cardomaximo

Columnas periodísticas, intervenciones radiofónicas, escritos…

Archive for marzo 2011

Las ‘setas’ son puro Barroco

leave a comment »

DIOS BENDITO atienda al último premio Pritzker (algo así como el Nobel de Arquitectura), el portugués Souto Moura, cuando propugna el fin de la arquitectura del estrellato. En nuestro secular rezago, hemos llegado a ella -eso es lo que ha hecho Jürgen Mayer, plantarnos aquí su objeto contra viento y marea y largarse a otra parte y lo que pretenden Zaha Hadid y César Pelli- cuando los demás vienen de vuelta.

Decía el crítico Enrique Domínguez Uceta glosando en este periódico el premio: «Esta elección, más allá de la alta calidad del elegido, acaso contenga una apuesta por la modestia inteligente, por la belleza callada, por una forma de actuación que no invada el espacio ajeno, que no grite en el entorno urbano, que no imponga de manera agresiva y que no proponga un derroche económico ni una alteración profunda del entorno».

Caray, si ha retrasado el mamotreto de la Encarnación: invaden las vistas, es un chillido en el centro histórico, se impone de forma rotunda, altera todo lo que había y encima ha costado un dineral. A ver qué dice ahora Monteseirín de no se qué pamplinas de la modernidad.

Estoy dispuesto a concederle que las setas son barrocas, pero ni mucho menos por la frívola consideración de la línea curva que él esgrime. En auxilio de su mal pergeñada tesis acudo a Maravall, a su canónico «La cultura del Barroco», y en concreto al enunciado de su capítulo octavo, que parece anticipatorio ¡en 1975! de lo que se nos venía encima: «Extremosidad, suspensión, dificultad (la técnica de lo inacabado)».

Más en serio, parece que ese enorme artificio consagrado a la mayor gloria del gobernante encaja en los presupuestos estéticos de una cultura «dirigida, masiva, urbana y conservadora», como fue la del Barroco, según sostiene el gran ensayista.

Las setas vendrían a ser barrocas no porque sean curvas (es una cuestión de empujes) sino porque están ahí para suspender el ánimo, para apabullar al espectador y hacerle ver la pequeñez de su escala frente al designio del poderoso capaz de erigir ese prodigioso aparato desmesurado y apabullante: pura tramoya, aparato escénico sin nada más.

Lo que las setas persiguen es el extrañamiento del ciudadano, la alienación marxista de otros tiempos: una manifestación cultural dirigida de arriba abajo en la que al individuo no le queda otra rascarse el bolsillo para apoquinarlas. Gracián lo dejó escrito hace mucho: «Siempre fue lo dificultoso estimado». Hasta quitarse a los malos alcaldes de encima.

javier.rubio@elmundo.es

30/3/11

Written by cardomaximo

31/03/2011 at 12:38

Manuel Chaves, el bueno

leave a comment »

A MARIANO RAJOY le han regalado los suyos el libro ‘La agonía de Francia’, escrito por el sevillano Manuel Chaves Nogales en Londres, a donde había marchado huyendo de las botas nazis hollando los Campos Elíseos de París, ciudad en la que había buscado refugio a su vez huyendo de la barbarie de la Guerra Civil que plasmó con estudiada aversión por la propaganda en su imprescindible ‘A sangre y fuego’.

Nada más conocerse el obsequio por su cumpleaños, Rajoy bromeó: «Supongo que será Manuel Chaves el bueno», que es justamente el calificativo que usó Francisco Rosell para su impertinente biografía no autorizada del ex prócer andaluz: ‘El bueno de Manolo’, a quien implícitamente se refería Rajoy. La broma, como el presidente del PP, está cortita de ángel, entre otras cosas porque a Chaves Nogales nunca se le ha conocido por Manuel Chaves, ya que compartía nombre y primer apellido con su padre, el también periodista y bibliógrafo Manuel Chaves Rey.

Y en el «supongo» de Rajoy hay un lacerante desconocimiento de uno de los periodistas fundamentales en español, con una capacidad deslumbrante para contar la realidad en pocas palabras, casi ninguna imprescindible. De largo, el mejor periodista que ha dado Sevilla, precisamente el objeto de su obra más citada entre nosotros, ‘La ciudad’.

