cardomaximo

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Archive for junio 21st, 2011

Las ubres de la Diputación

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La primera pregunta que tienen que responder los presidentes de las diputaciones provinciales siempre es la misma: para qué sirven las corporaciones provinciales. Desde hace unos días, sin embargo, la pregunta ha mutado y apunta ya directamente al corazón de estos organismos supralocales: ¿qué pasaría si se eliminaran las diputaciones?

Un apunte histórico a vuelapluma señalaría que la provincia fue el ámbito administrativo de organización del Estado desde la organización de Javier de Burgos en el primer tercio del siglo XIX y la diputación provincial pasó a ser entonces una cámara de representación de los municipios para aquellas cuestiones que escapaban del ámbito estrictamente local. Pero es que España ya no es un Estado provincial sino autonómico.

El viejo Estatuto de Autonomía de Andalucía reservaba precisamente a las diputaciones el despliegue de la administración periférica de la Junta de Andalucía. Así se atrajo al autonomismo a las corporaciones provinciales más refractarias a la nueva forma de organización política salvando el escollo de no pocos franquistas agazapados en sus contrapoderes al ayuntamiento capitalino.

La referencia a las diputaciones desapareció del nuevo Estatuto de Autonomía de Andalucía aprobado en 2007 más por vergüenza que por convencimiento: al fin y al cabo, el viejo sueño de cimentar el edificio autonómico en las corporaciones provinciales se había incumplido sistemáticamente durante un cuarto de siglo sin que nadie moviera una ceja.

Y en esas estamos ahora: las administraciones autonómicas han desplegado sus servicios periféricos por su cuenta y las diputaciones se han buscado cometidos nuevos para seguir subsistiendo manejando sustanciosos presupuestos. En el caso de Sevilla, la Diputación administra 351millones de euros en el año en curso. ¿A dónde va ese dineral? Bien, aproximadamente el 40% se va en pagar a los empleados, con un capítulo de personal rebosante de asesores, cargos de libre designación y políticos en expectativa de destino o de retirada.

A inversiones reales, la Diputación destinará este año casi 38 millones de euros, un 11,85 por 100 del total consolidado. Por ejemplo, la red de carreteras locales, competencia de las corporaciones provinciales, se llevará 3,750.000 euros. Y el plan de cooperación con bibliotecas municipales dispone de casi 100.000 euros. Menos de lo que se dedica a fiestas populares y festejos, dotado con 415.000 euros.

Un repaso del organigrama de la Diputación de Sevilla depara sorpresas difíciles de explicar a un observador imparcial que busque la eficiencia en el funcionamiento de las administraciones públicas. Así, por ejemplo, existe una asesoría de Relaciones con la Sociedad Civil con la siguiente declaración de intenciones: ‘Impulsar la presencia de la Diputación en todos los foros que permitan favorecer el reconocimiento y consideración de la Diputación como Administración intermedia en el ámbito intermunicipal. Asesorar a la presidencia sobre las relaciones con la sociedad civil organizada, canalizando sus peticiones y coordinando las reuniones entre los representantes políticos de Diputación y asociaciones, entidades y organismos de la sociedad civil. Asesorar a la presidencia sobre la coordinación y elaboración de convenios con entidades y Universidades’.

A este loable objetivo tan pomposo como etéreo, la corporación provincial destina 376.000 euros transferidos de los impuestos estatales, si bien el gasto de personal se lleva aproximadamente 111.000 euros.

Sólo en organizar el acto del Día de la Provincia en que se entregan medallas a ilustres sevillanos (toreros, guapas y artistas del espectáculo además de agentes sociales, principalmente) se consumen 55.800 euros para materializar «programas de identidad, como línea de nueva creación para promover la identidad de la provincia en el contexto globalizado en el que nos encontramos», objetivo estratégico del área de Cultura e Identidad. Sí, se llama así. Apenas una gota en el océano del presupuesto de la corporación provincial, pero bastante ilustrativo de la deriva en que ha entrado.

La Diputación busca una identidad, pero los grupos políticos tienen claro para qué sirve. Básicamente, para financiarse. A este no menos loable empeño se dedican en el presupuesto corriente las cantidades de 70.730 para el personal asesor de los órganos de gobierno, más 130.230 euros para el grupo andalucista, más 182.550 euros para el grupo de Izquierda Unida, más 254.627 para el PSOE y 347.812 para el PP. En total, un millón de euros mal contado.

Pero aún queda otro reparto dentro del programa de ‘Coordinación y organización institucional de las entidades locales’: 492.005 euros para el PA, 545.060 para IU, 644.214 para el PP y 1.046.060 euros para el PSOE. En total, 2.727.342 euros. Es decir, aproximadamente un 1% del presupuesto se consume en gasto ordinario de los grupos políticos presentes en la corporación. No hay duda de que a los partidos les interesa mantener estas administraciones provinciales de donde obtienen recursos y gabelas. Otra cosa es que a los contribuyentes nos interese lo más mínimo financiar esta estructura. Y en esas estamos.

javier.rubio@elmundo.es

20/6/11

Written by cardomaximo

21/06/2011 at 10:29