cardomaximo

Columnas periodísticas, intervenciones radiofónicas, escritos…

Archive for abril 2011

Llame después de Feria

leave a comment »

EA, YA ESTÁ aquí el viernes. Se acabó lo que se daba; vámonos que nos vamos, que empieza lo bueno. De momento, puente festivo por delante y nómina en el bolsillo: lo bien que ha venido la lluvia en Semana Santa para disimular la tiesura.  No se vuelve al trabajo hasta el martes por la mañana, después de la noche del alumbrado –un 10 a los creativos de Cruzcampo por eludir eso del pescaíto en su efectiva campaña publicitaria– con todo lo que eso conlleva. No es sólo la desgana tras una noche metido en harina, sino que una de las secretarias se pidió el día; el comercial más joven ha anunciado que va a salir antes porque tiene que recoger a los niños, que no tienen comedor, y el de más edad se quita de enmedio a la hora oportuna con unas gestiones en la calle; el jefe de mantenimiento se toma la semana entera aunque estará localizable si pasa algo gordo y la de Recursos Humanos atiende a una visita de fuera que viene a la Feria y a la que hay que tener entretenida todo el santo día. Y además, el jefe engancha. ¿Quién trabaja en esta oficina?

Eso, el martes. El miércoles es peor, mucho peor, porque la que no tiene un almuerzo con la suegra y se va a la una de la tarde para cruzar Sevilla de parte a parte, llega más tarde porque tiene que dejar a los niños con la abuela. Y el que no se ha buscado un cliente con el que no tiene más remedio que alternar en su caseta, directamente se dedica a vegetar. El jefe, como no engancha ese día porque no le corresponde por matrícula, se dedica a recibir en su caseta particular.

Las gafas oscuras a plena luz del día llegan el jueves, para disimular ojeras y excesos. Lo de los niños sin colegio se convierte ya en un problemón porque al abuelo, ese día, le dan en la caseta del banco un almuerzo de homenaje a los jubilados. Para los prejubilados ya no hay sitio ni en la del Mercantil. Y además, al único administrativo que no pisa la Feria le entra por las puertas la familia política y ya no da pie con bola. El jefe vuelve a enganchar y a la caída de la tarde se quita de enmedio camino de Marbella.

El viernes es festivo para el personal municipal, así que también se lo toma el que lleva la cuenta del Ayuntamiento y su secretaria, porque total, para qué van a venir. El jefe sigue en Marbella, que le sale más barato que quedarse en la Feria.

Eso será la semana entrante. Antes, esta mañana de viernes, en la oficina reina una calma tensa. «Llame dentro de diez días», se escucha decir a una secretaria atendiendo por teléfono a un proveedor de Manchester. ¿Manchester? Qué sitio tan horroroso: allí no tienen ni Feria de Abril.

javier.rubio@elmundo.es

29/4/11

Anuncios

Written by cardomaximo

30/04/2011 at 10:39

Publicado en costumbres, sevilla

Tagged with , ,

Otra boda ‘in albis’

leave a comment »

TODOS LOS QUE NOS hemos casado el viernes in albis –no importa de qué año ni la fecha, que es variable– deberíamos formar una hermandad. Pero de las de viajar y comer mejor que de las de sacar pasos, que luego se lía a llover, se echa todo el mundo a lloriquear y los costaleros no hacen más que besuquearse. La última pareja que va a sumarse a tan selecto grupo es la que van a formar el príncipe William Mountbatten-Windsor y la pizpireta Kate Middleton. Bienvenidos al club, pues, altezas.

Esto de la semana in albis viene de tiempos de los primeros cristianos, cuando los catecúmenos se revestían con ropas blancas –de ahí su nombre– durante la octava de la Pascua de Resurrección. Quiere decirse que el viernes in albis del que hablamos es siempre el inmediatamente posterior a la Pascua Florida, justo una semana después del Viernes Santo que, entre nosotros, es mucho más conocido y goza de mayor predicamento, como es notorio. ¡Dónde va a parar un bodorrio en Pascua con todos sus avíos que en Cuaresma, tan reducida!

Entre todas las horas de emisión y todas las páginas escritas, en ningún sitio he visto reflejada esta circunstancia, bien porque la liturgia anglicana se fume un puro con la semana in albis, bien porque no hay en ninguna redacción un fraile antes que cocinero (Dios lo tenga en su gloria) como el que a un servidor le explicó estos pormenores. Entre nosotros, la expresión in albis ha pasado a significar algo que se queda vacío, inconcluso o suspendido como se quedaban los neófitos colgados de la ropa talar blanca.