Pese a todo ello, Chaves Nogales nunca tuvo suerte aquí. Probablemente, de vivir ahora, le hubieran negado honores unos y otros, molestos con su independencia de criterio y temerosos de su habilidad para plasmar con medidas palabras impresionantes frescos sociales tan impresionantes como el mundo de los refugiados rusos en París o el de los revolucionarios bolcheviques en Moscú.

Hasta ayer por la mañana no rotularon una calle con su nombre -la de su padre, cronista oficial e historiador, es del año 1955-, mucho después de que la Fundación Luis Cernuda emprendiera la recuperación de su talento periodístico publicando las obras completas. Más cercano en el tiempo, Monteseirín usó una cita de su memorable ‘La ciudad’ para entoldar la comisaría de la Gavidia cuando prometió rehabilitarla. La lona decayó, como tantas promesas, pero el genio de Chaves Nogales se acrecienta conforme pasa el tiempo y se pone en valor su limpia mirada de periodista imparcial. Acaso su más digno heredero está ahora en la Cirenaica, describiendo con una pluma insobornable el avance rebelde en Libia. Lean sus crónicas y luego lean a Chaves Nogales. O al revés.

javier.rubio@elmundo.es

29/3/11

Written by cardomaximo

30/03/2011 at 12:02

Publicado en historia, periodismo

Tagged with ,

Sevilla se ve… puerca

leave a comment »

De momento, para ver las ‘setas’ de la Encarnación, hay que venir a Sevilla, que a lo mejor era eso de lo que se trataba. Pero el ‘establishment’ cultural patrio no le ha hecho ni puñetero caso a la faraónica obra por la que el alcalde Monteseirín será siempre recordado; el Metropol Parasol viene a ser a su triple mandato lo que la finca La Corchuela a Moreno de la Cova: un capricho, una extravagancia o un disparate con el que nunca se supo muy bien qué hacer cometido con dinero del contribuyente.

El museo de la baronesa Thyssen de Málaga, el auditorio de Vigo y el centro cultural del centenario Óscar Niemeyer se han llevado todos los fogonazos de la prensa nacional en este fin de semana de inauguraciones contra el reloj. Nadie ha reparado, en medio de esta orgía de dinero público, en el Metropol que nuestro inefable personaje no tiene pudor en comparar con la torre Eiffel, la Ópera de Sydney o el Museo Guggenheim de Bilbao.

Quizá porque el ‘establishment’ cultural tampoco sepa a ciencia cierta qué es en realidad el llamado “Espacio Metropol Parasol Encarnación”, que parece que el nombre se lo van alargando conforme ha ido alargándose también la factura de la obra. Si es una plaza de abastos puesta al día, con su gandinga y su recova, es para nada comparable con el mercado de San Miguel madrileño, la Boquería barcelonesa y hasta el mercado del Este en Santander.

Si es un museo arqueológico, ahí está el Nacional en Madrid recién remozado y el de Alicante. Centros de interpretación los hay a puñados desperdigados por la geografía nacional como para reparar en un recorrido por unos restos de unas casas almohades y unos mosaicos tardoimperiales romanos que, por muy deslumbrantes que sean, siempre quedarán en desventaja con la propia Itálica o la casa de la Condesa de Lebrija.

Y si de verdad lo que tiene que llamar la atención es la cubierta, para eso estaba ya el mercado de Santa Caterina de Enric Miralles y Benedetta Tagliabue en el que el genial arquitecto catalán ensayó con un material (la cerámica vidriada) cercano y sin secretos para la arquitectura española. No como esa madera recubierta de poliuretano pegada con cola especial que nos resulta tan extraña a nuestra cultura arquitectónica y con la que sólo hemos hecho acrecentar el ‘know how’ de firmas extranjeras pagadas con dinero español. Tal como si esto fuera Dubai.

Y como de momento no se puede subir todavía a lo alto de los parasoles para admirar las vistas democráticas de la Giralda, pues la cosa se queda en que Sevilla se ve… pero sólo de cerca por muchos viajes al extranjero que se pegue Monteseirín.

El problema es que cuando Sevilla se ve de cerca, lo que se advierte es que está puerca. O sea, cochambrosa, mugrienta, churretosa, pringosa, sucia… Y no el Pumarejo lumpen ni esos bajos del puente del Cachorro que parecen del Bronx de las películas. No, el meollo del centro comercial presentaba el sábado un aspecto deprimente. Por no hablar del Salvador a la hora del café, que daba arcadas.

