cardomaximo

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Archive for julio 6th, 2011

Encuesta de calidad fúnebre

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COMO NO vamos a esperar a que sea noviembre para componer uno de esos habituales artículos de temática fúnebre que impone casi por obligación el calendario en cuanto entra el mes de los muertos, vamos a hacerlo en julio en cumplimiento de la encuesta de calidad funeraria que un amable supervisor de la compañía Ocaso pone por delante de un puñado de asistentes escogidos al azar -se supone que entre los más enteros- al término de un servicio en el tanatorio de San Jerónimo.
 
Esto de los tanatorios va por toca. Hay rachas que te toca ir al de la SE-30 con sus escaleras interminables a prueba de infartos desde el garaje del sótano y hay veces en que te tocar ir una y otra vez al que está al lado de la factoría de Renault.

Y por mucho que se vaya, no dejan de sorprender siempre las mismas cosas. Como el aire acondicionado en verano o la calefacción en invierno. ¿Por qué lo ponen tan fuerte, es que quieren conseguir nuevos clientes por la vía rápida? ¡Si el que tiene que estar fresquito es el que lleva el pijama de madera, no los que visten de luto!

Bueno, de luto es un decir. Aquellas abuelas de vestido negro, velillo negro, medias negras y zapatos negros ya no se ven ni en los pueblos. Ahora va la gente a dar la cabezada como el que va o viene de la playa, con sus chancletas, sus pantalones de pescar ranas y sus tirantas. Y nada de vestir oscurito. En eso la muchachada lo tiene más fácil, porque en el fondo de armario tienen el título de la canción de Juanes y de otros antes que él: «Camicia nera! patria e bandiera!».

Y luego está lo del servicio religioso. Salvo los kikos, cuando se lo montan con sus guitarras, sus iconos y sus cirios, aquello no puede ser de lo más desangelado. Al muerto lo sacan como de detrás de un burladero pero con puerta corrediza con unas enagüillas azules en vez del negro y gualda que siempre fue la divisa mortuoria.

Todo en la capilla es reversible, como las estolas de los oficiantes, por si toca prescindir de símbolos. La puerta del sagrario es como los paneles que comprábamos de chico en el colegio para hacer la torre Eiffel de marquetería. Sólo hay una cruz dorada chiquitita encima del sagrario y una virgencita de quita y pon como de escayola sin pintar que parece olvidada en lo alto del pretil.

Señores del Ocaso, apunten mi sugerencia, por favor: es triste morirse, pero, Dios mío, más triste todavía es que te despachen para la otra vida desde la capillita-búnker de Nuestra Señora de las Toberas y el Cristo del Hormigón.

javier.rubio@elmundo.es

5/7/11

Written by cardomaximo

06/07/2011 at 09:53

Publicado en costumbres, historia

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