cardomaximo

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Archive for marzo 10th, 2011

Contrición cuaresmal

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PIDO PERDÓN por este artículo y por muchos como éste (¡si se pudiera salvar media docena como Yahvé buscaba diez justos en Sodoma!) que he perpetrado desde hace tanto tiempo. Pedir perdón: qué fórmula tan anticuada, tan fuera de sitio. ¿No es eso lo que toca ahora por muchas torrijas y muchos azahares y muchos pregones con que nos deleitemos? ¿Pedir humildemente perdón sabiéndonos errados, ignorantes, jactanciosos, egocéntricos, petulantes, soberbios, malintencionados…?

La lluvia tras los cristales de este Martes de Carnaval en que escribo se ha llevado todos los excesos y sólo queda la fría ceniza de este miércoles para recordarnos la condición pasajera de nuestros días, el barro del que nacimos y al que habremos de volver, la fugacidad de nuestras vidas, apenas un instante en el tiempo cósmico. ¿Qué hubo antes del tiempo? Por ahí debería empezar hoy el Génesis puesto al día.
Perdón. Hago propósito de la enmienda de no volver a lucubrar tan en vano, me propongo firmemente nunca más volver a ahondar en dilemas metafísicos en este rinconcito.

Quiero pedir la absolución también por haber idealizado tanto a Sevilla en todo lo que he escrito como para personificarla. Compasión por haberla encumbrado como una novia altiva, indulgencia por haberla denostado como una madrastra cruel, clemencia por amarla con sus defectos sin pretender cambiarlos, perdón por haber convertido esta columna tantas veces en púlpito y confesionario de mí mismo. Perdón por haber hecho de la ciudad, de sus fiestas y sus costumbres, materia indiscutible. Perdón por haber añadido algún eslabón más sin pretenderlo a las tradiciones.

Pido generosidad de trato por las veces que he desconfiado de unos y he creído ciegamente en otros. Sí, es verdad que eso de la fe incontrovertida es pecado de juventud y como tal debe de justificarse. Misericordia por la vehemencia con que defiendo mis ideas tratando de convencer a los que son aun más escépticos que uno mismo. Piedad por la ironía con que despacho propuestas o iniciativas de las que descreo desde el primer minuto sin darles tiempo a probar nada.

Perdón por el incienso que tan frecuentemente se cuela en esta página. Perdón por el frío de sacristía y el calor de ágora que a veces se juntan. Pido clemencia para mis faltas, comprensión para mis obsesiones, justicia para mis yerros, absolución para mis culpas. Si es delito amar este tiempo y esta ciudad, aquí prendedme. ¿Qué perdón imposible puede impetrar un loco de amor?

9/3/11 

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Written by cardomaximo

10/03/2011 at 13:42

Publicado en costumbres, patrimonio

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