cardomaximo

Columnas periodísticas, intervenciones radiofónicas, escritos…

Archive for junio 2011

No sólo el director de Giralda TV

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UN DIEZ para Juan Espadas, líder de la oposición municipal de Sevilla. Su propuesta para que el pleno municipal elija al director general de la empresa municipal que rige la televisión local –en vista de que es imposible cerrarla o privatizarla como algunos hemos sostenido desde el principio– es digna de aplauso. En la iniciativa se advierte la mano de periodista de Mercedes de Pablos, con su referencia a la normativa autonómica y su precisión de que sea una mayoría cualificada de dos tercios (22 de 33 ediles) en la primera votación y de tres quintos (18-19 de 33) en la segunda la que ratifique el nombramiento de un cargo de tanta importancia.

Bien por el grupo socialista: una buena idea, planteada en sus justos términos que hace realidad esa oposición propositiva de la que habló Espadas en el pleno de constitución de la corporación. Del párrafo de las rayas rojas y la defensa del felón es mejor ni acordarse.

La iniciativa va a servir de piedra de toque para comprobar la voluntad de Zoido sobre transparencia en la gestión y profesionalización de los cargos de la que viene dando cuenta con el nombramiento de los directores generales de áreas municipales. El PP tiene ocasión de demostrar que pasa de las musas al teatro y que viene a romper con las formas que han imperado en el Ayuntamiento en los últimos tiempos, cuando cualquiera podía trepar a la gerencia de una empresa municipal con el único requisito exigible de ser de la cuerda del alcalde o de su primer teniente de alcalde.

De hecho, lo ideal sería que el pleno municipal pudiera manifestarse sobre la idoneidad de los candidatos propuestos por el equipo de gobierno para dirigir todas las empresas públicas en las que el Ayuntamiento sea accionista de referencia. Si el baremo de los dos tercios a favor se le aplica al director general de Giralda TV, por qué no va a aplicársele también al gerente de Lipasam o al de Tussam.

El formato podría ser parecido al de las audiencias parlamentarias en las que un candidato tiene que defender la idoneidad de su perfil profesional para hacerse cargo de presupuestos millonarios. De esta forma podríamos ahorrarnos en el futuro el bochorno de tener que contratar a un vicegerente que de verdad sepa lo que se trae entre manos o nombramientos tan chirriantes como el de un catedrático de Geografía para dirigir una empresa de aguas. ¿O es que Fernando Mellet habría pasado el fielato del pleno municipal si hubiera tenido que someterse al más mínimo escrutinio?

javier.rubio@elmundo.es

29/6/11

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Written by cardomaximo

30/06/2011 at 10:02

Publicado en economia, periodismo, sevilla

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Soria 9, más que marchas militares

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LOS DOS ÚLTIMOS caídos por España (¿por qué dicen fallecidos, como si hubieran muerto en la cama de viejos?) eran soldados del regimiento de infantería ligera Soria 9. Entre nosotros, Soria 9 suena a música celestial, porque su banda elevó la marcha procesional a categoría musical de primera. En Abel Moreno, Pedro Morales, Gámez Laserna y López Farfán, todos directores de la banda del Soria 9, está resumido lo mejor de la música de Semana Santa sevillana.

Pero no sólo es música. La unidad militar más antigua de España tiene a sus espaldas más historia de la que se suele enseñar en nuestros colegios: cinco siglos cumplidos en 2009, un historial temible, el orgullo de los Tercios Viejos imponiéndose a sangre y fuego en Flandes o en Italia. ‘El Sangriento’, sobrenombre que se ganó en Rocroi, pasó por San Quintín y asedió Gibraltar, defendió Nápoles de los franceses y guerreó contra las cábilas rifeñas (esto, tan políticamente incorrecto, ya no lo dirá ni Ricardo de la Cierva), se emplazó en Soria, pasó por Granada, estuvo en Sevilla casi un siglo y renació junto al Puerto del Rosario en Tenerife después de que en el Ministerio de Defensa se dieron cuenta de que estaban a punto de suprimir el regimiento más antiguo de Europa en beneficio del First Royal Scots del Reino Unido.

