cardomaximo

Columnas periodísticas, intervenciones radiofónicas, escritos…

Carrera de relevos

leave a comment »

EL CAMBIO siempre se anticipa en las actitudes de los relevistas. En una jefa de servicio que de la noche a la mañana da los buenos días en su oficina y se interesa por la vida de los funcionarios a su cargo a los que antes despreciaba olímpicamente: las paperas de la hija de uno, el abuelo con Alzheimer del de la mesa de al lado; en un contratista que se hace el encontradizo, venga a hacer pasillos en las conferencias: ‘a ver si quedamos’, ‘a ver si me lo presentas’; en la campaña a la defensiva –y a la desesperada– de quien todavía está al mando, aunque no lo parezca, ni pretenda parecerlo; en un empresario que habla de los treinta años lo mismo que de la Década Ominosa.

La apelación a los «treinta años» viene a ser el primer peldaño que hay que subir a la fuerza en la escalera de la diatriba contra el régimen, que es como venimos llamando algunos a esto desde mucho antes que otros hayan descubierto lo pernicioso que resulta el intervencionismo gubernamental. Lástima que no lo encontraran tan lamentable cuando se arrimaban a meter cuchara, porque eso sí, que aquí nos conocemos todos: lo único que se podía elegir era el color de la cuchara, pero del mismo perol comían todos.

Así que la carrera de relevos que se está produciendo en estos precisos instantes es una pura delicia para cualquiera con ánimo de observador. Esas prisas por desmarcarse de todo lo anterior, por abrazar la nueva fe, por disimular los afectos que hasta ayer por la mañana parecían inamovibles, ese afán por borrar adhesiones inquebrantables y sustituirlas no ya por un escepticismo socarrón, sino por un entusiasmo desbordante con los nuevos tiempos… todo eso es tan nuevo que resulta viejo. ¿Dónde lo habíamos visto antes sin cambiar de escenario? Ah, sí, que más de uno soltó los correajes y la camisa azul por la mañana para abrazar el capullo de la rosa por la tarde. La historia se repite.

Se trata de una auténtica carrera de relevos en la que todo el mundo compite por llegar a la curva del 200 bien situado. Pero la situación es tan endiabladamente divertida que quienes tienen que dar el testigo a los nuevos relevistas pretenden continuar por la recta de llegada airosos y triunfantes como si la posta fuera de su propiedad. Al fin y al cabo, es a lo que se han acostumbrado todos estos años y ya se sabe que las costumbres no se mudan de un día para otro por mucho que cambien los gobiernos. A ver hasta dónde los dejan seguir antes de descalificarlos.

2/3/12

Anuncios

Written by cardomaximo

03/03/2012 a 10:01

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: