cardomaximo

Columnas periodísticas, intervenciones radiofónicas, escritos…

Archive for noviembre 2011

Un dilema democrático

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EN 1975, a la muerte de Franco, la riqueza per capita de España y Marruecos se daba la mano. No había mucha diferencia entre el PIB repartido entre sus habitantes a uno y otro lado del Estrecho de Gibraltar. Luego, la historia ha convertido esos catorce kilómetros de agua en línea recta en la frontera con más diferencia de rentas en todo el mundo. ¿Qué pasó entonces para que ambos países tuvieran un comportamiento económico tan dispar? La democracia liberó las energías colectivas de la sociedad española mientras la represión y la mano dura del comendador de los creyentes ahogaba cualquier atisbo de libertad en nuestro vecino del sur.

El sábado votaron en Marruecos en las elecciones más limpias que han conocido desde su independencia. Un partido islamista moderado –es provocador asimilarlo a los democristianos que construyeron Europa, por eso lo hago- asumirá más poder del que nunca haya tenido un gobierno marroquí una vez que el rey ha dado un paso atrás y ha obligado a dar otro al majzen.

En Egipto acudieron el lunes a las urnas para elegir a un gobierno democrático no sólo de boquilla como hasta ahora. Las fotos retrataban a una multitud haciendo cola a las puertas de los colegios y en sus rostros se dibujaba la misma ilusión e idéntico anhelo de libertad que en la España que votó abrumadoramente por la reforma política el 15 de diciembre de 1976: el punto a partir del cual se acelera nuestra historia.

En todos los casos se plantea un dilema que no deja de ser una forma de disquisición moral por encima de todo. Y esa alternativa que reviste forma política es en el fondo un modo de implicar a los actores sociales, por eso reviste tantas ventajas la democracia sobre cualquier otra forma política: porque acaba diluyendo un punto de inflexión histórico en diminutos dilemas morales que se le plantean a cada uno de los votantes.

En el fondo, estas elecciones decisivas interpelan a todos y cada uno de los miembros del cuerpo electoral por su grado de compromiso con la comunidad en que vive. La pregunta de Kennedy –qué estás dispuesto a hacer por tu país- supone el dilema democrático por excelencia: en Marruecos, en Egipto o antes en Túnez están preguntándoles eso mismo.

A todos y cada uno de nosotros nos harán esa misma pregunta en marzo, cuando haya que decidir entre darle otra oportunidad al socialismo gobernante estos 30 años o apuntillar el régimen. El dilema ni admite demoras ni tolera evasivas, sólo quiere una respuesta ineludible. Exactamente igual que la conciencia propia.

javier.rubio@elmundo.es

29/11/11

Written by cardomaximo

30/11/2011 at 09:58

Liquidación por fracaso

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Probablemente, no haya nada que reúna más errores en la gestión política que el plan Centro. Hasta la liquidación de la comisión investigadora que iba a examinar del derecho y del revés los expedientes de contratación del equipamiento técnico ha resultado un enorme fracaso, por no hablar de la palabra maldita en torno a lo que representó el plan restrictivo del tráfico en el centro de la ciudad: fraude.

Los ciudadanos tienen todo el derecho del mundo a sentirse defraudados. Con la comisión, por supuesto, y con el cierre apresurado de sus pesquisas sin haber llegado a ninguna conclusión que no pudiera atisbarse desde que el anterior equipo de gobierno decidió implantar el límite de 45 minutos para circular por el recinto acotado del centro histórico. Para ese viaje no se necesitan alforjas. El PP municipal ha pecado de imprudente por haber impulsado una investigación basada sólo en un informe que, a la postre, se ha revelado, cuanto menos, falto de rigor. Es lo que ocurre cuando no se sabe a dónde se quiere ir ni por qué camino seguir.

Toda una enseñanza para los veinte concejales del equipo de gobierno y una terrible frustración para los electores que ven cómo una investigación política se acaba cerrando de malas maneras cuando al gobernante deja de interesarle que sepamos cómo se gestionó ese fenomenal disparate que fue el Plan Centro y su caótica implantación, su tramposo funcionamiento y su liquidación a las bravas.

¿Hay que insistir en que todo se ha hecho mal desde el principio? ¿Era preciso una comisión municipal investigadora para advertir que nada funcionó como es debido, que las prisas, el sectarismo y la falta de consenso viciaron de origen un plan de tráfico y han vuelto a hacerse presentes en su eliminación desde verano? ¿Qué creyó el PP que iba a sacar de ahí y qué han supuesto el PSOE e Izquierda Unida que podían revertir en su favor durante la corta vida de la pesquisa municipal?

