cardomaximo

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¿Cuánto es poca comida?

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A PROPÓSITO DE la instrucción judicial que se sigue contra la directora de una guardería que racionaba la comida de los pequeñines repartiendo un menú entre tres, no hay nada que decir. El juez lo dirá por todos nosotros, ya que el sentido común suele escasear en los pleitos, en los que no conozco a ningún abogado que no haga de Mourinho: ganar y ganar. A algunos les gusta más elaborar el juego en el centro del campo, a otros les va más subir por la banda y otros, en fin, se crecen al contragolpe, pero todos buscan ganar.

No, no va exactamente de eso la columna, que se va ahora mismo justo al extremo opuesto, reduciendo al absurdo –o no, ya se verá– el argumento principal: ¿admitirían los jueces una denuncia por exceso de comida en el plato? Una madre que se fuera al juzgado de guardia porque a su hijo le han puesto en el restaurante italiano una exageración de espaguetis a la carbonara o un padre que denunciara al bar de la esquina por incluir demasiadas patatas fritas con sabe Dios qué grasa animal, vegetal o hasta mineral.

Y lo mismo en los comedores escolares, en los cuarteles o en los hospitales. ¿Ustedes han visto la cantidad de comida que les ponen a los pacientes ingresados? Pero si eso no se lo puede comer ni una persona enteramente sana, cuanto más al que acaban de operar de lo que sea, sin sal, sin azúcar, sin gluten… y a las horas que se come en los hospitales, que está el sol en todo lo alto y ya están sirviendo la cena.

Aproximadamente un tercio de la comida de los restaurantes va de vuelta a la cocina y de ahí, al cubo de la basura. ¿No sería más lógico preguntarle al comensal si tiene mucho o poco apetito igual que el maître al tomar la comanda apunta si se prefiere la carne muy hecha o al punto? Y esos menús infantiles de las comuniones, ¿no hay nutricionista de guardia que los impugne con tanto frito y tanta carne baratucha?  Aparte de que no comen lo mismo el primo de 14 años que la hermanita de 7, hala pues ahí van seis croquetitas para cada uno y un filete empanado y así los chavales ponen a punto la técnica del trueque.

En la isla japonesa de Okinawa es donde proporcionalmente viven más personas longevas de todo el planeta. El secreto está en una dieta hipocalórica que aquí llamaríamos de muertos de hambre, sobre la base del arroz hervido, tan alejada de nuestros excesos de grasas saturadas. La frugalidad es la base de una vida sana y prolongada. Eso se da por descontado.

Y ahora, si ustedes gustan, podemos seguir discutiendo si se le debe racanear la comida a los niños o si alguien competente supervisa lo que comen. ¿Cuánto es poca comida? ¿En Sevilla Este o en Japón?

javier.rubio@elmundo.es

15/7/11

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Written by cardomaximo

16/07/2011 a 10:31

Publicado en costumbres, educacion

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