Sevilla fue al Soria 9 lo que Fort Bragg a la 82ª Aerotransportada de los Estados Unidos: algo más que los cuarteles de San Hermenegildo y San Fernando en los que se acantonaba el regimiento, algo más que la música desfilando tras un palio, algo más que el destino para miles de quintos sevillanos enrolados durante el servicio militar. Aquella simbiosis se rompió en 1996, hace quince años, cuando se decretó la disolución y se enmendó el yerro mudando el emplazamiento a las Canarias.

Ahora el Soria 9 vuelve a las noticias porque dos de sus integrantes han muerto en combate (se dice así, ¿verdad?, en vez de eso tan hipócrita de atentado talibán). El sargento Manuel Argudín Perrino y la soldado Niyireth Pineda han entregado su vida en una misión lejana en una geografía ajena por entero a la centenaria historia del regimiento. Pero es la orden del mando y hay que acatarla. No estaría de más que la ciudad de Sevilla -su alcalde o su pleno municipal- tuvieran un detalle con estos dos compatriotas (los que mueren por España son españoles) e hicieran notar en esta hora fúnebre para la unidad la especial vinculación de la ciudad con el Soria 9. ¿O es que Soria 9 sólo son marchas de Semana Santa?

javier.rubio@elmundo.es

28/6/11

Written by cardomaximo

29/06/2011 at 11:33

Publicado en historia, justicia, sevilla

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La última felonía

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Si finalmente se lleva a cabo el homenaje a Alfredo Sánchez Monteseirín en las ‘setas’ de la Encarnación, no hay duda de quiénes tendrían que encabezar la lista de asistentes. Sin duda, el delegado territorial de Sacyr (no en vano actuaría como anfitrión en el sentido más literal del término), el copresidente de Banca Cívica y el rector de la Universidad Hispalense. Ellos tres deberían encabezar la procesión de agradecidos a los doce años de Monteseirín como alcalde.

Los tres personajes, cuya trayectoria profesional está ligada a otros tantos ‘hitos’ arquitectónicos del monteseirinato, componen el retrato más ajustado de las traiciones a la ciudad cometidas por el anterior alcalde y ahora inspector médico en expectativa de destino. En los tres casos (Metropol Parasol, biblioteca del Prado y rascacielos de la Cartuja), el gobernante ha hecho dejación de la defensa del interés público para pasarse con armas y bagajes a la defensa del interés privado, ya sea éste el de una promotora inmobiliaria, una universidad pública o una ex caja de ahorros.

La última felonía a la que se refiere el título lo es por ser la última en revelarse, no porque se tenga l

a certeza de que haya sido la postrera maniobra en contra del interés general cometida por Monteseirín, que juró un día defender a la ciudad y acabó entregándola a quienes le convenía. ¿Dónde queda la democracia real al regalar suelo público a particulares que nadie ha elegido? Mientras con una mano agitaba el espantajo de Tablada verde, con la otra iba troceando parcelas de Sevilla para cuadrar los megalómanos proyectos a los que prestó impulso contra toda lógica.

La última traición de la que nos hemos enterado es el convenio de permuta (o de lo que legalmente quisieran darle apariencia) para entregar a Banca Cívica dos parcelas que suman 100.000 metros cuadrados edificables a cambio de hacerse con el pleno dominio de una parte sin especificar del controvertido rascacielos de la isla de la Cartuja. Porque sí.

Porque a Antonio Pulido, el presidente de Cajasol al que el Banco de España empujó a la fusión con Banca Cívica tras descubrir un agujero de 1.000 millones de euros, le convenía como aval ante la inminente entrada de accionistas en el capital social del banco. Ya que los inversores tienen la peligrosa manía de vigilar el dinero que entregan, sería muy embarazoso presentarse en una junta de accionistas construyendo un rascacielos de 311 millones de euros a pulmón con un mercado inmobiliario desinflado y un Ayuntamiento de otro color al que consintió la barrabasada mirando del derecho y del revés el expediente de concesión de la licencia.

Así que nada mejor que un convenio de permuta para resarcir a Cajasol del riesgo económico que enfrenta por agradar la megalomanía de Monteseirín de plantar un rascacielos que supere la altura de la Giralda. ¡Cuánto daño hace el simbolismo aplicado a la acción de gobierno! Aunque para ello haya que entregar parcelas de esa misma ciudad que se decía querer incorporar a la modernidad.

