cardomaximo

Columnas periodísticas, intervenciones radiofónicas, escritos…

Archive for septiembre 2011

Escenario sin futuro

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IMRE MAKOVECZ, el arquitecto autor del pabellón de Hungría en la Exposición Unmiversal de 1992, ha tenido menos suerte que Guillermo Vázquez Consuegra. No por nada, sino porque al húngaro nunca nadie le pidió opinión sobre el futuro de la construcción de la isla de la Cartuja que todos los críticos señalan como máximo exponente de su «arquitectura orgánica». El arquitecto sevillano, no sin vencer antes muchas resistencias e incomprensiones, ha logrado que la rehabilitación del pabellón de la Navegación lleve su firma.

El pabellón de Hungría en la Expo 92 nunca me gustó del todo. Sí, apreciaba el mérito constructivo de emplear un material tan ajeno a nuestra cultura arquitectónica como la madera -mucho antes que en las setas de la Encarnación, y a la vez que el pabellón de Finlandia: los tres únicos edificios de Sevilla en madera- y el intimismo que destilaba el interior con el roble seco al que se le veían las raíces y los campaniles en la sala principal. Pero no dejaba de ser un pastiche, con aquella colección de campanarios que me recordaba -vaya una asociación de ideas- el castillo de Cenicienta de los parques de Disney. Los magiares explicaban que era una reacción al uniformismo feísta del realismo socialista de raíz soviética que se impuso como doctrina única del arte en Hungría tras el aplastamiento de 1956.

El caso es que Makovecz se ha muerto casi a los 76 años de edad sin que la obra más renombrada de su trayectoria artística tenga un futuro digno de tal nombre. Ahí sigue, cerrado a cal y canto, después de que la Junta de Andalucía lo declarara bien de interés cultural para evitar su desaparición como había previsto el tiburón Luis Portillo en la cresta de la ola hace ahora cuatro años.

No es el único pabellón que va a cumplir los veinte años redondos del aniversario de la muestra universal en expectativa de un destino cada vez más sombrío porque los edificios abandonados necesitan unos cuidados para ponerlos en uso que las arcas públicas no pueden permitirse en las actuales circunstancias. Y tampoco está claro para qué puedan usarse edificios con tantos inconvenientes como el del Futuro, el del siglo XV, el de la Comunidad Europea o el pozo de Francia.

El pabellón de la Navegación, llamado a convertirse en el museo de la Carrera de Indias del que Sevilla carece, se alquilará por horas para agasajos y copas de bienvenida a congresistas. Quizá sea eso lo que nos quede tras el fogonazo de esplendor de hace 20 años: arrendarnos por horas como escenario de un pasado esplendoroso con el futuro truncado.

javier.rubio@elmundo.es

29/9/11

Written by cardomaximo

30/09/2011 at 09:44

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Los minutos de la basura

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HEMOS ENTRADO en ese tiempo adverso que llamamos de precampaña electoral en el que lo blanco puede convertirse en negro y viceversa, a conveniencia del candidato. Un tiempo estéril que los estados mayores de los partidos se empeñan en ocupar con ocurrencias, dislates y bombardeo de saturación. Si además, como señalan las encuestas, el resultado puede intuirse de antemano, el resultado son cincuenta días de abulia.

El decreto de convocatoria de las elecciones se publicó ayer martes en el BOE, pero en los medios de comunicación se había transparentado veinticuatro horas antes: si un mismo día se abren catorce kilómetros del nuevo trazado por Despeñaperros, se nos anuncia la entrada en servicio del anillo ferroviario de cercanías, se nos enseña la remodelación del pabellón de la Navegación y se nos promete que el primer tramo de la SE-40 estará listo antes de fin de año es que al día siguiente van a disolver las Cortes. No falla: todos esos fenómenos necesitan para materializarse de una conjunción de agendas que ni las órbitas de los planetas, así que su coincidencia en apenas 48 horas es un signo de que el gran acontecimiento de la democracia está por venir.

