cardomaximo

Columnas periodísticas, intervenciones radiofónicas, escritos…

Archive for junio 2011

Las ubres de la Diputación

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La primera pregunta que tienen que responder los presidentes de las diputaciones provinciales siempre es la misma: para qué sirven las corporaciones provinciales. Desde hace unos días, sin embargo, la pregunta ha mutado y apunta ya directamente al corazón de estos organismos supralocales: ¿qué pasaría si se eliminaran las diputaciones?

Un apunte histórico a vuelapluma señalaría que la provincia fue el ámbito administrativo de organización del Estado desde la organización de Javier de Burgos en el primer tercio del siglo XIX y la diputación provincial pasó a ser entonces una cámara de representación de los municipios para aquellas cuestiones que escapaban del ámbito estrictamente local. Pero es que España ya no es un Estado provincial sino autonómico.

El viejo Estatuto de Autonomía de Andalucía reservaba precisamente a las diputaciones el despliegue de la administración periférica de la Junta de Andalucía. Así se atrajo al autonomismo a las corporaciones provinciales más refractarias a la nueva forma de organización política salvando el escollo de no pocos franquistas agazapados en sus contrapoderes al ayuntamiento capitalino.

La referencia a las diputaciones desapareció del nuevo Estatuto de Autonomía de Andalucía aprobado en 2007 más por vergüenza que por convencimiento: al fin y al cabo, el viejo sueño de cimentar el edificio autonómico en las corporaciones provinciales se había incumplido sistemáticamente durante un cuarto de siglo sin que nadie moviera una ceja.

Y en esas estamos ahora: las administraciones autonómicas han desplegado sus servicios periféricos por su cuenta y las diputaciones se han buscado cometidos nuevos para seguir subsistiendo manejando sustanciosos presupuestos. En el caso de Sevilla, la Diputación administra 351millones de euros en el año en curso. ¿A dónde va ese dineral? Bien, aproximadamente el 40% se va en pagar a los empleados, con un capítulo de personal rebosante de asesores, cargos de libre designación y políticos en expectativa de destino o de retirada.

A inversiones reales, la Diputación destinará este año casi 38 millones de euros, un 11,85 por 100 del total consolidado. Por ejemplo, la red de carreteras locales, competencia de las corporaciones provinciales, se llevará 3,750.000 euros. Y el plan de cooperación con bibliotecas municipales dispone de casi 100.000 euros. Menos de lo que se dedica a fiestas populares y festejos, dotado con 415.000 euros.

Un repaso del organigrama de la Diputación de Sevilla depara sorpresas difíciles de explicar a un observador imparcial que busque la eficiencia en el funcionamiento de las administraciones públicas. Así, por ejemplo, existe una asesoría de Relaciones con la Sociedad Civil con la siguiente declaración de intenciones: ‘Impulsar la presencia de la Diputación en todos los foros que permitan favorecer el reconocimiento y consideración de la Diputación como Administración intermedia en el ámbito intermunicipal. Asesorar a la presidencia sobre las relaciones con la sociedad civil organizada, canalizando sus peticiones y coordinando las reuniones entre los representantes políticos de Diputación y asociaciones, entidades y organismos de la sociedad civil. Asesorar a la presidencia sobre la coordinación y elaboración de convenios con entidades y Universidades’.

A este loable objetivo tan pomposo como etéreo, la corporación provincial destina 376.000 euros transferidos de los impuestos estatales, si bien el gasto de personal se lleva aproximadamente 111.000 euros.

Sólo en organizar el acto del Día de la Provincia en que se entregan medallas a ilustres sevillanos (toreros, guapas y artistas del espectáculo además de agentes sociales, principalmente) se consumen 55.800 euros para materializar «programas de identidad, como línea de nueva creación para promover la identidad de la provincia en el contexto globalizado en el que nos encontramos», objetivo estratégico del área de Cultura e Identidad. Sí, se llama así. Apenas una gota en el océano del presupuesto de la corporación provincial, pero bastante ilustrativo de la deriva en que ha entrado.