La chapuza legal (informes en contra del secretario municipal, visos de vicio legal en origen, ausencia de tasaciones, ofertas y el propio oportunismo de la operación 48 horas antes de la jornada electoral) palidece al lado de la traición a la ciudad y el juego sucio con decenas de promotores inmobiliarios que tienen miles de metros cuadrados vacíos y a los que no se les aparece el Ayuntamiento de Sevilla para quedarse con una parte de sus oficinas a cambio de 100.000 metros cuadrados de edificabilidad.

Con todo, lo peor es que esa felonía se había repetido en la plaza de la Encarnación, donde se ha dejado en manos del promotor de la obra la concesión de un espacio público además de un edificio entero de oficinas municipales por el que el Ayuntamiento pasará a pagar ahora como inquilino el sobrecoste de la obra de las ‘setas’.

Y se hubiera repetido en el Prado de San Sebastián si el Tribunal Supremo no hubiera salido al paso con una sentencia irreprochable en la que deja sin efecto la cesión de una parcela de zona verde para atender el capricho –no puede entenderse de otra forma, como bien deja en evidencia el fallo del Alto Tribunal- de la Universidad de Sevilla de plantar allí un abracadabrante edificio de una de las más conspicuas representantes del ‘star system’ de la arquitectura mundial.

Es siempre el mismo perverso entendimiento de que la ciudad puede supeditarse al interés privado con tal de asegurar la consecución de unos supuestos hitos del progreso identificados precisamente por aquél que tenía a su cargo la defensa del interés colectivo. Mayor felonía no cabe imaginar. Salvo en Monteseirín, con quien la imaginación se queda siempre corta a la hora de describir su deslealtad con Sevilla.

 

Written by cardomaximo

28/06/2011 at 10:14

Alerta amarilla, letra escarlata

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QUÉ HARTURA de alerta amarilla. Joé, ¿qué queréis, que se ponga a nevar en Sevilla el día de San Juan? Eso sí que sería noticia y no que hace calor, pues claro que hace calor, el que tiene que hacer en junio. Y venga a anunciarnos el infierno en la tierra, y dale que te pego con el reportaje del vídeo del termómetro marcando 47 grados a la hora del telediario. Pues claro, ¿qué queréis que marque, hijos míos? Ya no sólo nos amenazan con el verano de mucho calor que nos espera, sino que nos anticipan una subida de 1,4 grados centígrados de media para el año 2040. Todo el santo día con el calor para arriba y el calor para abajo, sobre todo para abajo del mapa de las mujeres del tiempo porque desde que Eugenio Martín Rubio se quitó el bigote por un pronóstico de nevada erróneo les dio por poner a meteorólogas a las que les resulta imposible repetir la apuesta de su histórico colega televisivo.

Llega el verano y hala, a hablar del calor. Falta nada y menos para el reportaje del que echa a freír un huevo en una acera de Écija a ver si se hace. ¿Pues no que se toman los tíos al pie de la letra lo de la sartén de Andalucía? Y venga a anunciar la ola de calor desde una semana antes. Y luego, conexión en directo desde dentro de la ola de calor y entrevista al guiri de turno con los pinreles metidos en una fuente para dar ejemplo o al cochero que todos los días duerme la siesta a esa hora en que no hay nada que hacer en la calle, pero que hoy ha preferido salir por televisión y contar que al jamelgo lo pone a la sombra. Y después el recuento de la ola de calor, el comando actualidad sacando a las maris de charleta a la fresquita en la puerta de las casas, al que llena la piscinita hinchable para que los niños de la barriada se refresquen y al del hotel que abre las habitaciones para dormir la siesta. Qué aburrimiento.

Nunca se ha hablado tanto del calor como ahora, nunca se han publicado o radiado tantas noticias del calor, ni se han emitido tantos vídeos como ahora. El emperador Carlos, que tenía medio mundo para elegir los sitios, lo dejó dicho: «Para los inviernos, Soria; para los veranos, Sevilla». En Arizona o en Colorado o en Dubai hará el mismo calor inhumano o peor que aquí, pero, ¿allí no hay  ola de calor, allí no dan alertas o es que lo combaten sin el alarmismo ni la exageración que tanto se estila por aquí?