Bien, ya está hecho el estropicio. Cada uno le ha roto las cántaras al rival y la leche se ha derramado por el suelo, con lo que los fanáticos de cada lado se habrán dado por satisfechos. Ahora se nos plantean dos caminos: podemos seguir aferrados todos a nuestros apriorismos, encastillados en nuestras respectivas posiciones ideológicas sin atender la más mínima indicación en contra que venga de alguien con cuyas ideas no necesariamente comulguemos, o bien podemos empezar de nuevo a examinar la cuestión con criterios estrictamente técnicos apartando la visión ideologizada que ha dictado el fracaso al que nos ha conducido la situación anterior.

Depende de Zoido y su equipo dar el primer paso en la dirección correcta proponiendo un gran consenso político en torno a la cuestión de la movilidad en el centro histórico y comercial. La comisión de investigación ha sido un monumental fiasco, como lo es la ausencia de política clara del PP en materia de circulación, pero aún están a tiempo de reparar ese yerro.

Y luego, la pelota estará en el tejado de la oposición para aceptar hablar de todo sin prejuicios y admitir que tal vez los comerciantes no estén tan equivocados cuando sólo defienden sus intereses y que si los ciudadanos han disparado el uso de los autobuses en cuanto vuelven a penetrar en el centro es porque había una necesidad que no estaba cubierta antes y no porque todos sean votantes del PP deseosos de darle la razón al alcalde.

Ese tiene que ser necesariamente el punto de partida: cómo se consigue que los ciudadanos lleguen al centro y compren allí o paseen por las calles sin temor a que los atropelle un vehículo sea de dos o de cuatro ruedas o hagan una gestión sin perder media mañana en llegar y volver o visiten a un amigo a la hora que crean oportuna o trasladen a su casa a un familiar impedido o descarguen su mercancía cerca de las tiendas o alcancen el hotel sin tener que arrastrar la maleta por toda la ciudad. Bastaría con encontrar el mínimo común de todos esos intereses particulares a menudo contrapuestos para armonizarlos en beneficio del interés general.

Pero esa operación implica desprenderse de toda carga política: no hay soluciones al tráfico rodado ni de izquierdas ni de derechas. Eso es una falacia, lo diga quien lo diga. Ayuntamientos del PP han convertido en peatonales centros históricos en toda España. Lo que hay son facilidades a los ciudadanos para moverse con libertad. Ni todos los tenderos del centro han votado al PP, ni todos los ciclistas son progres, ni todos los automovilistas son de derechas, ni las cámaras de vigilancia apuntan sólo a la izquierda ni todas las furgonetas de carga aparcan indefectiblemente sólo en la acera derecha.

Para llegar a esta conclusión, desde luego que no hacía falta una comisión de investigación fracasada. ¿Cuándo nos ponemos a recoger la leche derramada?

javier.rubio@elmundo.es

28/11/11

Written by cardomaximo

29/11/2011 at 10:58

Zoido se va a volcar con la Davis

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Ahora es la Copa Davis. Esta semana está marcado en rojo en la agenda del alcalde y su equipo de gobierno desde que la ciudad -a la que han bautizado como talismán aun a riesgo de que la final está todavía por jugarse- fue elegida sede de la final de la más importante competición por naciones del tenis. Zoido lleva desde el viernes pendiente de la Davis, de los jugadores que llegan a Sevilla para recibirlos, de los patrocinadores para agasajarlos, de la pista para que la pelota bote lo necesario y de cualquier detalle por nimio que parezca para que todo resulte sin ningún fallo. Para la semana siguiente, la del doble puente festivo, quedará explotar el éxito económico que repercutirá en el sector turístico en general. A ver si entre tanta fiesta les queda algún ratito libre para gobernar. 

Written by cardomaximo

28/11/2011 at 10:43

Publicado en deporte, elecciones, sevilla

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Sonámbulos de Verdún

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EL LIBRO está a punto de llegar a los ojos del lector, pero él no lo sabe.

El volumen «corre despiadado hacia su cabeza, ansioso por atravesar la piel, el cráneo y horadar el cerebro tibio y gelatinoso lleno de audaces y enrevesadas circunvoluciones, un cerebro trabajado, el clásico cerebro de una persona que piensa demasiado o cuya imaginación es fabulosa. Parece un jardín laberíntico en el que ahora mismo hay un recuerdo que se pasea». El libro se llama El sonámbulo de Verdún  y lo ha escrito (y reescrito y vuelto a reescribir) Eva Díaz Pérez, que se sienta un puñado de mesas más allá en esta redacción para que nadie se llame a engaño con este artículo.

Y para que quienes se lancen de cabeza al libro tampoco puedan alegar publicidad engañosa, lo primero que hay que decirles es que no es fácil. Incluso para leerlo provisto de un rotulador rojo como fue mi caso. Lo cual supone un doble mérito en los tiempos actuales debido a partes iguales a la autora y a la editora. ¿Libro arriesgado? Basta con oír a quien lo ha concebido y parido para darse cuenta de la tierra que ha puesto de por medio con la moda literaria por excelencia: «El de la novela histórica me parece un género anquilosado en el siglo XIX y eso me rebelaba».