La Diputación busca una identidad, pero los grupos políticos tienen claro para qué sirve. Básicamente, para financiarse. A este no menos loable empeño se dedican en el presupuesto corriente las cantidades de 70.730 para el personal asesor de los órganos de gobierno, más 130.230 euros para el grupo andalucista, más 182.550 euros para el grupo de Izquierda Unida, más 254.627 para el PSOE y 347.812 para el PP. En total, un millón de euros mal contado.

Pero aún queda otro reparto dentro del programa de ‘Coordinación y organización institucional de las entidades locales’: 492.005 euros para el PA, 545.060 para IU, 644.214 para el PP y 1.046.060 euros para el PSOE. En total, 2.727.342 euros. Es decir, aproximadamente un 1% del presupuesto se consume en gasto ordinario de los grupos políticos presentes en la corporación. No hay duda de que a los partidos les interesa mantener estas administraciones provinciales de donde obtienen recursos y gabelas. Otra cosa es que a los contribuyentes nos interese lo más mínimo financiar esta estructura. Y en esas estamos.

javier.rubio@elmundo.es

20/6/11

Written by cardomaximo

21/06/2011 at 10:29

Arrimados y desarmados

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HASTA AHORA, lo más llamativo de lo que había dicho Zoido Alcalde –abstracción hecha de lo de los bancos y las farolas de la Puerta de Jerez, que tanto dio que hablar como los duros antiguos– era la invocación a la Ley de Dios en la despedida de su discurso de investidura, sobre la que extrañamente se ha extendido un manto de silencio, no se sabe si de fingida aprobación, de estupor sobrevenido o de distante simpatía por esa declaración espontánea de principios.

Por sus años de juez, el alcalde sabe que todo el Evangelio se resume en un refrán certero: «A Dios rogando y con el mazo dando». Y ya ha empezado a dar con el mazo su señoría en la cabeza a todos esos arrimados que pretendían, con el mayor descaro, mantenerse en las inmediaciones del poder municipal haciendo lo mismo que hacían. Gerentes de empresas públicas dejándose querer, altos ejecutivos en trance de apostatar de la fe alfrediana para abrazar el credo zoidiano, señalados ex concejales dispuestos a tragar (sobre todo, tragar) con lo que les echen con tal de no volverse al despachito de la Universidad… la pasarela de primavera-verano del Ayuntamiento de arrimados con chaquetas vueltas estaba más concurrida que los desfiles de Victorio & Lucchino en Cibeles.

El último movimiento, sin embargo, ha terminado por desarmarlos: perded toda esperanza, como en el infierno dantesco. Con el nombramiento de una funcionaria municipal como directora general de Contratación, Zoido ha enviado el mismo mensaje que Aznar cuando llevó en 1996 al profesor José Barea a la Oficina Presupuestaria de la Moncloa o que Soledad Becerril cuando ordenó a Fontán Meana que se sentara encima de la caja de caudales en 1991: se acabó el descontrol presupuestario.

El legado envenenado de Monteseirín está aflorando conforme se dan los últimos retoques al paso subterráneo de Bueno Monreal: desvíos presupuestarios sin contabilizar, sobrecostes que asume una empresa municipal sin tener por qué, atrasos en la obra y una montaña de mentiras para encubrir el cúmulo de errores, fallos e improvisaciones que han caracterizado esa obra. Con que no se vuelva a repetir esa chapuza de expediente de adjudicación, ya estaría justificado el nuevo cargo que Zoido se ha sacado de la manga para vigilar el gasto de sus concejales.

Hace bien Zoido Alcalde en confiar en los funcionarios. Esa gente no le debe nada a nadie, ni siquiera a él que los promueve a un cargo político, y siempre está dispuesta a volverse a su plaza cuando no le gusta lo que ve. Eso termina por desarmar al más arrimado.

javier.rubio@elmundo.es

17/6/11

Written by cardomaximo

18/06/2011 at 11:28

Pagar los platos rotos

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HASTA EL MOMENTO, no se tienen noticias de que la vajilla que el inspector médico Sánchez -antes alcalde de Sevilla Monteseirín- le regaló a los Príncipes de Asturias haya acabado destrozada en una pelea conyugal en la que Don Felipe y Letizia se tiraran los platos a la cabeza. Los dibujantes de ‘El Jueves’ no han llegado a eso todavía y se limitan a pintarlos haciendo posturitas del Kamasutra, o sea. Tampoco se tenía noticia de la factura del regalo personal que Alfredo Sánchez Monteseirín (uniendo en una persona al político y al funcionario médico en excedencia) se había tirado el rentoy de hacerles en vísperas de su casamiento.

