cardomaximo

Columnas periodísticas, intervenciones radiofónicas, escritos…

Archive for enero 2012

Crisis e incoherencias

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Si es verdad que la primera víctima de una guerra es la verdad, también debe serlo que la primera de una crisis económica sea la coherencia. Conforme disminuye la renta y la riqueza disponible también mengua la fe en los principios propios, de manera que al final los políticos acaban defendiendo lo contrario de lo que habían venido sosteniendo en público con tal de llevarle la contraria al rival.

En Sevilla acabamos de verlo en dos ejemplos de la semana pasada en los que los grupos políticos parecen haber intercambiado los papeles de sus ideales, en el caso de que todavía quede algún rastro de ellos en el alma de partidos atrapalotodo, capaces de contradecirse a sí mismos con tal de complacer al electorado.

En cierto modo, los principales partidos siguen actuando como si no existiera crisis o, todo lo más, el actual declive económico fuera un mero accidente que se superará como quien espera que escampe una tormenta. Toda la urgencia y la alarma que trasluce el Gobierno central en sus arrebatos se vuelve inconsistencia y falta de criterio en cuanto se bajan los peldaños de la Administración pública.

En el pleno de la Diputación Provincial, los cuatro grupos presentes (PSOE, PP, IU y PA) aprobaron por unanimidad, tras un par de enmiendas transaccionales, una propuesta para el mantenimiento de las inversiones del Plan de Empleo Rural y, a ser posible, un incremento de la dotación para estos trabajos que “tanto ha cambiado la vida a los ciudadanos de nuestros pueblos”, en expresión del presidente de la corporación provincial, Fernando Rodríguez Villalobos.

Poco importa lo que se pregona en Madrid o las decisiones que toma el Gobierno central para congelar la mayor parte de las partidas presupuestarias cuando el temor a un revés electoral hace caer al PP en la incoherencia con los postulados programáticos generales. Por supuesto, la propuesta tenía trampa precisamente para que el PP cayera en ella y poder presentarlo como un partido enemigo de los braceros, pero ese argumento no exime del cumplimiento de los compromisos propios. Todos a una para defender un sistema que ha mejorado las condiciones de vida de los pueblos, pero que ha fracasado estrepitosamente en la creación de riqueza.

“Si hay más dinero para el PER, habrá más peonadas y una mayor inversión en los pueblos”, dijo el presidente de la Diputación en apoyo de la moción unánime a propuesta de IU. El problema, el pequeño inconveniente imposible de dejar a un lado, es que no hay más dinero y el que hay debe dedicarse al saneamiento financiero, a la reducción del déficit público y otras bagatelas de magnitud macroeconómica desde las que no se divisan las plazoletas de los pueblos.

El segundo ejemplo lo proporcionaba el PSOE en el pleno del Ayuntamiento de Sevilla del viernes pasado en que defendió, sin éxito ante la mayoría absoluta del PP, una moción para “compensar con rebajas fiscales los 23 millones de euros extras de IBI que pagarán los sevillanos por el catastrazo de Rajoy”.

En la nota de prensa que envió el grupo socialista el jueves 26 en apoyo de su propuesta, se pedían “rebajas en los impuestos (sic) aún no devengados y que más han subido, como son el agua y la basura, o bien mediante un programa propio de empleo que derive en contrataciones directas”.

¿De verdad que el afán por presentar al rival político como un despiadado depredador del bolsillo del contribuyente justifica cometer el error de bulto de llamar impuesto a lo que son, en realidad, precios públicos y tasas? ¿De verdad que el interés en echarle el electorado encima al partido en el gobierno explica que el PSOE reniegue de la recurrente petición de subida de impuestos? Y una última consideración, acaso la que más escuece: ¿de verdad puede venir el partido que ha disparado la deuda municipal en los últimos diez años para proyectos faraónicos como el de la Encarnación a hacerse pasar ahora por aliado del contribuyente?

Lo más llamativo de esta polémica es que el Ayuntamiento de Málaga, en manos del PP, se ha comprometido a destinar lo que recaude de más por este concepto a un programa de contratación social como el que propugna en Sevilla el PSOE. ¿Alguien entiende algo de esta esquizofrenia política?

