cardomaximo

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Archive for junio 18th, 2011

Arrimados y desarmados

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HASTA AHORA, lo más llamativo de lo que había dicho Zoido Alcalde –abstracción hecha de lo de los bancos y las farolas de la Puerta de Jerez, que tanto dio que hablar como los duros antiguos– era la invocación a la Ley de Dios en la despedida de su discurso de investidura, sobre la que extrañamente se ha extendido un manto de silencio, no se sabe si de fingida aprobación, de estupor sobrevenido o de distante simpatía por esa declaración espontánea de principios.

Por sus años de juez, el alcalde sabe que todo el Evangelio se resume en un refrán certero: «A Dios rogando y con el mazo dando». Y ya ha empezado a dar con el mazo su señoría en la cabeza a todos esos arrimados que pretendían, con el mayor descaro, mantenerse en las inmediaciones del poder municipal haciendo lo mismo que hacían. Gerentes de empresas públicas dejándose querer, altos ejecutivos en trance de apostatar de la fe alfrediana para abrazar el credo zoidiano, señalados ex concejales dispuestos a tragar (sobre todo, tragar) con lo que les echen con tal de no volverse al despachito de la Universidad… la pasarela de primavera-verano del Ayuntamiento de arrimados con chaquetas vueltas estaba más concurrida que los desfiles de Victorio & Lucchino en Cibeles.

El último movimiento, sin embargo, ha terminado por desarmarlos: perded toda esperanza, como en el infierno dantesco. Con el nombramiento de una funcionaria municipal como directora general de Contratación, Zoido ha enviado el mismo mensaje que Aznar cuando llevó en 1996 al profesor José Barea a la Oficina Presupuestaria de la Moncloa o que Soledad Becerril cuando ordenó a Fontán Meana que se sentara encima de la caja de caudales en 1991: se acabó el descontrol presupuestario.

El legado envenenado de Monteseirín está aflorando conforme se dan los últimos retoques al paso subterráneo de Bueno Monreal: desvíos presupuestarios sin contabilizar, sobrecostes que asume una empresa municipal sin tener por qué, atrasos en la obra y una montaña de mentiras para encubrir el cúmulo de errores, fallos e improvisaciones que han caracterizado esa obra. Con que no se vuelva a repetir esa chapuza de expediente de adjudicación, ya estaría justificado el nuevo cargo que Zoido se ha sacado de la manga para vigilar el gasto de sus concejales.

Hace bien Zoido Alcalde en confiar en los funcionarios. Esa gente no le debe nada a nadie, ni siquiera a él que los promueve a un cargo político, y siempre está dispuesta a volverse a su plaza cuando no le gusta lo que ve. Eso termina por desarmar al más arrimado.

javier.rubio@elmundo.es

17/6/11

Written by cardomaximo

18/06/2011 at 11:28