cardomaximo

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Archive for marzo 11th, 2011

El nombre de las cosas

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FELIPE GONZÁLEZ va a tener una biblioteca en su ciudad, lo cual viene a ser -o más bien desearía uno que fuera- como la importación de la costumbre norteamericana de que los ex presidentes leguen sus libros, sus notas y todo el material de su mandato que no esté bajo el sigilo oficial a una biblioteca-museo que perpetúe su nombre en la ciudad más representativa de su trayectoria política. Así es desde que Franklin Delano Roosevelt creó la oficina correspondiente para administrar esos legados recogidos en instalaciones erigidas con fondos privados y públicos que no pueden ser federales. Qué mijitas se ponen estos yanquis con los dineros de todos.

De modo que la biblioteca municipal del paseo Juan Carlos I va a llevar el nombre del ex presidente sevillano, pero nada se ha anunciado de que éste vaya a legar material historiográfico. ¿Por qué no se anima y deja las notas de despacho, por ejemplo, sobre la caída de la cúpula etarra en Bidart? A ver si nos enteramos de una vez de lo que le quiso decir exactamente a Millás en la célebre entrevista del dilema moral de volar o no a los terroristas…

Bueno, ¿por qué no iba a tener Felipe González su biblioteca en Sevilla? Ojalá Suárez tuviera la suya en Cebreros, Aznar en Quintanilla de Onésimo (huy, perdón, que no se llama ya así) y Calvo-Sotelo en Ribadeo, de cuya ría lo hicieron marqués. González se merece que una biblioteca de Sevilla lleve su nombre, no por nada, sino por ex presidente del Gobierno de la Nación con independencia de lo que a cada cual le pareciera su desempeño. Lo que no está tan clara es la motivación que ha usado Monteseirín para justificar que sea la del paseo Juan Carlos I y no otra: «Está frente a la Expo 92, en la que algo tuvo que ver González». Menuda memez.

Lo que ya es un mérito es que la biblioteca se haya librado de la oleada feminizante que pretende «hacer visible la participación de la mujer en la vida política y social» en edificios públicos como las estaciones del AVE: la de Málaga se dedicó a María Zambrano; la de Granada se va a llamar Mariana Pineda y en Huelva andan a la greña discutiendo si llamarla Zenobia Camprubí, que era la mujer de uno al que le dieron un premio de Literatura en Estocolmo pero que escribía con faltas de ortografía. Así las cosas, no sabe uno si nuestra Santa Justa (por el prado donde se asentó) tiene los días contados o se salvará de la persecución (como en tiempos de Diogeniano) por mujer y alfarera (que le da puntos) aunque virgen y mártir (que se los termina de quitar).

javier.rubio@elmundo.es

10/3/11

Written by cardomaximo

11/03/2011 at 13:33