Sólo que aquí nos coge con el cuerpo para pocas fiestas. Si todavía está don Zoido levantando alfombras, que un día le va a salir un cocodrilo de debajo de una de ellas, cómo vamos a pensar en Madrid. Los socialistas son los que mejor lo han entendido: piloto automático y que se estrellen esta vez los mismos de siempre. Total, si el partido camina al desastre más completo, qué más dará quién lo tripule. Hala, Guerra y Viera a los mandos del avión, ojú qué miedo, chavó.

Aquí, las que de verdad importan son las de marzo. Verán como para esas no están las aguas tan calmadas aunque el candidato del PSOE sea tan aburrido y más soso todavía que ese Rubalcaba al que ya no saben cómo sacar para que dé buena imagen. Por Carnaval, aquí va a haber mucha gente al borde de un ataque de nervios y mucha otra a la que, pase lo que pase, le va a pillar a medio vestir sin saber qué chaqueta ponerse a la carrera…

Las de noviembre las dan tan perdidas que ni siquiera se han tomado la molestia de echarle imaginación: visita a la SE-40, Espadas con el chaleco reflectante en el apeadero de la Cartuja como si lo hubiera proyectado él mismo y Aguayo en el pabellón de la Navegación reconvertido. Se acabó. Empiezan los minutos de la basura. Sólo que van a durar cincuenta días. ¿No hay manera de acortarlos?

javier.rubio@elmundo.es

28/9/11

Written by cardomaximo

29/09/2011 at 09:43

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¡Qué duros con las espigas!

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A LOS INQUILINOS de las viviendas de promoción pública les va a tocar pagar más por el techo bajo el que se cobijan. No es que les vayan a aplicar el renacido impuesto de Patrimonio porque, en puridad, ni siquiera son propietarios de los pisos que ocupan. Pero su efecto en el bolsillo de estos contribuyentes será mayor que el del rescatado tributo a los patrimonios mayores de 700.000 euros. Porque unos pueden permitírselo y otros no, así de sencillo.

La Junta de Andalucía ha decidido que cada arrendatario abone su impuesto de bienes inmuebles que la Consejería de Obras Públicas venía satisfaciendo religiosamente a los ayuntamientos andaluces en los últimos tiempos. Así que le prorrateará en la mensualidad que le pasa al cobro (entre 248 y 285 euros de cuota) la contribución urbana que hasta ahora venía asumiendo la Administración autonómica sin rechistar como hacen los dueños de los pisos que se alquilan, según el hábito consuetudinario.

Da la impresión de que la Hacienda autonómica está rebañando las zurrapas ante la falta de ingresos para sostener los presupuestos y cualquier cantidad es bienvenida: sea lo mucho o sea lo poco. Por eso se han lanzado a cobrar el recibo del IBI de 2010 antes de exigir el pago de los años venideros. Hay que arañar ingresos como sea.

Lo más desvergonzado, como bien explicaba ayer el alcalde Zoido, es el descaro con que se le piden bonificaciones a la Administración de al lado mientras se niegan en la propia. ¿Podrá haber alguna vez lealtad -no ya cooperación como exige el mandato constitucional- entre las administraciones públicas en vez de esta rebatiña en la que unos y otros se parapetan y toman como rehenes al sufrido contribuyente?

Esta vuelta de tuerca de la presión fiscal justo a quienes menos capacidad de respuesta tienen no aparecerá en ningún telediario, ni será motivo de encendido debate entre los candidatos de las elecciones generales del 20 de noviembre. Los políticos (con independencia del color con que se vistan) hacen sonar el cuerno cuando se lanzan a la caza del rico. Está bien visto, da votos y tranquiliza conciencias. Pero la caza del pobre la llevan a cabo a cencerros tapados para que nadie pueda echarles en cara que aprieten a quienes menos tienen. Pero en muchos casos, 20 euros fijos más de abono al mes suponen un quebranto en la economía familiar que no sentirá el potentado. Leen al revés el verso de Federico: ¡qué blandos con las espuelas!, ¡qué duros con las espigas!

javier.rubio@elmundo.es

27/9/11

Written by cardomaximo

28/09/2011 at 10:05

El debate de la educación

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El primer día de clase en la Universidad, a M. le dieron a elegir entre estas dos opciones: o acudir a clase sin falta (dentro de un orden, claro) todo el curso y presentar al final del año un trabajo ad hoc propuesto por el profesor o presentarse a los exámenes cuando toquen y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.