La coherencia es una virtud que el elector no suele demandar al político. Tal vez ello explique la relajación con la que éstos se toman la consistencia de su discurso con independencia de dónde lo pronuncien. Claro, que es también la forma más directa e inapelable de corromper la credibilidad a los ojos del votante. Como para que luego se quejen del desafecto ciudadano hacia la política.

javier.rubio@elmundo.es

30/1/12

Written by cardomaximo

31/01/2012 at 09:32

Pepe Peregil,un personaje popular

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En la muerte de Pepe ‘Peregil’ se ha puesto de manifiesto el afecto que buena parte de la ciudad profesaba a este bodeguero de profesión y cantaor de saetas de afición. Su necrológica resaltaba algunos de los méritos logrados en ambas especialidades que, sin embargo, no explicaban la popularidad del personaje, como han demostrado las redes sociales y el espacio dedicado por los medios de comunicación a glosar su vida. La trayectoria profesional, los títulos académicos o el éxito en los negocios poco tienen que ver con el aprecio y el cariño de la gente, como bien ejemplifica el caso de Peregil, un tipo entrañable que se hacía querer: tal vez ése haya sido su mayor mérito en la vida. Que es una enormidad.

30/1/12

Written by cardomaximo

30/01/2012 at 13:43

Publicado en costumbres, periodismo, sevilla

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Un plan general ya ‘viejuno’

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CINCO AÑOS es apenas un suspiro en la vida de nuestras ciudades milenarias, levantadas –habría que decir también destrozadas– piedra a piedra durante siglos con la misma paciencia que un río horada los cantos rodados de su orilla. Entre nosotros, para calibrar el paso del tiempo recurrimos a la medida de las cosas extraordinarias y a nadie se le ocurre sacar una procesión en noviembre porque haga un lustro de nada (aunque todo se andará). Vamos, si ése fue el tiempo que estuvo el Cachorro sin llegar a la Campana no hace tanto…

No en todas partes tienen este reloj de arena inagotable para medir el tiempo sin pausa. En Madrid, sin ir más lejos, cinco años les parece una eternidad. La nueva delegada de Urbanismo y Vivienda, Paz González, ha proclamado nada más tomar posesión del cargo su determinación de ponerse manos a la obra para tener listo antes del final del mandato de esta corporación un nuevo Plan General de Ordenación Urbana que venga a sustituir al vigente de 2007 al que considera «viejuno» porque está «superado por el tiempo». Y se van a poner manos a la obra para tener un avance antes de fin de año, que ya es correr con la de tiempo que estuvimos aquí mareando la perdiz con los puentes de lunares y otras chucherías con las que nos divertían para escamotearnos el rascacielos y recalificar medio Nervión sin decir antes ni pío, por ejemplo.

El PGOU vigente en Sevilla es de un año antes, 2006, por lo que podemos considerarlo incluso más «viejuno» que el que rige en la Villa y Corte. Y no es que esté superado por el tiempo, es que está achicharrado por la crisis: todos los desarrollos urbanísticos que preveía están en veremos, no sólo (que también) porque el Ayuntamiento se haya pulido el dinero adelantado por los promotores para los sistemas generales, sino porque al precio del metro cuadrado con el que se calculó el PGOU no hay quien ponga un ladrillo sin perder hasta la camisa.

Zoido alcalde y su edil Maximiliano Vílchez han mandado el mensaje de que van a retocar aquí y allá el plan mediante modificaciones puntuales para que les cuadren las cuentas a los promotores, pero se han cuidado mucho de poner patas arriba todo el entramado.

Para eso se precisa más ambición. Como la que exhibe Londres, decidido a convertir el East End en un conglomerado de empresas dedicadas a las nuevas tecnologías capaz de rivalizar con Silicon Valley aprovechando el tirón olímpico. El negocio no está en los pisos de lujo, sino en el lujo de empresas que inviertan. A ver si aquí sonara la flauta…

javier.rubio@elmundo.es

27/1/12

Written by cardomaximo

28/01/2012 at 10:48

Los niños que vienen de París

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EN ESTADOS UNIDOS están a punto de descubrir a los niños franceses. Más concretamente a los niños bien de los barrios pijos de París, pero eso es lo de menos. El libro Los niños franceses no tiran la comida: secretos paternales de París tiene todos los visos de convertirse en un best-seller: trata de un tema que cualquiera puede experimentar en su vida diaria. ¿Quién no se ha sentado al lado de una bandada de niños revoltosos y chillones en un restaurante? Y no necesariamente tiene que ser una comunión, que parece el terreno abonado para que los niños –y los no tan niños– acaben revoleando servilletas, tirándose migas de pan, volcando refrescos y desperdiciando comida.

