cardomaximo

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Recortes hasta en el acuario

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EL ACUARIO DEL muelle de las Delicias ha batido la plusmarca sevillanísima de tiempo de espera para que cuaje un proyecto en la ciudad, excepción hecha de la primera línea de metro. La media, a ojo de buen cubero, está en los once años y siete meses, pero es que la pecera donde se iban a recrear los hábitats de los peces del Atlántico, del Guadalquivir y de la quinta chimbamba va ya por quince años. Ahora se anuncia que lo vuelven a poner en marcha. Otra vez. A ver si a ésta es.

A estas alturas, al proyecto del acuario le ha pasado de todo lo que podía pasarle y todavía nos quedamos cortos. Probablemente, hasta que a los pececillos se los haya comido el pez gordo como, por otro lado, es ley de vida. Los promotores se han retirado, se han arruinado o una mezcla de ambas cosas; la concesión ha caducado y se ha vuelto a licitar; las obras se han parado, se han retrasado, se han demorado y se han vuelto a retrasar; las ayudas europeas se han pedido, han llegado y se han devuelto; el inicio de los trabajos se ha prometido y vuelto a prometer.

En todo este tiempo, han pasado empresas, alcaldes, concejales, promotores, conseguidores, pilotos a favor de corriente, remeros bogando a la deriva… sólo el presidente de la Autoridad Portuaria permanece en el cargo, lo cual es todo un mérito en esta Sevilla en la que ha cambiado en los últimos tres años hasta el tío de la caña de la cofradía de Padre Pío. Ahí está Manuel Fernández, el último mohicano guerrista, al timón del puerto de Sevilla haya dragado o no lo haya, haya esclusa nueva o vieja, haya acuario o pecera…

Ahora se anuncia el empujón definitivo con la concesión de una nueva licencia a una nueva promotora para que remate el esqueleto del edificio como sea y abra aunque sea una bañera con un puñadito de pececillos de colores con los que dar el pego.  «El problema no era de licencias, sino de financiación, y creo que ahora sí se podría hacer de forma rápida tras la redimensión», según Fernández, ufano de que por fin alguien le meta mano a aquello, comido por los jaramagos.

La lectura atenta del entrecomillado del párrafo anterior deja estupefacto: ¡de modo que el manguerazo de medio billón de euros del Banco Central Europeo resulta que era para salvar el acuario de las Delicias una vez recortado el proyecto! Haber empezado por ahí, hombre, y nos hubiéramos ahorrado todo este tiempo perdido.

1/3/12

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Written by cardomaximo

02/03/2012 a 09:11

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