Estos días de ‘ revival british’, las televisiones han recordado con profusión la historia de Eduardo VIII (tío bisabuelo del joven que ahora matrimonia) y la doble divorciada Wallis Simpson, presentada siempre como el triunfo de la voluntad del amor sobre la razón de Estado. Ahora, gracias a documentos desclasificados del FBI, un reportaje de Channel Five ha revisado aquella historia para afirmar, sin dudas, que fue el viejo zorro de Churchill el que se quitó de encima al heredero del Trono por abiertas simpatías con los nazis –y sus pollulelos, los blackshirts de Oswald Mosley en el Reino Unido– mandándolo de gobernador a las Bahamas para que se aburriera.

¡Qué envidia de los británicos! No por la boda y ese aire kitsch que saben darle. Sino por la capacidad para mirar de frente  su propia historia –incluso la de un rey felón dispuesto a entregarle el Imperio británico a Hitler– y no quedarse in albis como a nosotros nos pasa tan a menudo.

javier.rubio@elmundo.es

28/4/11

Written by cardomaximo

29/04/2011 at 12:09

Publicado en costumbres, historia

Tagged with ,

Un máster en Meteorología

leave a comment »

 

ENTRE LAS MUCHAS majaderías que han podido escucharse la semana pasada a cuenta de la lluvia, la más absurda es esa que proclama que si la Semana Santa se celebrara en agosto, también llovería, lo cual desmiente categóricamente la estadística, que es la única ciencia que viene en nuestro auxilio habida cuenta de que no hay nadie capaz de prever cómo será el tiempo el día que la Virgen de Regla le toque pasearse (o lo que le dejen) por la Castellana de Madrid. Sólo un escalón por debajo de esa boutade está la de considerarnos todos meteorólogos aficionados porque tenemos acceso a los mapas de los radares de superficie, los de presiones en altura y leemos las tablas de temperatura. Para obtener el supuesto máster en una semana, nos falta convalidar la asignatura de los porcentajes: todavía hay quien cree que un 50% de probabilidad de precipitaciones se corresponde con alguna de las dos posibilidades (en esto de probabilidad/posibilidad también necesitamos mejorar) existentes: que llueva o que no lo haga.

En fin. Como para ser meteorólogo hay que saber de geofísica, hídrica, astronomía y fenología, entre otras materias, limitémonos los profanos a dejar constancia de que los 79,7 litros por metro cuadrado de lluvia registrados no dan para pasar a los anales del clima por mucha pascua que hayan hecho.

En el mes de abril de 1923 cayeron 208,5 milímetros de lluvia a lo largo de 20 jornadas seguidas con precipitaciones, pero como la Semana Santa cayó en marzo íntegra, se salvó; el día más pluvioso del siglo está fechado el 18 de abril de 1953, pero para entonces ya estaba Sevilla en Feria; el más caluroso, el último día de abril de 1997 –justo un mes después del Domingo de Resurrección– con unos sofocantes 34,8 grados; el más frío, el 14 de abril de 1958 con 1,4 grados.

Vamos, que ha sido un mes medianito: está cerca del promedio de días lluviosos y de la precipitación media mensual, con 65 milímetros de lluvia, frente a los 80 de la semana pasada. Lo que sí fue clave fue la distribución horaria de los chubascos. El Viernes Santo fue el único día en que estuvo lloviendo madrugada, mañana, tarde y noche, mientras que el martes, el jueves y el sábado, las precipitaciones se concentraron de mediodía en adelante, justo cuando más daño podían hacer.

Eso es lo que dicen las estadísticas. Pero en ningún sitio está escrito que los cabildos de oficiales se la jueguen a cara o cruz, se arriesguen o hagan el ridículo. Y para eso no hace falta ni ser meteorólogo.

javier.rubio@elmundo.es

27/4/11

Written by cardomaximo

28/04/2011 at 10:13

Publicado en semana santa, sevilla

Tagged with ,

Medallas al por mayor

with one comment

EL ALCALDE Monteseirín se va a despedir repartiendo medallas de la ciudad a espuertas en el ‘cash and carry’ de distinciones y honores que ha montado en Sevilla durante sus tres mandatos consecutivos. Si usted no tiene su medalla o no conoce a nadie cercano que la haya recibido en este tiempo será porque no ha pasado por el andén de la Plaza Nueva el día que las reparten. Hay medallas para dar y para regalar: doce se van a conceder el día de San Fernando, después de que las urnas hablen. No son ni de tómbola, sino de bingo. De bingo de hermandad, que al que canta línea le endiñan uno de los paquetitos de café de regalo que trajo uno de la junta de gobierno que trabaja en Catunambú.