El primer día de clase en el instituto, R. perdió media hora en mandar callar a los alumnos. En la otra media hora en que pudo hacerse oír, comprendió que la vitola de bilingüe del curso no se correspondía en la práctica con la competencia lingüística de los alumnos de un curso de Educación Secundaria Obligatoria para seguir y expresarse en el segundo idioma en el que tienen que desenvolverse las clases. En muchos casos, porque los chavales nunca han manejado ese segundo idioma en el que ahora tienen que cursar los estudios.

No es por ser pesimista, pero nada de eso importa. No importa en absoluto que los universitarios consigan un aprobado con sólo demostrar buena conducta y habilidad para que el profesor de la asignatura no descubra el copia y pega con el que solventarán la asignatura. No importa para nada que el curso bilingüe lo sea sólo sobre el papel.

Pero no le importa a nadie, que es lo pavoroso. Por supuesto, la mayoría de los alumnos (universitarios o adolescentes) no se siente concernida por su futuro más allá de la retórica al uso sobre el destino de sus vidas. No le importa -salvo honrosísimas excepciones- a un profesorado desprestigiado, sin motivación, que siente aun más amenazado su estatus social y que se ve en el centro del debate político sin que nadie se preocupe de resolver cuestiones cotidianas como imponer el orden necesario en el aula para que florezca el trabajo intelectual. No le importa en una abrumadora proporción a los padres, que sólo aspiran a quitarse de encima a unos zangolotinos ingobernables el mayor tiempo posible sin exponerlos a los peligros de la calle: el instituto les ofrece la última barrera contra la holgazanería.

Y por supuesto, no le importa lo más mínimo a la autoridad educativa, preocupada tan sólo por cuadrar las estadísticas que sirvan para tirárselas a la cabeza al rival político en un patético intercambio de pareceres desde los escaños de una asamblea parlamentaria. Si los niños saben inglés suficiente para seguir la clase de Geología o si los futuros maestros salen con lagunas del tamaño del Ladoga, el Onega y el Paipus (los tres lagos siberianos de 7º de EGB) juntos no es motivo de su incumbencia. El estadillo proclamará solemnemente el porcentaje de alumnos en cursos bilingües y el título universitario firmado por el Rey señalará no con menos solemnidad la suficiencia del estudiante egresado. Ahí acaba su función.

Entonces, si no le interesa a nadie, ¿por qué la educación se ha convertido de repente en el campo de batalla electoral?   

La enseñanza ofrece, a ojos de la izquierda, un territorio donde confrontar la supuesta superioridad moral de los progresistas con la cicatera actitud mercantilista que atribuyen a la derecha. O sea, un territorio doctrinal en el que las actitudes de una y otra opción políticas quedan retratadas de forma elocuente a los ojos del electorado. Y en esas estamos: a vueltas con los comecuras, peleándonos por si 18 horas lectivas son pocas o 21 horas de clase a la semana son demasiadas, enfrascados en cuál debe ser el prorrateo de  alumnos extranjeros por colegio, discutiendo si la escuela pública y gratuita es la única garantía de la igualdad de oportunidades que debe caracterizar un sistema educativo universal y cosas por el estilo.

Pero mientras seguimos enredados en nuestros presupuestos ideológicos de los que nadie nos va a apear, surgen en todo el mundo iniciativas y experimentos que sí están obteniendo resultados tangibles para mejorar el nivel del alumnado. En Suecia, por ejemplo, paradigma del Estado del Bienestar, hace algún tiempo que se quitaron la venda de los ojos de la escuela pública como única garante de la deseada cohesión social: las charter schools han traspasado ya fronteras. En Ontario (Canadá), con uno de los niveles de vida mayores del mundo, pusieron el acento en la descentralización y en la implicación de cada escuela en el proceso de mejora. En Sajonia (Alemania) han avanzado aumentando dos años (de 11 a 13) la edad en que los chicos son separados, según su rendimiento. En Estados Unidos hay monitores militares imponiendo disciplina, como paso previo, en los institutos más rebeldes. ¡Y funcionan!

