cardomaximo

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Defensas y defensores

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LO MÁS DESCORAZONADOR de la polémica en torno al Defensor del Ciudadano, el comandante de Caballería en la reserva José Barranca López del que se ha espigado su pasado en apoyo del teniente general Mena, es la terrible sensación de que discutimos a brochazos cuando el asunto requiere de un pincel fino que perfilara correctamente.

Vamos a ver. El teniente general Mena no es ningún golpista. Esto debería quedar claro, porque realmente no se conoce de ninguna conjura que se haya anunciado nunca desde el atril de Capitanía. El general cometió la imprudencia de expresar opiniones políticas sobre el proyecto de Estatuto de Autonomía de Cataluña en la Pascua Militar de 2006 y recordar de forma que el Gobierno consideró impertinente el artículo 8 de la Constitución que consagra a las Fuerzas Armadas como garantes de la integridad de la nación española. En vista de la actual pretensión de que las disposiciones del Govern de la Generalitat queden siempre por encima de la interpretación de las leyes que hacen las más altas magistraturas judiciales del país, se entiende mejor que hay cosas que a los generales con fajín no se les permite hacer ni decir. De acuerdo: pagó por ello.

Ahora es cuando entra en escena Barranca, quien 12 días después de aquel patinazo en Capitanía publicaba una carta al director del Abc en que expresaba su apoyo al general destituido y despotricaba a mantazos contra Zapatero, Bono y los que despectivamente llamaba ‘progresistas’. En fin, cada cual es libre de tener las ideas que tenga por convenientes y de expresarlas sin mayor restricción que las leyes en vigor.

Al cabo de cinco años y medio, IU ha desempolvado aquella carta y ha exigido la dimisión del Defensor del Ciudadano porque considera que el autor de ese entusiástico abrazo al general Mena no se amolda al puesto, para el que se requiere una personalidad ajena a la disputa política.

El PSOE se ha lanzado a degüello, herido en su orgullo de haber votado a favor del nombramiento cuando se lo pusieron por delante por la vía de urgencia, Zoido se ha puesto de perfil y todos los demás estamos braceando en el aire con la brocha en la mano como aquel tío de Gila que quería inventar la radio en colores. Quizá tendríamos que empezar por reformar el sistema de designación de estos cargos, sobre los que se obliga a votar sin haberlos oído en audiencia. O quizá lo que tendría que haber hecho Zoido es aplicarse la dieta Cospedal y cargarse la oficina. Sobran defensores y mucho más quienes nos defienden de los defensores.

javier.rubio@elmundo.es

15/9/11

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Written by cardomaximo

16/09/2011 a 11:15

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