Una chica vestida de paisano se encargaba de repartir los folletos en los que el alcalde de Sevilla se jacta de regalarnos otra vez la Corchuela en “el centro de gravedad del casco histórico”. Claro, los paseantes le daban al librito –sin pie de imprenta pero con un gramaje de papel satinado de primera calidad- el uso que se merece la frase con la que Monteseirín abre su discurso: “Nuestra ciudad es un clásico destino de las ciudades culturales europeas en continua competencia por abarcar el turismo cultural internacional”. Repetir dos veces en la misma insustancial oración “ciudad” y “cultural” está pidiendo a gritos la papelera, que es donde iban a parar por decenas los folletos propagandísticos.

Pero no eran solos los folletos tirados por el suelo lo que le daba un aspecto deprimente a la ciudad. Nada contribuye a mejorar la imagen el lamentable estado del mobiliario urbano, ni la cochambre de los cerramientos de obras, ni el olor a meado de algunos rincones, ni el deplorable estado del pavimento.

De acuerdo en que Lipasam no puede poner un barrendero detrás de cada ciudadano y que son éstos los que empuercan, pero ese día en todo el centro desde la Puerta de Jerez a Puñonrostro, sólo los albañiles que solaban a la carrera la Encarnación estaban trabajando para el Ayuntamiento. Debería ponerse en marcha un concurso y al que se cruzara con un policía local o con un basurero lo convidaban a almorzar en el restaurante que eligiera.

Así que la ciudad se veía de cerca emporcada y sus espacios públicos degradados como si estuviera abandonada o desgobernada. Tal vez por eso insisten tanto en que nos subamos a lo alto de las setas de la Encarnación: desde allí arriba no se aprecian los papelajos ni los churretes. Será eso.

javier.rubio@elmundo.es

28/3/11

Written by cardomaximo

29/03/2011 at 10:53

El deber de unos padres

leave a comment »

COMPLETAMENTE EN SERIO: ¿no admiráis la grandeza de nuestro sistema judicial que se abstiene de condenar a un culpable, aun siéndolo, por falta de pruebas?, ¿no es esa Justicia técnica, fría y desapasionada una victoria rotunda de la civilización y la convivencia en sociedad por encima del atavismo que dictaría la venganza?, ¿no es Roma la que se impone, dos mil años de historia a cuestas, a la judaica Ley del Talión?

Si el juez de Menores no ha encontrado pruebas de suficiente calado para inculpar a ese pillastre conocido por el alias de ‘El Cuco’ en la violación y muerte de la joven sevillana Marta del Castillo es porque no le han convencido las que le han presentado. Y aunque su señoría, la familia de Marta del Castillo y nosotros mismos estemos convencidos de que en el piso de León XIII sucedió mucho más de lo que han contado los implicados, no tenemos medio lícito de probar nada más. Hasta ahí podíamos llegar y hasta ahí ha llegado su señoría.

O sea, que la sensación de que se nos ha escurrido entre las manos un asesinato alevoso deberíamos imputársela a quienes llevaron la investigación, tomaron declaraciones, interrogaron a los detenidos… o a esos padres que «ampararon y justificaron» la conducta de su hijo menor de edad para salvarlo a toda costa.

He ahí la almendra de todo el caso: el deber categórico de cada uno. No la obligación legal de no cometer un delito, ni siquiera el deber moral de confesarlo y repararlo en lo posible después; ni siquiera el deber social de odiar al delito pero mostrar compasión por el delincuente. No, sino el deber ético de cada uno de nosotros.

Esos padres que se ven señalados en un paréntesis (como en el teatro, una acotación del juez que da rienda suelta al reproche moral que ha rumiado durante semanas), esos otros que se encomiendan no a la Justicia divina sino al revanchismo carcelario. Qué se supone que deben hacer unos progenitores a los que les han matado a una hija cuyo cuerpo además les han hurtado. Y qué se supone que deben hacer otros a los que el hijo se les ha descarriado del todo por un delito gravísimo. Cómo se supone que deben actuar, qué grado de circunspección estamos dispuestos a exigirles en el fragor de la vista oral o sus secuelas.