Hasta que esos sabuesos tobilleros que son los periodistas Antonio Salvador y Sebastián Torres han desvelado el secreto: Monteseirín nunca pagó los 3.000 euros que costaba la vajilla. Le salió gratis total. Alfredo quedó como un señor, usó los salones del Ayuntamiento para fardar de su generosidad y de su buen gusto a la hora de elegir presente para sus altezas reales exponiendo la loza en el comedor de la casa consistorial, sin poner un duro.

Siete años, como una plaga bíblica, hemos tardado en enterarnos de que, en realidad, el regalo se lo hicieron a Monteseirín. Durante muchas semanas de 2004, le instamos a que enseñara la factura para acabar con la sospecha (ahora ha quedado claro que infundada, como se ha visto) de que, en realidad, el alcalde había recurrido al Ayuntamiento para hacer un regalo personal.

Pero no. Don Alfredo hizo el ademán de pagar, como esos compadres de barra de bar que simulan pelearse por abonar la cuenta sin llegar a sacar nunca los billetes. De hecho, debió de perseguir a los trabajadores con el albarán en mano para que le cobraran, pero la histórica fábrica de loza La Cartuja-Pickman estaba hecha unos zorros y no quedaba nadie sentado ante la caja registradora. Luego, cuando cambió de manos la compañía y la compró el industrial Emilio Portes, no sólo se negaron a aceptarle el dinero (¿sería en metálico o un cheque al portador?) sino que se dieron por pagados con la publicidad que le había hecho a la empresa en aquellos momentos críticos. Pero quien se hizo un nombre como generoso y desprendido fue el alcalde a costa de la penuria laboral de los empleados, que ocho años después siguen igual de tirados. De poco sirvió el gesto.

Ya no hay manera de cobrarle a Monteseirín. Los platos rotos los pagó, en realidad, el 22 de mayo cuando le pusieron al cobro a su partido todas las facturas de todas las vajillas regaladas.

javier.rubio@elmundo.es

16/6/11

Written by cardomaximo

17/06/2011 at 12:44

Problema para cada solución

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EL RASCACIELOS de la isla de la Cartuja, de completarse su construcción, lleva camino de convertirse en el mayor problema de Sevilla. Dicho sea sin la menor escora ideológica o política: es la pura constatación de que no están resueltas las cuestiones adyacentes a la decisión de levantar un edificio de esas proporciones y con esa capacidad de atracción de flujos sin haber calibrado precisamente las consecuencias. Es lo que sucede cuando se despojan de aspectos técnicos las soluciones urbanísticas para quedarse sólo con el simbolismo casi místico de las dimensiones históricas que representa levantar un rascacielos.

Un aparcamiento de 3.500 plazas origina un movimiento de vehículos que la zona es incapaz de absorber. A los escépticos, basta con invitarlos a pasear por Puerta Triana para comprobar in situ el contorno -ya visible- del rascacielos y lo cerca que está de una simple vía de tres carriles por sentido por la que tienen que entrar y salir todos los automóviles que busquen aparcamiento en los bajos de la zona comercial y de oficinas: colapso fijo.

El disparate es de tal calibre que el presidente de Cartuja 93, Isaías Pérez Saldaña, ha propuesto una solución que más parece alambicar el problema. Ha sugerido el ex consejero de Agricultura y ex alcalde de Ayamonte y ex maestro nacional que sería necesario tender unos tapices rodantes como los de las terminales de los aeropuertos para que los pasajeros de los trenes de Cercanías llegaran al mismo pie del rascacielos sin necesidad de darse la caminata. Esto de los tapices rodantes ya lo propuso esa minerva del socialismo autóctono que es el cónsul honorario de Brasil, el docto Blas Ballesteros, que llegó a convocar un concurso para hacer peatonal la Avenida de la Constitución hace una década, por lo menos. Desde entonces tiene que andar el que vende los tapices rodantes tratando de dar el mangazo