El volumen –al menos de lo que se desprende de su recensión– nació cuando la escritora Pamela Druckerman (madre de tres vástagos) se sorprendió a sí misma pugnando con sus hijos para que se comportaran en un restaurante de lujo mientras alrededor los niños franceses usaban los cubiertos para comer sentados a la mesa mientras sus padres charlan tranquilamente durante la comida. Peor aún: mientras a sus propios hijos no había quien los sacara de comer pasta a todas horas, los amigos franceses eran capaces de degustar pavo a la albahaca con arroz sobre un lecho de crema a la provenzal.

La clave, según descubre la autora con un amplio abanico de anécdotas, está en que los padres franceses enseñan a sus hijos a ser pacientes sin que tengan que conseguir todo lo que piden al minuto y les ponen límites (¿les va sonando la música?) con la expresión francesa ça suffit que aquí podríamos hacer pasar por nuestro castizo ‘ya vale’ en tono de seria advertencia más allá de la cual se extiende el ignoto universo de la reprimenda paterna en sus más variadas formas.

En Estados Unidos, tan pragmáticos, han resuelto la cuestión distinguiendo entre restaurantes familiares y el resto de establecimientos en los que los niños no son bienvenidos. Muerto el perro, a los que tampoco dejan entrar, se acabó la rabia que da que los niños de la mesa vecina te den el almuerzo.

Aquí, donde somos como somos, los niños se comportan como angelitos negros (y créanme que no hay atisbo racista en el adjetivo) del Bronx y no hay ni dios que rechiste por más que hagan del almuerzo una tortura (infinitamente superior al suplicio de las treinteañeras cotorronas) para el resto de comensales. Será porque los padres habrán salido a echar un pitillo y dejar la puerta asquerosa de colillas. Asunto éste que merece otro artículo, por lo menos.

javier.rubio@elmundo.es

26/1/12

Written by cardomaximo

27/01/2012 at 09:21

Publicado en costumbres, cultura

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Sólo faltabas tú entre la multitud

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SÓLO FALTABAS TÚ en aquella multitud que llevaba tu nombre en los labios sin pronunciarlo, que llevaba tu foto en los carteles sin mirarlos, que acariciaba a tu madre como si ese roce pudiera curar las heridas del alma, que se desgañitaba gritando para que esas voces retumbaran en la conciencia de quienes te quitaron la vida.

Faltabas tú con tus amigas, recién salidas del colegio, todavía con el uniforme para que se os viera de lejos, un poco alocadas, aleteando aquí y allá antes de que se pusiera en marcha la manifestación y luego, cuando hizo falta y se acalló la algarabía, graves y solemnes como cariátides enlutadas. Tenías que haber ido para comprobar el cariño con que la gente rodeaba a tu madre, con ese impresionante gesto de sufrimiento en el semblante mientras tu padre la rodeaba como quisiera haberte rodeado a ti aquella noche fatídica. Y los besos, las caricias leves que buscaban llevarse en la yema de los dedos aunque fuera un átomo de la tortura por la que están pasando.

Faltabas tú entre la multitud que abarrotaba la Plaza Nueva y que esperaba la pancarta en la avenida o en la puerta de Jerez como se aguarda a una procesión. Sólo que la procesión iba por dentro, cada uno de los que allí estaba portaba en su interior un enorme misterio insondable al que todavía nadie ha podido dar respuesta: ¿por qué? ¿Por qué acudiste aquella tarde a la cita con ese mala sangre?

Si hubieras estado en la calle habrías visto las velas blancas encendidas: centenas de llameantes lenguas de fuego caldeando la anochecida señalando el camino y la luz como un tan largo cortejo que pudiera traer el sol de vuelta, que de repente se hiciera de día y se disiparan las tinieblas que encogen el alma. Habrías oído las voces roncas de los padres, las aflautadas consignas de las quinceañeras, apenas el susurro con que los abuelos clamaban justicia y las recias palabras de los jóvenes interpelando a los jueces, a los diputados, al sistema entero.