Y ahora examinémonos nosotros también. Qué hubiéramos hecho. Pero en ambos lados: el de la víctima y el del victimario. Qué estamos haciendo como meros espectadores del espectáculo judicial. ¿De verdad nos alegramos de que haya resplandecido la Justicia aunque no se amolde a nuestros prejuicios?

 

javier.rubio@elmundo.es

25/3/11

Written by cardomaximo

26/03/2011 at 13:24

Publicado en justicia

Tagged with

¿Y el asesino de Escobedo?

leave a comment »

EN MEDIO DE LA turbamulta de las inauguraciones por fascículos, los insultos a los periodistas y la pedrea de los falsos prejubilados, ha pasado sin pena ni gloria una moción aprobada por el pleno municipal del Ayuntamiento de Sevilla instando la ilegalización de cualquier partido político que no condene el fallido golpe del Estado del 18 de julio de 1936 que dio lugar al inicio de la Guerra Civil. El asunto, que lo presentó Izquierda Unida para así marcar diferencias con la «extrema derecha», salió adelante por desistimiento: votaron a favor los tres concejales de obediencia a Torrijos mientras PSOE y PP se abstuvieron sin darle la menor importancia. ¡A estas alturas de la precampaña electoral se van a dejar enredar con el Alzamiento!

Así que ya lo saben: la corporación municipal sevillana ha tomado el acuerdo de instar la ilegalización de las agrupaciones políticas que no condenen expresamente la sublevación de Franco, Mola y Sanjurjo. ¿No quieren que Sortu -la marca blanca de ETA- condene la violencia terrorista? Pues lo mismo para los perros de la derecha. Ven como lo de txakurra no fue ningún lapsus linguae…

Ahora bien. Si se excluye del juego político a las formaciones que no se manifiesten en contra de la subversión contra el orden legítimo de la República, no veo ningún motivo para no proponer en otro pleno que se prohíba hacer política a los partidos que no deploren el asesinato de Juan Escobedo, turbio manejo bajo el reinado de Felipe II del que nunca han llegado a aclararse las circunstancias que dieron con el secretario del monarca encausado por la Inquisición por la muerte del ayudante de don Juan de Austria y la peripecia posterior.

Hay cientos de episodios históricos con los que retratar al oponente político. Moción al canto contra Francisco Pizarro porque el Consejo de Castilla no fiscalizó todo el oro de la habitación con que Atahualpa quiso salvar el pellejo. O bien, propuesta al pleno contra el genocida exterminador de los incas. Si hasta se puede llevar a pleno una moción por el ERE amañado que se labró el general Narváez, el Espadón de Loja, para su dorado retiro en París.

Y quien dice el caso del fundador de la Guardia Civil, dice el de Guzmán el Bueno. Hay que instar a la Consejería para la Igualdad para que le retire la custodia con carácter retroactivo a ese padre que no dudó en entregar el cuchillo con el que tenían que matar a su hijo. Y a ver quién es el guapo que se opone a una moción de semejante tenor.

javier.rubio@elmundo.es

24/3/11

Written by cardomaximo

25/03/2011 at 12:49

Publicado en historia, sevilla

Tagged with , ,

Fukuyama y la historia cofrade

leave a comment »

«NOSOTROS PASAMOS por la Historia, ¡esto es Historia!» le gritan a Harrison Ford / Indiana Jones justo cuando el arqueólogo más famoso del cine mundial está apuntando con un bazuca dispuesto a reventar el Arca de la Alianza que tan intensamente ha perseguido toda su vida para salvar a su chica, esa Marion que se lo bebía todo.

El lunes por la noche, ante el libro que han parido por tercios Francisco Robles, Álvaro Pastor y Manuel Jesús Roldán cabría decir lo mismo: nosotros somos efímeros, la historia de la Semana Santa sevillana permanece. Ignacio Camacho estaba anunciado como presentador del libro Historia de la Semana Santa sevillana que ha editado Jirones de Azul, pero en realidad hizo él mismo de osado arqueólogo de las palabras sacando para la ocasión del arca una joyita ya de pura historia -sí, Arnold Hauser ya no se lleva- pues guardaba en su interior la renovación del género de literatura cofradiera que él mismo alumbró a mediados de los 80 desde las páginas de Diario 16 Andalucía.

