo han contribuido con entusiasmo los patrones, los representantes sindicales y los responsables autonómicos de Empleo en una coyunda tétrica.

¿Cuántos casos más quedan por salir? ¿Cuántos trabajadores habrían salvado su empleo de no estar obsesionados con sacar tajada de unos expedientes llenos de fullerías como ahora se ve? ¿Cuánto talento no hemos desaprovechado para que unos truhanes se llenaran los bolsillos propios y no sabemos los de quiénes mas?

javier.rubio@elmundo.es

25/1/11

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26/01/2011 at 08:46

>La sospecha inevitable

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La ciudad está hecha de derrotas, jalones construidos a base de lo que pudo haber sido y no fue, porque siempre se abre paso el camino inevitable, esa forma de hacer ciudad a merced de los intereses económicos de los poderosos, que son, no necesariamente por este orden, los dueños del lápiz con el que se pinta el urbanismo y los dueños del dinero con el que ese dibujo se materializa. En el bando de los derrotados, todos nosotros, los ciudadanos que pagan pisos a precios escandalosos, los obreros despedidos o prejubilados de una factoría que se traslada de sitio y hasta la memoria sentimental de la ciudad. Nada importa, todo se sacrifica en el altar de Moloc donde yace la ciudad soñada y de la que emerge, como un zombi, la ciudad inevitable que da título a esta sección.

De vez en cuando, un periodista quisquilloso se solivianta, desahoga su frustración en una página como ésta, se gana el reproche moral de quienes salen ganando y el vacío silencioso de los que salen perdiendo. Y se acabó: una nueva derrota hace ciudad por encima de intereses generales. Llevamos ya tantas…

Ha vuelto a suceder con los suelos de Cruzcampo en Nervión. Antes, ya vimos esta misma operación en los terrenos aledaños al campo del Sevilla cuando trajeron a sir James Stirling como una marioneta con la que distraer la recalificación bárbara de lo que hoy es, en términos arquitectónicos, la birria ramplona del Nervión Plaza. Y después de Stirling, con Ricardo Bofill, al que pasearon como el arquitecto del nuevo Puerto Triana que iba a levantar un «hito arquitectónico» aterrazado y de bajo impacto visual hasta que quitaron a Bofil de en medio y sacaron el rascacielos de la Cartuja. Y volvieron a usar de marioneta a César Pelli para que no se pudiera objetar nada a un proyecto vulgarcito tirando a malo que no aporta nada. Hasta la Universidad de Sevilla se apuntó al truco del arquitecto estelar: la futura biblioteca central que ocupaba suelos verdes recalificados por la vía del ordeno y mando sin mayor justificación que la propia voluntad de los recalificadores llevaría la firma de la arquitecto Zaha Hadid para que nadie pudiera ningún impedimento a una operación desvergonzada.

En los terrenos de Cruzcampo se recurrió a un dream team de la arquitectura internacional compuesto por Arata Isozaki, Jean Nouvel, sir Norman Foster y nuestro Guillermo Vázquez Consuegra para esconder tras el arrobo casi místico que producen sus proyectos la instrumental recalificación de los terrenos y la posterior venta de los mismos a precio de oro con plusvalías de 330 millones de euros para la cervecera nacida sevillana.

Esa recalificación no estaba en el Avance del PGOU, ni ningún grupo de trabajo de los que habían participado en la redacción del documento la había solicitado. El ex presidente de la compañía había mandado una carta al alcalde renunciando a desmantelar la centenaria fábrica y hacer caja con los suelos.

Hasta que las fuerzas del mercado -ése contra el que claman los socialistas- rompió todos los diques: un nuevo presidente de Cruzcampo pidió, también por carta, la recalificación una vez que el PA había desaparecido de la escena del urbanismo sevillano. La primera cifra de suelo residencial que se barajó fue de 40.000 o 50.000 metros cuadrados para viviendas, pero con ese volumen no salían las cuentas.

Intermediarios y comisionistas

Los intermediarios y comisionistas -que lo mismo actúan en el País Vasco que en Brasil- acudieron como las moscas a un panal de miel para engordar los números de la operación, que acabó rondando los 1.000 millones de euros cuando estuviera completa. Con la previsión de vender a precio de 6.000 euros por metro en las viviendas libres, todos fueron añadiendo ceros a la operación: se colaron más del 40% de VPO, se canjeó empleo fabril de Heineken por suelo, se incluyó una torre emblemática de veinte plantas y se trajo a los arquitectos que iban a proyectar, entre la admiración general, un nuevo barrio en Sevilla.

El estallido de la burbuja inmobiliaria hizo el resto. La alavesa Urvasco, que se había hecho con los suelos a precio de oro, tuvo que entregarlos a los bancos que le habían prestado el dinero para la operación a finales de 2009, acuciada por las deudas y la falta de liquidez.

Las ocho cajas de ahorro y un banco que se hicieron dueños del suelo pronto desecharon la idea de unos arquitectos divinos y se centraron en lo que, de verdad, les importa: desarrollar el suelo y sacarlo del inmovilizado del balance. En ésas estamos.

