cardomaximo

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Sólo faltabas tú entre la multitud

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SÓLO FALTABAS TÚ en aquella multitud que llevaba tu nombre en los labios sin pronunciarlo, que llevaba tu foto en los carteles sin mirarlos, que acariciaba a tu madre como si ese roce pudiera curar las heridas del alma, que se desgañitaba gritando para que esas voces retumbaran en la conciencia de quienes te quitaron la vida.

Faltabas tú con tus amigas, recién salidas del colegio, todavía con el uniforme para que se os viera de lejos, un poco alocadas, aleteando aquí y allá antes de que se pusiera en marcha la manifestación y luego, cuando hizo falta y se acalló la algarabía, graves y solemnes como cariátides enlutadas. Tenías que haber ido para comprobar el cariño con que la gente rodeaba a tu madre, con ese impresionante gesto de sufrimiento en el semblante mientras tu padre la rodeaba como quisiera haberte rodeado a ti aquella noche fatídica. Y los besos, las caricias leves que buscaban llevarse en la yema de los dedos aunque fuera un átomo de la tortura por la que están pasando.

Faltabas tú entre la multitud que abarrotaba la Plaza Nueva y que esperaba la pancarta en la avenida o en la puerta de Jerez como se aguarda a una procesión. Sólo que la procesión iba por dentro, cada uno de los que allí estaba portaba en su interior un enorme misterio insondable al que todavía nadie ha podido dar respuesta: ¿por qué? ¿Por qué acudiste aquella tarde a la cita con ese mala sangre?

Si hubieras estado en la calle habrías visto las velas blancas encendidas: centenas de llameantes lenguas de fuego caldeando la anochecida señalando el camino y la luz como un tan largo cortejo que pudiera traer el sol de vuelta, que de repente se hiciera de día y se disiparan las tinieblas que encogen el alma. Habrías oído las voces roncas de los padres, las aflautadas consignas de las quinceañeras, apenas el susurro con que los abuelos clamaban justicia y las recias palabras de los jóvenes interpelando a los jueces, a los diputados, al sistema entero.

Ojalá hubieras estado entre esa multitud que te llevaba en los labios sin pronunciarte. Entre ese mismo gentío inmenso que antes se echó a la calle con los cadáveres del 11 de marzo todavía calientes y antes aún clamó contra los asesinos de Alberto Jiménez-Becerril y su mujer Ascen nos faltabas tú. Nos faltarás por siempre porque un malnacido se cruzó en tu vida hace justo tres años. Maldita sea su estampa. No, esas cosas no sólo pasan en las series de la tele. La vida es tan imperfecta como esa multitud entre la que sólo faltabas tú, Marta.

javier.rubio@elmundo.es

25/1/12

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Written by cardomaximo

26/01/2012 a 09:33

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