Ojalá hubieras estado entre esa multitud que te llevaba en los labios sin pronunciarte. Entre ese mismo gentío inmenso que antes se echó a la calle con los cadáveres del 11 de marzo todavía calientes y antes aún clamó contra los asesinos de Alberto Jiménez-Becerril y su mujer Ascen nos faltabas tú. Nos faltarás por siempre porque un malnacido se cruzó en tu vida hace justo tres años. Maldita sea su estampa. No, esas cosas no sólo pasan en las series de la tele. La vida es tan imperfecta como esa multitud entre la que sólo faltabas tú, Marta.

javier.rubio@elmundo.es

25/1/12

Written by cardomaximo

26/01/2012 at 09:33

La política, esa cosa tan…

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…DECEPCIONANTE. El 5 de septiembre del año pasado, ni siquiera cien días después de jurar el cargo de alcalde, Juan Ignacio Zoido le remitió siete folios incendiarios al presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, exigiéndole una reunión con un listado anotado en rojo en el cuaderno de quejas: la red de metro, la Ciudad de la Justicia, el paseo sobre el canal del Ranilla, arreglos en los colegios e institutos, conducciones del pantano de Melonares, la restauración de Santa Catalina, la conexión ferroviaria entre la estación de Santa Justa y el aeropuerto, un plan contra el chabolismo y un estatuto de capitalidad, sin ánimo de exhaustividad, que decían los clásicos. Bien, ayer se reunieron y lo más concreto que salió fue una especie de compromiso para poner el contador a cero en el ERE de prejubilados de Mercasevilla en 2007.

…DELIRANTE. Durante el sábado, los socialistas sevillanos celebraron su congresillo para elegir a los delegados que los representarán en el congreso federal del que saldrá el nuevo secretario general del PSOE, precisamente en Sevilla. El espectáculo fue tan bochornoso, tan barriobajero por momentos (esas voces destempladas desde el fondo de la sala), tan poco edificante para quienes todavía creen que les mueve el bien común antes que el beneficio personal que a nadie puede haber dejado satisfecho. Empezando por ellos mismos, esos socialistas que estuvieron allí a lo que les dijeran los jefes de la manada, si había que levantarse o a quién votar. A todos menos a Susana Díaz, ex concejal de Sevilla e intrigante nata, quien ha tenido la desfachatez de proclamar que «todo ha salido como quería Griñán». Ya se sabe que Dios escribe derecho con renglones torcidos: desde ahora, también se le puede atribuir al secretario general del PSOE-A.

…COBARDE. La concejal de Izquierda Unida, Josefa Medrano, inventó ayer ante su señoría una nueva excusa para zafarse de la acusación de prevaricadora por la que le piden siete años de inhabilitación. Medrano prohibió un acto de homenaje al escritor Agustín de Foxá porque era lo más «prudente» ante las amenazas de grupos antifascistas de impedir por las bravas el acto literario. La concejal Medrano podría haber sostenido que tomó la decisión aplicando la Ley de Memoria Histórica que impide la exaltación de la dictadura franquista como venía sosteniendo hasta ahora. Pero ha cambiado su estrategia de defensa aunque haya perdido toda credibilidad política.

La política, esa cosa tan decepcionante, delirante, cobarde y…

javier.rubio@elmundo.es

24/1/12

Written by cardomaximo

25/01/2012 at 09:23

Una discusión por las nubes

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El primero que acuñó el rascacielos del sur de la isla de la Cartuja como símbolo sabía lo que hacía. A estas alturas del debate, no hay manera de despojar a esa vulgar construcción de catálogo del carácter simbólico con el que se la ha querido asociar prácticamente desde su concepción como hito arquitectónico. Cómo se habrá hinchado el símbolo, que ya abarca incluso la dignidad de la ciudad.

El edificio de oficinas de 178 metros de altura se ha convertido así sucesivamente en una metáfora demostrativa de nuestras propias fuerzas, de la pujanza de nuestra caja de ahorros, de la capitalidad andaluza y, sobre todo, del progreso y la modernidad como si la ciudad anduviera a tientas oprimida por mentes retardatarias temerosas de romper el techo infranqueable de la Giralda. ¿Habráse visto pamplina más grande? Pues sí: la que sitúa en la irrenunciable potestad para levantar el rascacielos nada menos que la dignidad de toda una ciudad en general y de algún bolsillo en particular. Claro que esto último no se dice abiertamente: esa costumbre tan nuestra de no hablar de dinero, por supuesto.