Este año, Monteseirín se ha superado: entre todos los galardonados es imposible encontrar quien haya escrito más de un folio entero en su vida. Ahora bien, caballos hay para una película del Oeste. Y sí, la cuota cultural se reparte entre la Feria del Libro y la Obra Social y Cultural de Cajasol, que viene a ser como hacerle los honores antes de que la entierren del todo en el batiburrillo de la Banca Cívica, los accionistas de referencia y las agencias de calificación. ¿Puntuará al alza la medalla de Sevilla en los ratings de Fitch, Moody’s o Standard & Poor’s?

De otros de los galardonados cabe preguntarse si no tenían ya la medalla de marras. A Petro Valverde le habrán dado agujas de oro y alfileres de plata como para vestir a una virgen dolorosa y al tabernero Robles le habrán regalado ya una vajilla entera por fascículos como esas que se entregan con los periódicos.

Otras distinciones son enternecedoras como esas medallas para las hermandades rocieras de Sevilla Sur y el Cerro del Águila por el vigesimoquinto aniversario de su fundación. ¡Y a las que están por cumplir dos siglos ya se les honrará cuando les toque! Las medallas rocieras -qué redundancia, con lo que le gusta a los romeros una medalla- inciden en su mijita de incongruencia con la aconfesionalidad del Estado porque a ver cómo se come eso de que desde el Ayuntamiento, «además de la efemérides, se quiere reconocer su labor pastoral y social en los barrios». ¿Pastoral?, ¿un premio oficial por dar bien la catequesis a los comulgantes? Pues para ser comecuras, bien que lo disimulan.

Y luego están los líderes vecinales, la cantaora flamenca, los culturetas, la cuota solidaria y el estrambote que supone distinguir con el mayor honor a los tres diputados constituyentes de 1812 nacidos en Sevilla. Ven como ya queda menos para que se acuerden de Hermenegildo y lo hagan hijo predilecto…

javier.rubio@elmundo.es

26/4/11

<!–

Written by cardomaximo

27/04/2011 at 11:29

Por decir algo

leave a comment »

Ha sido la muletilla de la semana. No había invitado, testigo de algún hecho opinable o experto en cualquier materia que no rematara la fórmula de cortesía con esa expresión vacía, de aflicción afectada: «Buenas tardes, por decir algo». Como si la urbanidad entendiera de meteoros. Pero a esta dictadura de los sentimientos nos ha llevado la información al segundo, degradando lo que tendría que ser intimidad para achabacanarlo en vulgaridad; convirtiendo lo que debería ser reflexión en mera improvisación; y arruinando lo que era el saber estar hasta revolcarlo por el fango de las idiosincrasias.

Así que, querido lector, «buenos días». Que lo cortés no quita lo valiente, ni lo sentido tiene por qué amenguar la cortesía debida. Y ahora examinemos la cuestión. Porque cuestión hay: la peor Semana Santa de 1649 -el año de la peste que se llevó a un tercio de la población sevillana- como la ha caracterizado Paco Robles o una maldición, como ha querido ver la compañera Eva Díaz Pérez, de suyo tan refractaria a esas interpretaciones mistéricas.

Es evidente que algo grave ha pasado para que el número de cofradías sin poner un pie en la calle haya superado ampliamente al de las que han hecho estación de penitencia. Cinco jornadas completas sin que ninguna hermandad alcance la carrera oficial, el triduo sacro ayuno de pasos… y una ruina en lo económico como nunca antes se había visto. Ni en 1649 ni en 1933 (los precedentes más inmediatos porque no salió ninguna) la economía de la ciudad era tan dependiente de las fiestas primaverales como lo es ahora.

En una sociedad tan terciaria como la sevillana y con tal segmentación de los ingresos, las dos semanas de fiestas de primavera (Semana Santa y Feria) son claves para la redistribución de la riqueza: miles de parados encuentran una salida provisional con empleos precarios bajo cuerda de camareros, guardas, mozos o lo que sea. Eso era así y sigue siendo, para vergüenza de todos los que se proclaman artífices de la transformación de la ciudad.

Pero la lluvia que dejaba sin palabras a los cofrades -«por decir algo»-, dejaba sin su recompensa a una legión de trabajadores que veían cómo se esfumaba la ganancia de una semana con la que mitigar las carencias de muchas otras. ¿Cuánto dinero han dejado de ganar los taxistas?, ¿cuánto dinero han desembolsado los bares haciendo acopio para unos clientes que se han esfumado?, ¿cuántas cancelaciones de última hora han impedido a los hoteles colgar el cartel de completos?, ¿cuántos viajes en metro han dejado de facturarse?