La alerta amarilla es como una letra escarlata que nos ha caído encima. La coroza con que el resto de España nos manda al quemadero (nunca mejor dicho) del estío. Joé, ¿qué queréis el día de San Juan? ¿Ver los copos por la ventana?

javier.rubio@elmundo.es

24/6/11

Written by cardomaximo

25/06/2011 at 10:38

Cuánta soberbia sobró

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NO BARAJAMOS ninguna otra opción de ubicación porque estamos convencidos de que los tribunales finalmente acabarán dándonos la razón”, decía el rector de la Universidad de Sevilla, Joaquín Luque, a preguntas de un internauta en un encuentro digital en ELMUNDO.es el 27 de mayo de 2010. Trece meses después, el convencimiento se ha esfumado porque el Tribunal Supremo ha dictaminado que la biblioteca central de la Hispalense no puede levantarse en los jardines del Prado de San Sebastián. En su sentencia, el Alto Tribunal viene a corroborar el meollo de la cuestión jurídica: por qué a la Administración pública le es dado cambiar de calificación una zona verde saltándose el procedimiento que esta misma Administración impone al resto de actores en el negocio del suelo sin mayor motivación que la voluntad de quienes intervienen en la recalificación.

Astutamente, el rector y su cohorte siempre han deslizado dos argumentos falaces para justificar la amputación de la parcela a unos jardines, si bien carentes de cualquier valor paisajístico, histórico o botánico. La Universidad quería hacernos creer que Sevilla no podía desaprovechar la oportunidad de contar con un edificio de la factoría Hadid, proyectado por catálogo sin que la diva iraquí ni siquiera se dignase poner un pie en Sevilla. La segunda excusa era que el interés general de una biblioteca universitaria tenía que prevalecer sobre el particular de unos vecinos quejumbrosos por las vistas que iban a perder desde sus balcones.

Pero nunca llegaron a razonar por qué habían elegido precisamente ese suelo que el planeamiento había definido como zona verde para levantar el edificio que iba a incorporar Sevilla a la modernidad arquitectónica. Es justo lo que el Supremo les reprocha: no haber sido capaces de convencer al tribunal de que no era posible localizar la biblioteca en ningún otro sitio que no fuera ese jardín.

Tenía que hacerse allí porque sí y no había más vuelta de hoja. Sobró toda esa soberbia de creerse en posesión de la verdad suprema, de interpretar caprichosamente el interés colectivo, de retorcer el procedimiento administrativo con tal de salirse con la suya, de ignorar la voz disidente de unos vecinos afectados y acallarlos sacando a relucir el enorme coste que tendría la paralización de la obra después de que encallara en los juzgados. Sobró la altanería de considerarse por encima de los demás.

Ignoro si ahora el rector magnífico baraja algún emplazamiento alternativo. No digo de la biblioteca, digo de él mismo.

javier.rubio@elmundo.es

23/6/11

Written by cardomaximo

24/06/2011 at 10:32

¿A que va a ser verdad?

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ZOIDO ALCALDE ya tiene su escena del sofá. La oposición, cautiva y desarmada en las urnas, se ha rendido a las primeras de cambio a un pacto genérico sobre quince grandes decisiones municipales al que no han podido decir que no. El alcalde gana tiempo, desactiva cualquier conato de discrepancia agria en el primer mes de su gobierno municipal y da la imagen moderada y tranquila que le conviene a su transición. Objetivo cumplido. El pacto en sí tiene poca chicha salvo en lo de plantarle cara a la Junta por lo del metro subterráneo y un par de cositas más de funcionamiento interno. Eliminar barreras arquitectónicas y hacer obras en los colegios debiera estar fuera de toda discusión política, se acuerde o no en una mesa de concertación o de conchabo o como quieran llamarla. Blanquear fachadas nunca fue ni de derechas ni de izquierdas, sino de higiene y decoro.

Dicho lo cual, no es mal asunto que se traten con cortesía los líderes municipales y se rebaje el tono bronquista que había escalado cotas inadmisibles en el último periodo del gobierno de Monteseirín. Y nunca está de más que se discuta, se pacte y se llegue a acuerdos por el bien de la ciudad. Ya llegará el tiempo de los tiras y aflojas, disfrutemos del relajo de la tensión, a ver si es verdad y cunde.