¿Y quién va a pagar la instalación, el mantenimiento y el consumo eléctrico del tapiz? ¿No lo adivinan, de verdad? Hay fondos europeos, ha dicho Saldaña antes de quedarse tan pancho. ¡Fondos europeos para que los sevillanos no tengan que caminar 500 metros para llegar a un rascacielos que está donde no debía! Como se entere la Merkel…

Y si no hay tapices rodantes, pues trenes de Cercanías y si no, un tren de levitación magnética que ACS está empeñado de probar aquí mismo. Y si no, cualquier otro problema añadido a una mala solución… ¿Nadie ha pensado en quitar de en medio el rascacielos?

javier.rubio@elmundo.es

15/6/11

Written by cardomaximo

16/06/2011 at 10:39

Discursos que se bifurcan

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Dejo a los varios porvenires (no a todos) mi jardín de senderos que se bifurcan.

EN ESTE PLENO de los discursos que se bifurcan, Juan Espadas no le mienta para nada la familia a Zoido ni para desearle salud. En esta otra sesión, hubiera reconocido que las líneas rojas las había traspasado con creces el propio Monteseirín con esa soberbia a la que ha dado rienda suelta en el tramo final de su mandato que explica parte del resultado electoral por mucho que humanamente la justifica. En este pleno de investidura, todos los desenlaces ocurren y dan origen a nuevas bifurcaciones: Monteseirín se sienta entre Del Valle y Soledad Becerril y entrega el testigo acallando al gentío que, desde abajo, seguía la sesión. Zoido entonces pierde los papeles del discurso y la indignación da paso a la aclamación.

En uno de los infinitos plenos que podrían haber sucedido en el laberinto del tiempo, Torrijos le concede toda la legitimidad de entrada al nuevo alcalde y lo felicita de corazón por su victoria sin afearle nada. «Pasamos página», dice el portavoz de Izquierda Unida sin rencor alguno y se funde en un abrazo con Beltrán Pérez: incluso lo celebran a la salida comiendo gambas. En otro recodo de este pleno bifurcado, Juan Bueno se refiere a la ciudad como un «metabolismo estático» parecido a un reloj suizo al que el Gran Relojero tiene que dar cuerda cada día. Y Espadas aplaude encantado de una metáfora que nadie entiende.

En «esta trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas las posibilidades». Zoido puede nombrar como delegado no electo de Cultura a Pierre Menard, el autor imposible de ‘El Quijote’. Y Funes el Memorioso, que «hacia 1866 había discurrido un original sistema de numeración», llevaría las finanzas para que no se olvidara ni de una sola factura, ni un solo apunte contable.

Cabría cambiar el rótulo de la avenida consagrada a Pilar Bardem por el del atroz redentor Lazarus Morell o poner en marcha una lotería adaptada de la de Babilonia en la que el gordo se premiara con la ejecución. Y las bibliotecas, lejos de cerrar por las tardes en verano rendidas frente a las piscinas y el televisor, serían infinitas como la de Babel.

«Alguna vez, los senderos de ese laberinto convergen» y ni yo mismo sería el autor de esta columna de admirado pupilaje a Borges en el aniversario de su muerte, acaecida en Ginebra en 1986. Hay quienes lo vieron el sábado entre los invitados, justo al lado de Curro Romero.

javier.rubio@elmundo.es

14/6/11

Written by cardomaximo

15/06/2011 at 11:06

Publicado en historia, literatura

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Elogio y defensa del político

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Miles de ciudadanos salieron a las calles de todos los pueblos de España el sábado para hacer política. La mayoría es gente normal y corriente, con su trabajo o su desempleo a cuestas, maridos celosos o esposas cariñosas, hijos ingratos y padres amorosos, gente que paga impuestos o cobra poco, que se alegra en las bodas y llora en los funerales, que juega a la lotería por si le toca un pellizco, que duerme con las ventanas abiertas y no teme a nadie, que saluda a los conocidos cruzando la calle o que ignora a los enemigos, «son buenas gentes que viven, laboran, pasan y sueñan, y en un día como tantos descansan bajo la tierra».