Hay tantas opciones como sistemas educativos, pero la discusión tiene que ser franca y desprovista de apriorismos o recetas caducadas. Sólo cuando entendamos que M. y R. se merecen algo mejor de lo que le estamos dando podremos empezar a mejorar.

javier.rubio@elmundo.es

26/9/11

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27/09/2011 at 09:34

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Peatones, coches y veladores

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EL JUEVES FUE el día europeo sin coche. Lo proclamaban las pantallitas de todas las estaciones del servicio público de alquiler de bicicletas justo a quienes no hay que recordárselo: a los ciclistas. Fuera de eso, poco interés ha demostrado el nuevo equipo de gobierno en celebrarlo salvo unos paseos en coche eléctrico, unas vueltas a la manzana en mototaxi y otras minucias de la señorita Pepis (la del maquillaje de juguete, no la del maquillaje de las facturas) por las que se ha ganado el reproche de ecologistas. La declaración de principios ya la hizo el sábado Zoido inaugurando la Semana Europea de la Movilidad abriendo un paso subterráneo para los coches… quizá para amortiguar la bronca que le van a echar los más furibundos de los suyos cuando este domingo 25 corte el Paseo de Colón de 9.30 a 13.30 horas para una especie de Ciclovida pepera con su exhibición de capoeira, su lectura de registros akáshicos, sus juegos tradicionales japoneses y el aprendizaje de idiomas haciendo yoga para los que se hace imprescindible mandar a paseo los coches entre el puente de Triana y la Torre del Oro durante cuatro horas.

Pero bueno, no era eso de lo que quería hablarles porque Europa habrá decretado una semana al año de la movilidad, pero aquí en Sevilla hemos conseguido doce meses enteritos de inmovilidad… de los peatones. Hay calles por las que se hace difícil circular, pero más difícil todavía se hace pasear. Hay vías supuestamente peatonales en las que los viandantes se tienen que ceder el paso unos a otros porque no hay manera de avanzar. ¿Cuántos veladores se han sacado a la calle con la excusa de que los clientes querían fumar al aire libre? ¿Y cuántos otros no se han colocado en las aceras al hilo de la crisis y las racioncitas con la que cenan los matrimonios amigos la mar de apañado de precio sin entrar al salón restaurante?

No hay esquina que no haya quedado libre de esta plaga nada bíblica aunque sí cíclica. Venga a acumular mesas y sillas en las terrazas de todos los estilos y tamaños: taburetes alrededor de las mesas altas, sillas de plástico de publicidad alrededor de las sombrillas de propaganda, mesitas con sus manteles, hasta bocoyes de pie ocupan la vía pública sin que nadie rechiste. Bueno, sólo los peatones -y los que empujan cochecitos de niños, los usuarios de sillas de rueda, los que se ayudan de bastón, los que tropiezan con las patas de las sillas-, pero a esos nadie les echa cuenta.

Estoy por proponer que el año que viene, se celebre en la Semana Europea de la Movilidad el día sin veladores. ¡A ver si así se puede pasear, leñe!

javier.rubio@elmundo.es

23/9/11

Written by cardomaximo

24/09/2011 at 11:12

Publicado en costumbres, sevilla

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Entre Escila y Caribdis

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A ESTAS ALTURAS, al alcalde Zoido no le debe quedar ninguna duda de que gobernar es el arte de elegir. A veces, entre Escila y Caribdis, o entre la espada y la pared si no quieren irse por las ramas mitológicas. Porque siempre hay una opinión pública contra la que te aprieta un adversario político. Bien, ya lo sabe sin ningún género de dudas.

El PP ha decidido dar por buena la tramitación del rascacielos de la isla de la Cartuja y lavarse las manos como Pilato antes que desenvainar el alfanje contra la caja de ahorros de Sevilla o lo que queda de ella. En estos tiempos, nunca se sabe quién te puede pagar una nómina en el momento más inesperado. Es una elección, claro, porque también podría haber oído las voces muy juiciosas que reclaman justo lo contrario después de haber examinado del derecho y del revés el expediente urbanístico y haber ordenado parar el estropicio paisajístico y de ordenación del tránsito que se avecina.