Así que la chica se hartó de rosacruces y sociedades secretas que guardan manuscritos en las pechinas de las iglesias y se fue a Verdún. A Croix de Roussieux, a la Voie Sacrée y su imparable circuito de abastecimiento, al heroico fuerte Vaux, escenarios de una guerra que los españoles sólo conocemos de oídas y que nos suena lejana. Y a Viena y a Praga, a esa Mittleuropa que vista de Sevilla se antoja el folleto de un viaje de placer en verano.

Sólo que en este periplo que le aguarda, el lector no va a encontrar deleite alguno salvo el de la excelente literatura, porque la novela desciende a los infiernos de la locura, de las trincheras infestadas de ratas, de las casas de reposo con los amputados en el frente, de las miserias que se esconden tras el oropel de una Europa que se derrumba casi al mismo tiempo que todo alrededor de ese epicentro de la degradación moral que es Verdún.

La historia –o su explicación, para ser más exactos– sólo admite una objeción. Señala la autora la Gran Guerra como «la última guerra romántica», condición que casa mal con la carnicería en que la convirtieron los miopes estados mayores que la alentaron y la falta de entusiasmo de quienes la pelearon. ¿No se ajusta mejor esa calificación embellecedora a nuestra Guerra Civil con sus ideales inflamados?

Sumérjanse en El sonámbulo de Verdún. Les aseguro que quedarán también sin dormir porque no podrán dejar de leerla.

javier.rubio@elmundo.es

25/11/11

Written by cardomaximo

26/11/2011 at 10:31

Publicado en literatura, periodismo

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Carta al señor cónsul

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BLAS BALLESTEROS, señor cónsul honorario de la República Federativa de Brasil, tiene todo el derecho del mundo a llamar por teléfono a Pernambuco (no es guasa, que es un estado brasileño) a través de un aparato que le proporcionó Emvisesa, la sociedad municipal de la que era asesor. Como el lector avisado conocerá de la recíproca simpatía que nos profesamos, es por ello que me ha remitido (a portes pagados, como acredita el albarán) una carta en la que no ya Emvisesa, ni Alfredo Sánchez Monteseirín, ni Lula da Silva, sino el propio Zoido alcalde le alentaba para llamar por teléfono a donde hiciera falta y a sufragarle, si fuera menester, cuantos viajes creyera oportuno a aquella gran nación hermana. La misiva no trae fecha y la firma es churretosa (con aceite de calentitos para ser más exactos), pero yo diría que es fetén. Vamos, tan cabal como el personaje que me la envía. Juzguen por sí mismos:

«Estimado señor cónsul:

Me es muy grato dirigirme a ud. en este mi estreno en la Alcaldía para comunicarle que he dado las instrucciones pertinentes para que se le siga proveyendo del teléfono que Emvisesa puso a su disposición.

De ningún modo voy a consentir que tenga ud. que depositar cantidad alguna por las llamadas que efectúa desde ese terminal a Brasil. Me informan de que ud. ha reintegrado 6.228 euros en fecha reciente, una vez consumada mi victoria en las urnas. Pues eso se va a acabar.

No tiene ud. que preocuparse de nada, don Blas. Conociendo sus desvelos por la ciudad y los innumerables servicios que ha rendido a la comunidad, estoy persuadido de que de todas esas llamadas se derivará un enorme beneficio para Sevilla. En prueba de que no voy a guiarme por el revanchismo, es por lo que he cursado órdenes para que se le mantenga a ud. el número y el terminal y no se le admita ningún reintegro más. Y si precisa billetes de avión o dinero de bolsillo, muy gustosamente Emvisesa se los adelantará también.

Qué menos podemos hacer por alguien que se ha desvivido por Sevilla desde todos -y han sido muchos- los cargos por los que ha pasado y que siempre ha antepuesto los intereses generales de la ciudadanía a los suyos propios.

Los ciudadanos de Brasil no saben la suerte que tienen por poder contar con ud. como cónsul honorario. En Sevilla, a Dios (me va a permitir la alusión al Altísimo) gracias, hace tiempo que lo conocemos y sabemos de su probidad. Siga con salud. Atte. [firma ilegible]».

javier.rubio@elmundo.es

24/11/11

Written by cardomaximo

25/11/2011 at 09:25

Publicado en economia, sevilla

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La columna de una vida

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EL HIJO no sabe lo que estoy escribiendo. De hecho, ni siquiera intuye que esta columna vaya a existir. Es difícil imaginar que una existencia anónima para el gran público, una vida plena para los suyos, pero desconocida para todos los demás, pueda saltar a los honores de la letra impresa apenas tres días después de unas decisivas elecciones generales, con la política repiqueteando en todas las páginas del periódico y todas las conversaciones. Pero aquí está y él todavía no lo sabe. Alguien se la descubrirá en papel o la encontrará por sus propios medios en su versión digital como hace cada día incluso en la distancia. Sólo que hoy, después de lo acostumbrado.

