cardomaximo

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Archive for junio 7th, 2011

Adiós desde el rencor

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Alfredo Sánchez Monteseirín se despide. Con esa mezcla de rencor y de suficiencia que le ha dejado, aprovecha todas las tribunas para reivindicarse en un ejercicio onanista que es, cuando menos, poco elegante. Hay que ser muy pagado de sí mismo para ausentarse de la sesión de investidura de su sucesor, como ha prometido que va a hacer. Lo que correspondía era aguantar el tirón y acudir al Ayuntamiento el sábado que viene para felicitar a quien va a tomar su relevo. Pero ni eso está dispuesto a conceder, todavía confiado en que le busquen un hueco en la delegación de la Junta en Bruselas por los muchos méritos que él considera que su partido ha contraído con él.

En sendas entrevistas publicadas por la prensa local, sale a relucir un retrato de cuerpo entero en el que no importa retorcer los argumentos con tal de que le den la razón: fue él quien pidió no seguir de alcalde, el famoso teletipo de Griñán estaba pactado, la carta desde Nápoles nunca existió, elogios a la campaña de Espadas a la que en nada ha contribuido, teoría abracadabrante sobre por qué los alcaldes del PP del resto de Andalucía han revalidado mayorías y el PSOE se ha hundido y aplausos para él mismo por haber sabido dar un paso atrás. Lo menos que podía hacer el alcalde que más tiempo ha gobernado la Sevilla democrática era saber irse. Y ni eso.

Qué falta de tacto, qué poco estilo para seguir defendiendo el pacto con IU que tanto daño le ha hecho a su partido, negar el dineral que las setas le van a costar al contribuyente e indultar el fiasco monumental del plan de aparcamientos. Y encima presume de que se vuelve a su plaza de inspector médico. ¡A ver si es verdad!

Ya aprovechó en beneficio propio el acto de concesión de las medallas de la ciudad el día de San Fernando. Allí, en su discurso, no se bajó del burro de la gran transformación vivida por Sevilla bajo su mandato comparándose, en su imaginario, con esos ilustrados que gobernaban en contra de la reacción de la caverna.

Se lo cree. Como también que lega una ciudad «más justa» en aplicación del ideario socialista del que tanto presume. ¿Justa en qué? ¿Hay menos desigualdades en la Sevilla de 2011 que en la de 1999?, ¿hay más cohesión social, se ha redistribuido la riqueza de modo que los ricos son algo menos ricos y los pobres algo menos pobres?, ¿ha acabado con los núcleos chabolistas?

Todo es palabrería. Se puede mantener esa tesis y la contraria en ausencia de datos desagregados que permitan dibujar el panorama que realmente lega Monteseirín. El indicador de Gini refleja la desigualdad entre los percentiles más ricos y más pobres de una sociedad. Sería un veredicto inapelable si alguien pudiera aportarlo en la discusión.

Mientras tanto, nos queda aproximarnos a través de indicadores indirectos. El panorama que se dibuja en la Sevilla gobernada por Monteseirín durante los últimos doce años se asemeja a una foto fija en muchos aspectos. Por ejemplo, el número de pensiones no contributivas (aquellos pensionistas que no habían cotizado lo suficiente durante su vida laboral) se ha mantenido casi estable: 9.390 en 1999 por 9.316 en 2009 (último dato estadístico disponible). Otro tanto sucede con las cifras de emigración, los sevillanos que se han marchado de la ciudad: 15.179 en 1999 por 17.852 en 2009, de los que 3.084 se fueron al extranjero. Las cifras de inmigrantes tampoco han variado demasiado: 10.235 nuevos pobladores en 1999 y 13.996 una década después.

En otros casos, los avances son modestos. Han crecido las rentas de las personas físicas declaradas, pero no tanto como cabía esperar una vez descontada una inflación acumulada superior al 40%. Y las matrículas del Impuesto de Actividades Económicas también han crecido en una década: 39.108 empresariales en 1999 y 63.713 en 2009; 10.480 profesionales cuando accedió a la Alcaldía por 16.100 una década más tarde; y 162 artistas censados en el municipio en 1999 por 410 en 2009. También las bibliotecas públicas -en eso hay que darle la razón- han crecido en número de visitantes, consultas y préstamos.

Pero hay dos indicadores especialmente demoledores para la imaginada «Sevilla más justa» que pregona en su despedida el alcalde saliente. El número de personas desempleadas ha pasado de 43.173 personas en 1999 a 71.431 una década más tarde. Desde entonces, 2009, todavía ha aumentado algo más contradiciendo el sueño del «pleno empleo» del que todavía hoy no se ha apeado Monteseirín.

El último dato es descorazonador. En 1999, el número de alumnos desde EGB hasta COU era de 138.068 estudiantes. Diez años después, ampliada la educación obligatoria en dos cursos aunque con menor población joven, en Sevilla. Ese es su peor legado, sin duda.

javier.rubio@elmundo.es

6/6/11

Written by cardomaximo

07/06/2011 at 10:34