Zoido ha decidido regalarle un bonobús gratis a todos los jubilados sin mirar cuánto cobran de pensión o lo que les renta la finca en trigo. Bien, es una opción tan legítima como cualquier otra en cumplimiento además de una promesa electoral convenientemente aireada en campaña. Pero el dinero que va a un renglón del presupuesto no puede ir más que a ése. Por ejemplo, bonobús gratis a cambio de eliminar de un plumazo la Oficina Técnica de Asesoramiento al Inquilino en Situación de Abuso aunque manteniendo su tarea agazapada en el organigrama de la Gerencia de Urbanismo. Bienvenida sea la poda si se eliminan ramas del frondoso y desequilibrado árbol de la Administración municipal siempre que los palos de la entresaca no se los llevan encima los menesterosos.

Eligió irse a Madrid con vara alta -que le prestaron los cofrades de Los Panaderos- en agosto durante la JMJ y ahora tiene a los concejales socialistas de la oposición olisqueándole los tobillos a cuenta de los 5.000 abanicos y 5.000 sombreros para la promoción de la ciudad con los que se justifica el viaje a la capital del Reino. La factura se eleva a 10.600 euros incluyendo la estancia en un hotelito a razón de 55 euros la noche. Esa fue su elección.

También podría haber transferido esa cantidad para encalar la tapia de un colegio en vez de regalarle un sombrero al primero que pasaba por la esquina. Los 8.000 míseros euros que Monteseirín y su gente dejaron en la cuenta de arreglo de las escuelas se podrían haber duplicado si del viaje a Madrid se hubiera eliminado el gasto -despreciable, en todos los sentidos- de mercadotecnia. Escila o Caribdis, la espada o la pared. De un colegio, por ejemplo.

javier.rubio@elmundo.es

22/9/11

Written by cardomaximo

23/09/2011 at 11:36

Con lo que Sevilla les debe

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ZOIDO NO SABE el error tan gravísimo que está a punto de cometer. No lo sabe el hombre, que bastante tiene con despercudir la ciudad: plata no habrá, pero la va a dejar como los chorros del oro. Por eso es urgente que alguien se lo diga, que Curro Pérez entre a la Alcaldía Baja y se lo susurre, que Santi Martínez Vares o Gregorio Serrano hagan un aparte con él en alguno de los diez o doce actos protocolarios de cada día y se lo planteen. Si los presidentes sevillanos del Baloncesto y el Tenis quisieran echar una mano, bienvenida sería. Lo mismo si Alfredo quisiera romper su silencio de este centenar largo de días para hablar con el alcalde al que le dejó el sillón y la roncha…

Porque es una equivocación mayúscula, es como pegarse un tiro en el pie apenas comenzado el mandato. La protesta de los profesores de Madrid se va a quedar en pañales con las oleadas de manifestantes en la Plaza Nueva. Y cortes de tráfico permanentes, algaradas que van a dejar en una piñata de cumpleaños los disturbios de los obreros navales. Todo eso y más que ni siquiera podemos imaginar se avecina si alguien no saca a Zoido del error. Y pronto.

La Administración pública no puede descapitalizarse así como así, en esto coinciden hasta los más recalcitrantes neoliberales. Y el Ayuntamiento no está ahora mismo para prescindir de fieles servidores de lo público, gente experimentada a lo largo de décadas de contrastado (y contestado) servicio a los ciudadanos, curtida con conchas de galápago, experta en manejar presupuestos hasta su despilfarro total, muy habilidosa en cavar agujeros presupuestarios y especializada en gestión discrecional del personal. Y forrada, con el frío que va a hacer este invierno en la calle.

Es urgente que alguien con autoridad – tal vez Arenas…- aconseje a Zoido para que siga el ejemplo de la Diputación, que acaba de rescatar al ex concejal Alfonso Mir para un carguito en el consorcio central de basuras Los Alcores-Guadalquivir dada su probada experiencia en Lipasam primero como capataz y luego como incapaz gerente que hundió la empresa.

Zoido no lo sabe todavía, pero va directo al abismo si prescinde de tipos como Domingo Enrique Castaño, en todos los enjuagues de ropa sucia municipal, el lumbrera de Manuel Copete o el espabilado de Blas Ballesteros, a los que está a punto de despedir liquidando la fundación chiringuito en la que Monteseirín les dio cobijo a cargo del contribuyente. ¡Cómo nos los vamos a quitar de encima así sin más, con lo que Sevilla les debe!