La mayoría ni siquiera cobra por hacer lo que hace. Su compromiso ideológico no va más allá de una confusa amalgama de ideas sobre la justicia, el bien común, la honestidad y el trabajo bien hecho barnizadas con según qué color dependiendo de en qué bancada se siente. Son personas a las que los vecinos van a buscar cuando tienen el más mínimo problema: para arreglar una farola, para bachear una calle, para que entre el niño en el colegio, para que metan al cuñado en la cuadrilla de jardineros, para que la abuela entre en la residencia, para que la granja de pollos se mude o se prohíba aparcar delante de la iglesia el día de la boda de la niña.

A cualquier hora, por cualquier motivo, a través de cualquier canal, esos miles de ciudadanos que salieron a la calle este sábado a hacer política saben que sus conciudadanos les van a hacer llegar sus quejas, sus anhelos, sus ideas, sus propuestas, sus reclamaciones, sus preocupaciones, todo lo que tenga que ver o no con el cargo público que acaban de jurar en unas ceremonias oficiales en las que todos iban de punta en blanco.

Sí, está muy bien corear en la calle que «no nos representan», pero esos miles de políticos anónimos que han comprometido su tiempo, su esfuerzo y sus energías al pueblo donde residen saben que tienen que atender incluso a esos vecinos indignados que los abucheaban a las puertas de las casas consistoriales.

Pensaba en ello el sábado por la mañana cuando llegó a la redacción el terrible mazazo de la muerte del padre de la recién elegida alcaldesa de Valverde del Camino, Loles López Gabarro, de quien sólo conocía el nombre y -desde ayer- la cara por una foto. El terrible precio que ha pagado esa joven política por ser alcaldesa -su progenitor sufrió un infarto entre el público que seguía su discurso de investidura- no merece la desconsideración de esos jóvenes y no tan jóvenes airados que no encuentran cauce a su protesta.

Porque si Loles y las muchas miles de Loles que hay en España no se hubieran atrevido a dar el paso de dar su nombre para ir en una candidatura política, someterse al escrutinio de sus vecinos y, eventualmente, asumir la responsabilidad de gestionar la cosa pública, este país no funcionaría: no se recogería la basura, no se limitarían los horarios de los bares, no se podarían los árboles, no se depurarían las aguas. Y se lo debemos a ella, a Loles y a muchos otros como ella, que se van dejando en el cargo público amistades, dedicación a su familia, tiempo de asueto

Y algunos, hasta la vida. Como el anterior alcalde de La Algaba, Marcos Agüera, muerto de un tumor cerebral a las dos semanas de haber ganado las elecciones municipales. O la salud, como es el caso del alcalde electo -aunque no efectivo- de Jimena de la Frontera, Francisco Pineda, en la UCI desde que sufrió un ictus cerebral en plena campaña electoral.

Cuando Juan Ignacio Zoido comenzó su discurso de aceptación del cargo de alcalde, tuvo palabras de recuerdo para Alberto Jiménez-Becerril y su mujer, asesinados por ETA sólo porque él era concejal del Ayuntamiento de Sevilla. En ese momento, los congregados fuera coreaban eslóganes vacíos o abucheaban a los políticos como habían venido haciendo toda la tarde. Y ahí sí que debemos plantarnos los que consideramos que, con sus imperfecciones y sus muchos defectos, este sistema representativo es el único que de momento garantiza el ejercicio pleno de la democracia.

Alberto Jiménez-Becerril podría haber escogido no dedicarse a la política. Su tío, Gabriel Rojas, habría sabido buscarle hueco en el organigrama de sus empresas. O habría conseguido plaza de funcionario después de unas oposiciones. Su mujer se ganaba la vida en los tribunales como procuradora. Tenían hijos, eran jóvenes y la vida les sonreía.