Los autores lo negaron por tres veces como San Pedro, pero el politólogo norteamericano Francis Fukuyama (no confundir con los inestables reactores de Fukushima) y su controvertida teoría del fin de la historia a la caída del muro de Berlín se hizo hueco en el abarrotado salón de la Fundación Cruzcampo. ¿Estamos ante el fin de la historia cofradiera? ¿Estamos condenados a subir como Sísifo por una ladera la roca de la tradición para que ruede por el otro lado de la montaña convenientemente adulterada y banalizada hasta extremos insoportables? ¿Es lo que nos queda in aeternum?

Si algo enseña el libro recién alumbrado es que la historia de la ciudad se ha acompasado -aunque con ritmos diferentes en algunos momentos- con el de sus cofradías. Hasta que en nuestros días esa compenetración se ha roto. ¿Qué dirá la historia sobre nuestro tiempo tan acabado, tan decadente, tan insustancial? Quizá convendría que el doctor Jones volara de una vez el arca prodigiosa.

La película ‘En busca del Arca perdida’ acaba con el más preciado tesoro del pueblo judío arrumbado en un almacén con miles de otros objetos que pretendían pasar por la verdadera Arca de Moisés y cuyo contenido nadie se había molestado en comprobar. Qué terrible metáfora de la Semana Santa y su historia, guardada en el sancta sanctórum al que sólo pueden acceder los sumos sacerdotes. No hay nada peor que un libro cerrado del que es imposible aprender nada.

javier.rubio@elmundo.es

23/3/11

Written by cardomaximo

24/03/2011 at 09:46

Publicado en semana santa, sevilla

Tagged with ,

Borrachos de luz

leave a comment »

SOMOS HIJOS de un fulgor a 149,6 millones de kilómetros. Nacemos del choque de cuatro protones a velocidad altísima que desencadenan una reacción de fusión de 560 millones de toneladas de hidrógeno cada segundo. Una mínima parte de esa enorme energía liberada en el reactor termonuclear nos llega renovada y puntual al cabo de 8 minutos y 19 segundos.

Cabalgamos a lomos de una onda-corpúsculo juguetona y veloz que se hace la remolona, entra por las ventanas sin avisar y salta de azotea en azotea entreteniéndose en los balcones, trepa por las espadañas, se revuelca en las tapias blancas de los conventos, pelea con la yedra que ya echó las hojas verdes en las murallas del Alcázar y juguetea con las azucenas de la Giralda cada día como un enamorado más que hubiera trepado hasta el cuerpo de campanas.

Cada uno de los fotones que surgen del ayuntamiento de los átomos de hidrógeno se abre paso a duras penas por el interior del sol durante diez largos días de noche oscura a los que sigue un mes entero escalando 200.000 kilómetros de gases calientes en continua ebullición. Sólo unos pocos atravesarán el espacio intergaláctico antes de entrar en la troposfera de nuestro planeta esquivando los filtros ultravioletas del ozono, chocando con el polvo en suspensión, abriéndose paso entre las nubes y sorteando árboles y torres hasta entregársenos tiritando en una larguísima cadena de naturaleza variable visible al ojo humano después de tanto.

Somos hijos del destello que ocurre desde hace 4.500 millones de años. Somos acaso el resultado de una fracción infinitesimal de toda esa energía que ahora pinta el cielo de la tarde con esta luz blanca y desnuda como una amante que espera despierta su seguro azar.

Nacemos a la vida con esta luz pura, que ahora se estrena trémula y dubitativa, a la que todavía le falta tanto para imponerse tiránica. ¿Esta caricia de día, este beso de atardecida que procura cárdenos espectrales, esta luz blanda y suave que baña las flores que están por salir es acaso la misma que nació del choque violentísimo de los protones?

Que la resultante de unos átomos de hidrógeno colisionando entre sí sea esta luz redonda, sin aristas, plácida y virginal de la primavera es un prodigio en el que unos ven la mano del Creador y otros la azarosa combinación de sólo una de entre infinitas posibilidades. Y nosotros, a los que se nos da sin medida y al instante, ¿qué otra cosa podemos hacer que emborracharnos de ella?

javier.rubio@elmundo.es

Lee el resto de esta entrada »

Written by cardomaximo

23/03/2011 at 12:05

Publicado en ciencia, sevilla

Tagged with ,