-Ah, ¿pero todavía quieren más, los muy…?

javier.rubio@elmundo.es

21/9/11

Written by cardomaximo

22/09/2011 at 10:33

Memoria de oro y bochorno

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A LOS NUEVE AÑOS, la memoria no alcanza más allá de cuatro o cinco veranos. Y en ese tiempo, Cristina ha visto ganar a la selección de baloncesto dos campeonatos de Europa, un campeonato mundial y una medalla de plata en los Juegos Olímpicos sin saber de qué iba la cosa. Pero también recuerda a la de fútbol ganar un Mundial y una Eurocopa, a los tenistas pasear un par de ensaladeras de la Copa Davis, a Fernando Alonso brincar un par de veces sobre el bólido, a varios motoristas subirse al podio una y otra vez y a los ciclistas coronarse en los Campos Elíseos, en Roma o en Madrid. Así que no es extraño que pregunte con toda su inocencia «¿España lo gana todo, verdad?» antes de aclarar, como si se disculpara de ser una cría, «¿Últimamente, no?».

Para alguien que ha cumplido la cuarentena, ese últimamente suena todavía a espejismo, a ensoñación porque su recuerdo abarca hasta Mariano Haro haciendo lo que podía en el fondo español y, eso sí, mucho Ángel Nieto con la superstición de los doce más un campeonatos a cuestas. El único deporte en el que España ganaba competiciones europeas y mundiales era el hockey sobre patines, en abierta competencia con Portugal y, más tarde, con Argentina e Italia en un caso único en el que cuatro países latinos son una potencia.

Si se ampliaba la patria hasta donde vivía la lengua de uno, había que conformarse con la victoria de la Argentina de Matador Kempes en el Monumental de Buenos Aires aun a costa de la injusta segunda derrota consecutiva de Holanda. Y antes de eso, no había más para regocijarse que el mentón al viento de El Caballo, el cubano Alberto Juantorena, el único en hacer la hombrada de ganar el 400 y el 800 en unos Juegos o a Teófilo Stevenson derrumbando uno tras otro a los púgiles rivales.

Con nueve años, Cristina no tiene conciencia de la segunda Copa Davis de España, la que un pipiolo llamado Rafa Nadal levantó en Sevilla bajo una cubierta construida ad hoc en el estadio de atletismo levantado también ex nuovo para que los españoles Niurka Montalvo, Abel Antón y Reyes Estévez se colgaran la medalla de oro tres años antes de que naciera.

La memoria tampoco le alcanza para recordar el episodio cutre de la desaparición de la cubierta, el hallazgo causal en una chatarrería de parte de la estructura y el bochorno político que siguió. Pero los que tenemos más de 9 años claro que recordamos todo eso y más. La memoria, que es muy puñetera.

javier.rubio@elmundo.es

20/9/11

Written by cardomaximo

21/09/2011 at 11:06

Publicado en deporte, historia, sevilla

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Astilleros se va a pique

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Una decisión política los fundó y otra decisión política los va a liquidar. Los astilleros de Sevilla, más allá de la histórica referencia a las atarazanas del siglo XIII, existen por obra y gracia del general Franco. A mediados de los años 50 del pasado siglo, España ofrecía un mercado laboral con sueldos bajos y escasa conflictividad laboral como para ofrecer a los armadores una tentadora oferta de barcos a buen precio. Sesenta años después, la industria naval es incapaz de competir en condiciones laborales con los gigantes asiáticos, con acceso al crédito financiero que aquí se ha secado.

La gran esperanza industrial que para la Sevilla franquista supuso el astillero de la empresa nacional Elcano se ha esfumado. Hay que recordar las palabras del discurso inaugural del proclamado caudillo el 24 de abril de 1956 para advertir en toda su intensidad la ruina de lo que un día fue el gran sueño industrial hispalense: «Yo espero que estos astilleros sean el jalón fuerte que abra a la industrialización las tierras sevillanas y que a él vengan a sumarse las iniciativas particulares, siguiendo este ejemplo que el Estado les ha dado».