El hijo leerá este artículo más tarde, con lágrimas en los ojos aún. Y lo agradecerá como se agradecen los pésames, reconfortado apenas con el envoltorio de unas palabras que no dicen nada y lo dicen todo, aliviado con el abrazo hondo y el tiempo que se regala a los amigos: el más precioso don que se entregan las personas.

Porque esta es la columna de una vida imposible de abarcar: aquí están el colegio donde Madre Angelita enseñaba a las niñas en tiempos de Primo de Rivera, las muletas blancas para hacer la primera comunión, el milagro inexplicable, el hotel Alfonso XIII, la guerra y los años del hambre, el bulevar de la calle Eduardo Dato, cuatro niños de la mano camino de la Feria del Prado, los chiquillos canjeando cascos de botella por globos de colores, los tranvías por el centro, el carro de la nieve rodeado de zagalones potreando, las penas ajenas en la cárcel cercana, la familia emigrada a Caracas, cinco bodas y un funeral…

La sucesión de imágenes del álbum familiar resulta inútil para mostrar las ganas de vivir, el optimismo desbordante, la alegría de sentirse viva, la determinación para sobreponerse a las propias adversidades, la capacidad para encontrar siempre el lado bueno de las cosas, el contagioso entusiasmo por la fiesta a su alrededor, el buen humor incluso en los peores trances, el carácter indómito para mantener el timón firme en la tempestad y la plenitud de 92 años vividos experimentando el gozo de esos pequeños instantes que engarzados a lo largo de nuestra existencia nos empeñamos en denominar felicidad.

El hijo no sabe aún lo que quiero decirle por más que muchos le hayan hecho esa misma confidencia estos días: qué dicha más grande apellidarse «…y Sánchez por parte de madre».

javier.rubio@elmundo.es

23/11/11

Written by cardomaximo

24/11/2011 at 09:18

Como el 4-0 de Anfield Road

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EL FÚTBOL y la política tienen en común la capacidad de generar ilusión en la hinchada por muy mal que vayan las cosas a poco que se aventen las brasas del forofismo. Lo acaba de confirmar Manuel Chaves El Invicto, apelando a las remontadas históricas de su club (1996, sin ir más lejos) después del baño de juego en el partido de ida de las semifinales de la copa presidencial de San Telmo. Chaves, que con sus quince puntos por debajo de Teófila Martínez debiera opinar con más prudencia a partir de ahora, ha tirado del guión habitual: «Si yo fuera un dirigente del PP en Andalucía hoy estaría preocupado ante las elecciones autonómicas porque es ahí donde se han equivocado las encuestas», ha avisado. Lo dicen siempre: «Nos vamos a comer al león de la cabeza a la cola», anunció José María del Nido antes de un choque con el Athletic como el domador que se jacta de meter la cabeza entre las fauces de la fiera. Claro, la perdió.

En febrero de 2009, el sobrevenido presidente del Real Madrid Vicente Boluda se atrevió a pronosticar el resultado de la eliminatoria entre el Liverpool y el equipo blanco: «Allí se van a abrir y los vamos a chorrear», vaticinó. El conjunto blanco vivía un momento convulso como nunca antes en su historia. Ramón Calderón, el presidente electo, había tenido que dejar el cargo tras conocerse irregularidades en las elecciones internas. Su sustituto pronto demostró que el cargo le venía grande. Juande Ramos se había puesto al frente de la plantilla tras la destitución de Schuster en diciembre, antes de un decisivo choque con el Barcelona en Liga.

Pero el pronóstico de 3-0 de Boluda nunca se cumplió, exactamente como ahora reclama Chaves que ha sucedido con las encuestas. El Madrid perdió en el Bernabéu 0-1 con gol del israelí Yossi Benayoun e inmediatamente se puso en marcha la máquina de crear ilusión cuyo funcionamiento es similar a la de crear humo. La remontada se dibujó en la mente de todos los aficionados madridistas, alentados desde todos los púlpitos en la creencia colectiva de que era posible ganarle al Liverpool en Anfield Road por, al menos, un 0-2 que clasificara a los merengues para los cuartos de final de su competición favorita. En Anfield Road, el estadio señero del Liverpool, el Real Madrid cayó con estrépito por un 4-0 que escoció a la afición, con la sensibilidad a flor de piel.

El lector inteligente sabrá aplicar esta metáfora deportiva a la política andaluza.

javier.rubio@elmundo.es

22/11/11

Written by cardomaximo

23/11/2011 at 09:13

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