Los mártires de nuestra democracia -lo son, porque dieron testimonio más allá de su vida- merecen un respeto. El altar donde se sacrificaron tantos servidores públicos no pueden mancillarlo quienes nunca entenderán el valor del sacrificio supremo, aunque lo ignoren y por eso mismo lo desprecien, también en su nombre por mucho que griten.

javier.rubio@elmundo.es

13/6/11

Written by cardomaximo

14/06/2011 at 09:40

Lo llaman alcalde y ya lo es

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Tanto tiempo oyéndolo, que se nos había olvidado el segundo apellido de Zoido: Álvarez, por parte de madre. Hubo que esperar a que el secretario de la corporación de «esta maravillosa ciudad» (un exceso se supone que llevado por la trascendencia del momento) lo citara por su nombre y dos apellidos para recordarlo. Porque a Zoido lo venían nombrando alcalde desde mucho antes que lo fuera, desde antes de las elecciones del 22 de mayo, desde el verano de 2006, como él se encargó de recordar en su soso discurso de investidura. No ha sido una de esas profecías autocumplidas, porque por medio ha habido mucho trabajo de su equipo, que ayer presentaba armas como los guripas a lo largo de la escalera principal.

Zoido Alcalde Álvarez llegó del brazo de Rajoy y de Arenas mientras a su espalda los manifestantes indignados coreaban los eslóganes habituales y abucheaban a cualquiera que pasara vestido con una chaqueta o con tacones de aguja. Será por pitar…

Entretenimiento no les faltó. En el Salón Colón, rodeado por los retratos de los Borbones, se sentaban las llamadas fuerzas vivas de la ciudad. A saber, la duquesa de Alba, el general jefe de la Fuerza Terrestre, el arzobispo de la archidiócesis, Rato –pero Patricia, a la que Zoido le prestó el brazo cuando la premiére de la birria de película de Tom Cruise y Cameron Díaz–, el teniente de hermano mayor de la Maestranza, el hermano mayor de la Macarena y ex concejal del PP, los ex alcaldes Fernando Parias, Manuel del Valle y Soledad Becerril, Juan José Cortés, los Herrero, empresarios de todo pelaje, el hijo Fernandito, además de íntimos, amigos, conocidos y encontradizos deseosos de abrazar al nuevo alcalde.

De la anterior corporación municipal estuvo Rosamar Prieto, cuya figura conciliadora se agiganta ante la ausencia de Monteseirín y los saludos ásperos como derrotes secos de Espadas y Torrijos en el turno de ¡proposición de voto! Pues menos mal que estaban allí para convencer a los demás de que serían los mejores alcaldes de la ciudad.

Espadas estuvo de guardaespaldas de Griñán cuando el presidente andaluz entró al Ayuntamiento e hizo un aparte con los periodistas para ponderar el ‘fair play’ por encima de todas las cosas, incluso de las notas que la Banda Municipal dejaba flotando en la Casa Grande como ilustración de la espera: «La democracia es eso: unas veces se gana y otras se pierde». Sólo que a los suyos empieza a tocarle perder más veces de lo que estaban acostumbrados.

Griñán hizo lo que tenía que hacer: acudir gallardo a la toma de posesión del alcalde de Sevilla en vez de irse por ahí a algún pueblo para sacar pecho ante los suyos. Si fuera deportista, Griñán sería jugador de rugby –zaguero, claro, que no tiene el cuerpo ni el tipo para estar en la primera línea ni meter riñones en la melé– por lo bien que se le da el tercer tiempo, cuando los rivales en el terreno de juego hacen las paces en torno al aperitivo.

Rajoy vino a lo que vino, a posar con el alcalde estrella del PP en estos momentos, a repetir que no habrá aspavientos en los gobiernos municipales del PP y a dejarse ver.

Y Zoido estuvo como tenía que estar. Conciliador, toreando con el pico de la muleta, haciendo guiños a su electorado, prometiendo bajar impuestos, extendiendo la alfombra roja para el inversor que quiera venir por aquí y poniendo a Dios por testigo de que el PP jamás volverá a pasar hambre. Eso sí, a ver si revisa la lista de ilustres sevillanos porque alguno se le coló en un discurso blandito y sin estar a la altura oratoria que la ocasión requería.

A quienes se lanzaron en tromba en el besamanos posterior les importó eso una higa, lo mismo que a los indignados vociferantes: «Lo llaman democracia y no lo es». Lo llaman alcalde y, desde ayer, ya lo es.

12/6/11

Written by cardomaximo

13/06/2011 at 10:30