Porque al final, todo esto es una cuestión de dinero. Ya lo verán tanto si sigue adelante la obra como si se paran los trabajos. Dinero que antes había y que ahora escasea, dinero que cuesta bombear el hormigón cada vez más alto y dinero que cuesta indemnizar por hacer tabla rasa, dinero que alguien tendrá que seguir poniendo tanto para levantarla como para tumbarla. Se admiten apuestas –¿lo ven, el maldito parné?– de qué bolsillos saldrá en cualquier caso.

Bien, si es cuestión crematística, dejemos los símbolos a un lado. Olvidémonos de la Giralda, desmochémosla de una vez y construyamos no uno sino varios rascacielos para que los ocupen las empresas que ahora no existen. Si tanto empleo crean esos monstruos arquitectónicos, hagámoslos brotar no ya en la Cartuja sino en pleno centro de la ciudad: ¿qué tal en la trasera de la plaza de Armas, donde los cimientos del que proyectaron Pérez Escolano y González Cordón todavía aguantan?

Dejemos a un lado el simbolismo porque ése es el anzuelo en el que querían que picásemos para llevar la controversia a un terreno abonado en el que se mezclen las cofradías de la acendrada religiosidad popular, la mentalidad opresivamente conservadora de los habitantes y la falta de expectativas económicas.

De modo que la ciudad inevitable que nos construyen una y otra vez las fuerzas económicas sobre el interés de los ciudadanos disfrazó groseramente la apertura de una superficie comercial más –con sus outlets, sus multicines, sus hipermercados y sus restaurantes franquiciados– con el ropaje de un hito arquitectónico. Otras veces habían puesto por delante un nombre, una vaca sagrada de la arquitectura como ocurrió con el proyecto Stirling, como repitieron con la biblioteca de Zaha Hadid y como pretendían hacer con Isozaki, Nouvel, Foster y Vázquez Consuegra en el solar de la Cruz del Campo.

Pero en la misma entrada de la ciudad por las autopistas de Huelva y de Mérida hacía falta un símbolo más rotundo. Y ahí apareció el rascacielos. Mientras hemos estado mirando la torre Pelli (por más que el argentino ni llegara a sacarla de pila), no hemos estado viendo el disparate que estaban plantando a sus pies: el coloso comercial que colapsará el tráfico de la zona.

Puede que los 63 metros alcanzados por el rascacielos sean suficientes para el objetivo que se perseguía. Y que ahora, tras esta inmensa polvareda, se pare la obra: tampoco tiene mucho sentido económico seguir adelante si Banca Cívica tiene que devolver 900 millones al Estado antes de 2015.
Así que negociarán en una mesa de camilla, como les gusta a ellos. Y los metros cuadrados de más acabarán repartidos a ras de suelo, repercutidos en el mismo solar o compensados en otra zona para que alguien siga haciendo sus negocios sin importarle lo más mínimo las consecuencias de sus actos.

El resultado, es fácil presagiarlo, no contentará a nadie. Ni a los detractores ni a los defensores de la construcción. Lo más probable es que quede recortada como un muñón, como la incapacidad de la ciudad no ya para deshacerse de los viejos fantasmas que la atenazan sino para hacer oír su voz, sea cual sea.

En Dresde, la única ciudad europea a la que la Unesco borró de su lista de excelencias patrimoniales, los ciudadanos pudieron votar en un referéndum si seguían adelante con un puente –el simbolismo es profundamente más pragmático que el de un capricho arquitectónico, que eso es un rascacielos– o desistían para no perder el marchamo de patrimonio de la Humanidad.

¿Por qué no se hace aquí lo mismo? ¿Por qué no vamos a tener la dignidad –sí, la dignidad, señor ingeniero– de decidir entre todos lo que nos compete a todos? Y así aterrizaría la discusión en vez de seguir por las nubes.

javier.rubio@elmundo.es

23/1/12

Written by cardomaximo

24/01/2012 at 09:30