Sevilla se queda sin su barrio de diseño, tras el que se escondía una recalificación de tomo y lomo. Fuera máscaras: las fuerzas del mercado vuelven a ganar. La sospecha de que nos han estafado es inevitable.

javier.rubio@elmundo.es

24/1/11

Written by cardomaximo

25/01/2011 at 17:18

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>Alfredo, vente pa’ Alemania

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EN REALIDAD, esta columna de hoy la podría escribir con más propiedad mi admirado Luis Olivencia, que es muniqués de afición. O mi amigo Klaus, que lo es de nación. Incluso André podría agavillar estas ideas, aunque sea hanseático de la parte de la ciudad libre de Hamburgo y mire a los bávaros con el aire displicente que se dan los de Norte, los de todos los nortes con los del Sur.

Reconozco mi debilidad por la capital de Baviera desde los Juegos Olímpicos de 1972, cuando uno era un crío que soñaba con emular a Mark Spitz (en el bigote nos parecemos) y aquel sueño lo destrozaron los terroristas palestinos con la masacre de atletas judíos que martirizó la ciudad como no lo había hecho la Segunda Guerra Mundial. Luego, cuando se pisa la Marienplatz y se pasea sin prisas por la Maximilianstrasse se hace uno cuenta cabal de lo que es una gran ciudad: poderío económico, claro, pero también educación y respeto cívicos.

El alcalde Monteseirín está en Munich. Por lo visto, descubrió que le faltaba esa chincheta en el mapa de los viajes de su mandato, y allá que se ha encajado. La excusa se la proporcionado la madera que se trata en Finnforest Merk, la empresa que se está poniendo las botas sirviendo los tablones tratados para construir las setas de la Encarnación.

El Ayuntamiento ha emitido una nota en la que deja sentado que a Monteseirín lo ha invitado la empresa de las maderas, no vaya a creer ningún malpensado que el desplazamiento se lo vamos a pagar nosotros. ¡Qué va! ¿Viajar a costa del contribuyente? No, eso es impropio de don Alfredo, a quien en la fábrica del maderamen esperaban con inquietud:

-Y este hombre, que se va a despedir del cargo y no viene a vernos, con lo buen cliente nuestro que es…

La factoría era un sinvivir porque no iba a Munich. Un día y otro venga a llamar a Sevilla, a ver si lo convencían:

-Don Alfredo, no se haga más de rogar, que en el departamento comercial quieren darle un pequeño homenaje al alcalde que más ha hecho por nosotros.

Y allá que se ha ido, aprovechando que tenía que presentar su campañita de despedida Sevilla se ve en el Instituto Cervantes de Berlín. A los alemanes ha ido a venderles la factoría de Airbus Military y la esclusa del puerto. Qué pena que no tenga tiempo para acercarse a Magdeburgo, a observar in situ el mayor canal artificial del mundo que cruza sobre el río Elba. Mira que ir a a Alemania a presumir de ingeniería…

Si algo tienen los alemanes, es sentido del ridículo. A ver si se le pega algo…

javier.rubio@elmundo.es

20/1/11

Written by cardomaximo

21/01/2011 at 12:59

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>Arquitectura de copia y pega

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>A SANTIAGO CALATRAVA, un tipo tan pagado de sí mismo que descuella en el mundo de los egos hipertrofiados del star-system de la arquitectura internacional, andan buscándole las cosquillas a cuenta de un encargo directo del Govern balear en tiempos del PP en abril de 2007, por el que sospechan que se pagaron comisiones. Al menos, eso es lo que cree el juez instructor del ‘caso Palma Arena’, que lo ha llamado a declarar por qué cobró 1,2 millones de euros por el anteproyecto de un palacio de la ópera en la bahía de Palma con el que el iluminado de Jaume Matas quería emular a Sydney.

No es sólo el juez el que anda levantándole las alfombras del estudio al arquitecto e ingeniero, sino que la Hacienda española también está detrás de él por prevaricación, malversación y fraude ya que las facturas con que cobró estaban tan detalladas como las que le da el fontanero que va a su casa a arreglar la cisterna. En fin, un mal día lo tiene cualquiera.

Lo mejor del caso es que los peritos de Hacienda sostienen que Calatrava se limitó a presentar el mismo anteproyecto que había ideado en 1989 para el lago Lucerna en la ciudad suiza de Zurich. Como aquello no salió adelante, el afamado arquitecto lo volvió a presentar a ver si esta vez colaba, pero Matas perdió aquellas elecciones, se le vino abajo el tinglado y ahí anda, enredado en los juzgados. La ópera de Palma dio el cante y no se ha vuelto a saber nada de ella en las revistas de arquitectura, sino en las noticias de tribunales.

De siempre, uno había confiado en los sabuesos de Hacienda que un año me hicieron una paralela para corregirme a mi favor no sé si eran 3.700 o 4.700 pesetas. Así se las gastan, con aquellas sábanas enormes donde te rehacían los cálculos sin error posible. Pero esto de que los tíos se dediquen a comparar proyectos arquitectónicos, me los acaba de poner en un pedestal.

Oh, como se dieran una vuelta por aquí, la que iban a formar esos peritos con el rascacielos de César Pelli, por ejemplo, que va colocando el mismo proyecto allí donde se lo piden: en Bilbao, en México, en Tenerife o en Sevilla, qué más da. Por si las moscas, el arquitecto argentino se olvidó de firmar su proyecto de aquí, todo un detalle por si las cosas se ponen feas. ¿Y las setas de la Encarnación? ¡Ay como esos probos funcionarios dieran con la gasolinera que copió Jürgen Mayer para vendernos la moto averiada del Metropol-Paranada! Hacienda, por favor, sálvanos de la arquitectura de copia y pega.

javier.rubio@elmundo.es

19/1/11

Written by cardomaximo

20/01/2011 at 11:58

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