El impacto económico de la Semana Santa lo cifraba el Ayuntamiento en 240 millones de euros. Aproximadamente, el 1,2% del PIB de la capital. El gasto medio de los visitantes estaba calculado en 233,5 euros por persona y día. Sólo en transporte, el gasto durante la semana está cifrado en 3.113.881 euros, de los que casi un tercio corresponde a la factura de los forasteros. Y otro tanto en los cafés, bares y restaurantes, cuya cifra neta de negocio se remonta por encima de los 6 millones de euros en estas fechas, con un impacto total de 20 millones de euros una vez aplicadas las tablas de input/output.

En qué medida se ha reducido ese impacto, esa derrama de millones en establecimientos hosteleros, taxistas, agencias de viaje y hoteles. Los primeros cálculos hablan de una merma del 25% o del 30% en los ingresos previstos. Puede que incluso más. Sin contar los gastos extraordinarios como acopios, contrataciones ad hoc y permisos especiales en que hubieran incurrido los establecimientos.

Estos días infaustos, el llanto que se veía y que los medios de comunicación inmortalizaban era el de los nazarenos, acólitos y costaleros que veían frustrada su ilusión de un año entero. Pero era mucho más hondo el lamento de quienes veían marcharse la ganancia de doce meses en apenas cuatro días de lluvia. Qué terrible lección nos ha dado la madre naturaleza.

No ha sido un tsunami -gracias a Dios, aquí no hay más víctima que la señora atropellada por el tranvía-, pero la lluvia deja un poso de vulnerabilidad, de contingencia en la celebración de la Semana Santa que debería servir para reflexionar acerca de las bases ciertamente inestables sobre las que se asienta la economía sevillana.

Seguimos siendo dependientes del turismo y de su gasto asociado, concentrado además en un mes del año. Todos los esfuerzos por desestacionalizar la temporada alta han resultado infructuosos: el tirón de la madrugada del Viernes Santo es suficiente reclamo para concitar a propios y extraños… salvo cuando se pone a diluviar y no hay madrugada en 175 años. Por decir algo, vamos.

javier.rubio@elmundo.es

25/4/11

<!–

Written by cardomaximo

26/04/2011 at 10:41

Fundido en negro

leave a comment »

Vámonos a un cine de verano. El patio de butacas, a rebosar con la fresquita. Todo el mundo pendiente de la película a pesar de que el sonido se le iba de vez en cuando. Llega el intermedio, cuando en la cabina de proyección van a cambiar el rollo con la segunda parte, que es donde está lo mejor. Pero pasa el tiempo y la proyección no vuelve a reanudarse. Los espectadores comienzan a impacientarse, cuando alguien anuncia que ya está casi arreglado el desaguisado y que va a seguir la película. Pero la segunda parte no empieza y el público se desespera. Qué es una Semana Santa sin el Gran Poder, la Macarena ni el Cachorro en la calle. Pero tampoco sin el Valle, Pasión, los Caballos, las Cigarreras, la Carretería, los Estudiantes… A este cine de verano le ha cogido la amanecida sin que nos hayamos enterado de cómo acaba la película. Fundido en negro con el palio de la Virgen de Regla.

Written by cardomaximo

24/04/2011 at 12:58

La lluvia nos pone blandengues

leave a comment »

Los psicólogos deberían examinar la cuestión: por qué la lluvia en Semana Santa nos atonta a todos, nos rebaja el listón de exigencia y nos pone blandengues. Venga a citar la esperanza arriba y abajo. ¿No es eso tomar el nombre de la Madre en vano? Y dale con lo que han querido o dejado de querer los titulares como si fueran demiurgos de las isobaras. ¡Ah, los llantos! ‘Mea culpa’ porque los periódicos y las televisiones nos pirramos por un rostro lloroso que ilustre la decepción, la frustración, la rabia, el fastidio y todos esos sentimientos que nos acompañan cotidianamente pero que reprimimos por pudor. En Semana Santa –y más si llueve- no hay obligación de esconder nada. Hala, cualquiera se lanza a  dar su pregoncito en cuanto le arriman un micro o a poner por escrito cualquier banalidad en internet. No soporto este besuqueo lacrimoso. Parecemos todos costaleros.

Written by cardomaximo

23/04/2011 at 14:52

Publicado en costumbres, semana santa, sevilla

Tagged with ,