La apelación a la iniciativa particular -ahora le llamamos privada- es la misma que acaba de haber la Consejería de Empleo, sabedora de que no queda ya sobre la faz de la tierra empresario suficientemente loco o embaucador como para quedarse con una empresa descapitalizada, que arrastra una deuda de casi 80 millones de euros, con tres buques empantanados a medio terminar, sin crédito posible y, lo que es peor, sin reputación alguna que la salve.

Cincuenta y cinco años ha durado el jalón de Franco que en su caída arrastrará a una industria auxiliar duramente golpeada por la crisis final de la factoría naval sevillana. No es sólo el fin de un esfuerzo industrializador basado en el uso intensivo de dinero y mano de obra, sino la desaparición de un modelo basado en el uso del dinero público como elemento tractor del despertar industrial de una zona. Al despertador de Sevilla se le han acabado las pilas después de estar sonando 55 años.

El anuncio por parte de la Junta de Andalucía del presidente Griñán de que no hay alternativa al cierre entierra definitivamente esa quimera que supuso levantar un astillero cien kilómetros tierra adentro, tras una esclusa cuya anchura limitaba la manga de los buques que se podían construir. Una quimera enterrada y un mito derribado hecho añicos: el de que nunca ningún político se atrevería a cerrar el astillero sevillano, tocado de un halo entre nostálgico y romántico, que lo hacía aparentemente invulnerable a las crisis periódicas que ha encadenado prácticamente desde los años 80 del pasado siglo.

Ha sido la actual crisis financiera y económica la que ha terminado por darle la puntilla a la factoría naval del Guadalquivir. Una Junta de Andalucía exhausta se ha visto incapaz de seguir prolongando una agonía de treinta años con sucesivos parches en forma de urgentes medidas de contención de gastos que se veían desbordadas nada más tomarse.

Sin el paraguas protector de papá Estado, las atarazanas sevillanas tenían poco margen de subsistencia, entre otras cosas porque les faltaba el oxígeno de una línea de financiación constante y suficiente. La apelación de los trabajadores a que la Junta de Andalucía avale ¡170 millones de euros! para terminar tres buques a los que ya han renunciado sus armadores porque no se les ha entregado en el plazo fijado no puede sino causar en el ánimo de quien lo escucha un sentimiento de conmiseración.

Probablemente, sea la mirada cortoplacista la que le ha hecho más daño al astillero que ahora se va a pique. Siempre había una cita electoral para sacar a relucir la demagogia, siempre había un político dispuesto a fotografiarse en cabeza de la manifestación, siempre había dinero público dispuesto para un aval, para una reducción de plantilla o incluso para pagar las nóminas a cambio de mantener la ilusión de que el astillero funcionaba y, sobre todo, de la paz social que proporcionaba la derrama de dinero del contribuyente.

Las sucesivas reconversiones navales desde la que puso en marcha Felipe González en los primeros años 80 tropezaban siempre con la salvedad de la factoría sevillana. Hasta que Europa obligó a privatizarlos sin más miramientos hace una década. El ‘boom’ de la construcción naval mundial de 2005 en adelante propició el espejismo en que ha vivido la factoría hasta que el estallido de la crisis de 2008 paralizó los pedidos, revocó las órdenes de compra y drenó el crédito financiero. Sin un grupo empresarial potente detrás, Astilleros de Sevilla era un barquito de vela a la deriva hasta que se ha ido definitivamente a pique.

javier.rubio@elmundo.es

19/9/11

Written by cardomaximo

20/09/2011 at 09:15

El amor por una hija

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“No hay dinero suficiente en el mundo que pague un minuto de sufrimiento de mi hija”, declaró Eduardo Contreras, el padre coraje que después de una batalla legal de seis años ve cómo el Servicio Andaluz de Salud no da su brazo a torcer y recurrirá la sentencia que lo condena a indemnizar a la familia de María por un parto negligente que le causó la parálisis cerebral a la pequeña. En su conmovedor relato de la situación en que vive la cría, en sus gestos sin aspavientos y en su determinación por que se haga justicia se transparentaba el cariño por una niña especial. Oyéndolo hablar el jueves en Antares, quedaba claro que no hay en el mundo dinero suficiente para comprar un gramo del amor que ese padre y toda su familia siente por su hija María.

19/9/11

Written by cardomaximo

19/09/2011 at 16:46