cardomaximo

Columnas periodísticas, intervenciones radiofónicas, escritos…

Como que no hubo botellón

leave a comment »

La máxima autoridad municipal había dado orden de que se impidiera la entrada de jóvenes con bebidas alcohólicas al recinto; se había desplegado la Policía Local con un centenar de efectivos patrullando las inmediaciones; se había vallado la zona para disuadir a la muchachada de apostarse a trasegar alcohol en plena calle; se anunciaron sanciones para quienes hicieran ruido que perturbara a los vecinos; se lanzó el mensaje inequívoco de que se haría cumplir la ley que prohíbe beber en la calle… y se cumplió.

Los agentes policiales intervinieron 320 botellas y formularon 15 denuncias en cumplimiento de las normas aprobadas por el Parlamento y las propias ordenanzas municipales. El aviso era incontrovertible: «Por encima de la diversión está el descanso y la calidad de vida de la gente». El jueves 6 de octubre fue el primero sin botellón.

En Valencia, claro. La Policía Local impidió que se desarrollara el habitual botellón de los jueves en el campus universitario de Tarongers como venía sucediendo semana tras semana. El concejal de Seguridad Ciudadana, Miquel Domínguez, había advertido de que se iba a prevenir la aglomeración de estudiantes en la zona, a pesar de que está en el extrarradio de la ciudad y no perjudica a demasiados vecinos. Aun así, los servicios de limpieza recogieron diez toneladas de basura la semana anterior (jueves 29 de septiembre). A tenor de lo sucedido este pasado jueves, en Valencia parecen estar decididos a combatir «esa especie de lacra que es el botellón». ¿También en Sevilla?

El alcalde, Juan Ignacio Zoido, ha propuesto más de una vez la gestión municipal de Rita Barberá al frente del Ayuntamiento de Valencia como el modelo que le gustaría seguir en Sevilla. Bien, aquí tiene el ejemplo de cómo evitar el botellón para hacer cumplir una ordenanza que ha aprobado el propio ayuntamiento.

Del discurso de Zoido el jueves por la mañana en el Ayuntamiento respondiendo a preguntas de los periodistas tras presentar la final de la Copa Davis cabía deducir que el botellón se iba a impedir «en la medida de lo posible»: Policía Nacional a caballo, cien agentes de la Local patrullando la banqueta de la Expo, accesos cortados, controles de alcoholemia, puesto de mando avanzado para tomar decisiones sobre el terreno, escalón médico para evacuaciones…

Parecía que, por vez primera, el Ayuntamiento se tomaba en serio el botellón y haría todo lo posible por evitarlo, como es preceptivo desde que así lo dispuso el Parlamento de Andalucía. Sobre el papel, claro. A la hora de la verdad, la policía se vio «desbordada», según confesión de debilidad de la portavoz del cuerpo en los micrófonos de Tele Sevilla, y cinco mil jóvenes camparon a sus anchas bebiendo hasta hartarse o apurar las botellas que llevaban encima.

Tenía razón el alcalde Zoido cuando se refería a la inercia creada por la «excesiva permisividad» todos estos años atrás con el fenómeno de las concentraciones juveniles en torno al consumo de alcohol en la vía pública. De hecho, la Policía Local ha empezado a multar conductas tipificadas en la ley 7/2006 aunque es presumible que las sanciones administrativas no lleguen muy lejos y se observa una mayor atención al problema por parte de las autoridades.

Hay que darle la razón al regidor porque no es algo que vaya a resolverse de un día para otro, por supuesto. Sobre todo, si se ha acostumbrado a los jóvenes a reunirse en la explanada de la isla de la Cartuja sin mayor contratiempo. Durante muchos años, además, se ha abonado la especie de que el Ayuntamiento pondría a disposición de la multitud un «botellódromo» con todas las comodidades y servicios imaginables para hacer más agradable la ingesta de alcohol a la chavalería.

Desmontar ese discurso lleva tiempo, de acuerdo. Pero lo que no tiene ningún sentido es que la palabra del alcalde quede a la altura del betún en un lapso de seis o siete horas. Sencillamente, Zoido no puede comparecer ante los medios de comunicación anunciando que se impedirá la concentración juvenil y luego hacerse la vista gorda como siempre se ha hecho. Son esas contradicciones entre lo que se dice y lo que se hace las que los ciudadanos no perdonan a los políticos.

Quizá hubiera bastado con modular el mensaje y hacer llegar la dificultad de cambiar la estrategia municipal contra el botellón; o quizá quien debiera haber empeñado su palabra tendría que haber sido un concejal para no dejar en posición tan desairada a la máxima autoridad municipal. Pero al salir Zoido al redondel atrajo sobre sí los focos y los rayos de esta tormenta otoñal.

Corolario: no se puede estar concelebrando la misa de la Copa Davis y repicando las campanas que avisan del botellón. Sevilla habrá dejado a Valencia sin Davis, pero en manejo de botellones, no hay otra campeona que la ciudad del Turia. A Zoido le han roto el servicio esta vez.

javier.rubio@elmundo.es

10/10/11

Anuncios

Written by cardomaximo

11/10/2011 a 09:41

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: