cardomaximo

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Archive for junio 1st, 2011

Pasmo en lo alto de las setas

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LO PEOR de las setas de la Encarnación está en las alturas. Y no son las vistas que, sin ser espectaculares, valen los 1,2 euros que pagan los forasteros. Lo peor de las setas son los letreros que ilustran al visitante. El verdadero pasmo de la Encarnación está en ese cartelito que no sabe uno si tomárselo como una charada, como una impresentable falta de estilo o como una venganza de la constructora Sacyr en vista de que a su Metropol Parasol todo el mundo ha acabado por conocerlo como las Setas.

Dice el cartel en cuestión: “Puente del Quinto Centenario. ‘El Paquito’“. ¿El Paquito? ¿Cuándo fue la última vez que usted escuchó a alguien referirse de esa manera tan desafortunada al puente de Fernández Ordóñez? ¿A santo de qué viene plantificarlo como subtítulo de la panorámica que van a ver millares de personas?

‘El Paquito’ fue un remoquete que no hizo fortuna a comienzos de los 90, cuando los sevillanos teníamos que hacer alarde de ingenio y algún gracioso echó a correr la especie de que el puente del Centenario (porque está construido sobre la dársena del Centenario, nada que ver con el aniversario de la arribada de Colón) debía llamarse con el diminutivo en comparación con el Golden Gate de San Francisco, con el que el guasa de turno le encontraba afinidad. Imposible, por otro lado, ya que uno es un puente colgante y el otro atirantado, pero tales sutilezas constructivas tampoco dan para chistes.

El caso es que ‘Paquito’ nunca llegó a cuajar del todo, como tampoco lo hizo el puente de los Leperos para referirse al del Cachorro porque se levantó antes de restaurar el cauce de la dársena. Y ahí quedó, muy relegado en el habla popular como para haberse encaramado a sitio tan prominente como el techo de las setas.

No es el único error, pero sí el más grave. A los ingenieros del puente de la Barqueta (Arenas y Pantaleón) se les hace pasar por arquitectos; a la iglesia de San Martín se le hace pasar por parroquia; a la inversa, a la de San Gil se la degrada sin pila bautismal; y el pabellón del Presente y el Futuro de Oriol Bohigas se presenta en los rótulos como pabellón del Universo, que era sólo uno de los cuatro espacios temáticos que compartían edificio durante la Expo 92. En fin, mejor no seguir.

Vale que nos haya costado una riñonada, vale que hayan tardado siete años en acabarlas, vale hasta que nos hayan expropiado el suelo público, pero ¿también nos vamos a dejar expropiar la historia de la ciudad? Eso es mucho, incluso para Sevilla.

javier.rubio@elmundo.es

31/5/11

Written by cardomaximo

01/06/2011 at 11:59