Pue eso: ¿a que va a ser verdad que Zoido quiere gobernar la ciudad como si en vez de la mayoría aplastante que le dieron los sevillanos estuviera de prestado en el sillón de la Alcaldía?, ¿a que va a ser verdad que el PP no mira los carnés a la hora de proveer cargos institucionales como a ese anarquista que ha colocado en régimen interior?, ¿a que va a ser verdad que la apuesta por los funcionarios municipales implica la profesionalización de la gestión ordinaria del Ayuntamiento después de tantos años de arbitrariedad y discrecionalidad?, ¿a que va a ser verdad que el PP se ha convertido al ecologismo y está dispuesto a hacer de Tablada un parque?, ¿a que va a ser verdad que el nuevo equipo de gobierno combina prudencia y talante para no molestar a nadie antes de tiempo?, ¿a que va a ser verdad que Zoido es capaz de desatascar los conflictos enconados de los trabajadores de Tussam y de los prejubilados de Mercasevilla?, ¿a que va a ser verdad que el PP deja de lado los revanchismos y confirma al gerente de la televisión municipal que la ha llevado al desastre?, ¿a que va a ser verdad que el alcalde deja el urbanismo en manos de un ex directivo del primer prestamista de hipotecas de la ciudad?, ¿a que va a ser verdad que todo no puede ser verdad?

javier.rubio@elmundo.es

22/6/11

Written by cardomaximo

23/06/2011 at 12:27

Si es sólo un ‘pinchacito’

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SEGURO QUE SE lo dijeron también a Zoido Alcalde o a Torrijos, tumbados en la camilla para ese bonito gesto de donar sangre de forma altruista. Bien por Torrijos, Zoido y por sus asesores de imagen –si es que ya los tienen– porque esos detalles parecen nimios, pero trasladan a la ciudadanía el impulso necesario para acercarse a poner el brazo para entregar 450 mililitros de sangre a quien le pueda hacer falta.

Bueno, pues en ese momento seguro que se lo dijeron: «No se preocupe, que  es sólo un pinchacito». Y ahí va la lanceta buscando la vena previamente cebada con la goma anudada al bíceps, que es lo más molesto de todo. De picotacito no tiene nada, pero es la forma que los enfermeros en particular y el personal sanitario en general han encontrado para rebajar la aprensión de los pacientes. Con el diminutivo parece que duele menos. Cómo llamamos a las cosas predispone la forma en que las percibimos. Y un pinchacito siempre es menos que un pinchazo, dónde va a parar.

Esto daría para una tesis de Filología Hispánica, por lo menos: el uso del diminutivo como elemento terapéutico para rebajar la ansiedad clínica. Llega uno a visitar al niño prematuro de unos amigos a la sala de neonatales con todas aquellas incubadoras y allí que está la auxiliar de clínica repartiendo «gorritos», «batitas» y «patuquitos». No importa si usted calza un 45 horma ancha y mide dos metros o le cabe el Estado de las Autonomías al completo en la cabeza. Nada. Y la amable profesional, sonriente a más no poder, va dirigiendo la operación de revestirse en cualquier sacristía del hospital antes de la prueba diagnóstica: «Tiene que meter por aquí el bracito y luego anudar los cordoncitos». ¡El bracito! Incluso de un culturista o de un picador. Para ellas siempre es el bracito y la piernecita.

Más de una vez he estado tentado de corregir a mi interlocutora. «Señorita, con estos pinreles y estos juanetes, ¿cómo se atreve a decir que me cubra el zapatito?». Pero qué va, si les sale del alma. «Es un momentito», le dicen al que se mete en el tubo de la resonancia magnética y luego lo tienen allí lo que haga falta. Para qué contradecirlos. En realidad, lo de quitarse el reloj no es porque pueda estropearse la prueba diagnóstica, es para que no podamos afearles esa conducta.

Quién se va a quejar por un «pinchacito de nada». A quién le va a parecer enorme una «agujita» y quién se va a asustar por el «tubito de la sonda nasogástrica». Y, encima, con una sonrisa que desarma. ¿Qué hace que todavía no ha ido a donar sangre? Si es un «picotacito de nada»…

javier.rubio@elmundo.es

21/6/11

Written by cardomaximo

22/06/2011 at 10:01

Publicado en ciencia, costumbres

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