cardomaximo

Columnas periodísticas, intervenciones radiofónicas, escritos…

Archive for abril 2012

Sánchez Gordillo, estrella invitada

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El alcalde de Marinaleda y diputado electo al Parlamento de Andalucía por la provincia de Sevilla va a ser la estrella invitada de la sesión de investidura de José Antonio Griñán como presidente de la Junta de Andalucía con los votos de Izquierda Unida. De hecho, ya ha anunciado que votará en contra para marcar las distancias con sus conmilitones de IU que en proporción del 82% dieron su beneplácito al gobierno de coalición con el PSOE. Juan Manuel Sánchez Gordillo –al que no puede negársele coherencia en su discurso, aunque sea tan abracadabrante como el de la promesa del cargo- va a conseguir el protagonismo que la atención mediática le asegura más allá de Despeñaperros como guardián de las esencias de la izquierda revolucionaria. Esa es su apuesta.

30/4/12

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30/04/2012 at 10:39

La Feria y su calendario

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LO MALO DE los lugares comunes es que llegan a arraigar con tal fuerza que no hay manera de meterles el escardillo para arrancarlos del inconsciente colectivo. Eso ha pasado con la especie de que los sevillanos son expertos en combinar trabajo y diversión y por eso no hace falta declarar ningún día de la semana de Feria como festivo a diferencia de otras ciudades con otras costumbres donde se interrumpe la actividad, se echa el cierre y todo el mundo sabe a qué atenerse.

Como lo de declarar feriado el lunes que se llamó de Resaca para reponerse de una semana de trajín jaranero. Con tal nombre horrendo, la gente le cogió manía al festivo de Ortiz Nuevo y no hubo más remedio que suprimirlo por mucho que los guardiolas quedaran de lujo arrancándose desde más allá de la raya de picadores para disfrute de los cabales. Luego, los intentos de Monteseirín también quedaron en experimentos más o menos disparatados, como ese martes que no venía a cuento de nada en medio de toda la semana para que la gente pudiera trasnochar el día del alumbrado.

Así hemos llegado a este desvarío que es la semana de Feria, donde la libertad de horarios la llevan tan a rajatabla los comercios que no hay manera de recordar si la panadería de la esquina era la que abría por las tardes, el bar de la bocacalle era el que cerraba martes y sábado o la tintorería abría el sábado pero cerraba el viernes. Los bancos reducen horario, los comedores escolares sólo atienden alumnos el lunes y en las oficinas la gente está pero sin estar, que es una forma genuinamente española de hacer como que se hace con la plantilla repartiéndose la semana como un botín de asuntos propios: «para mí el jueves», «me pido el viernes», el martes me lo quedo».

Eso sí, queda bien alto el pabellón de la laboriosidad de los sevillanos que no interrumpen su quehacer cotidiano para irse de juerga a beber y a bailar. Que le cuenten esa trola al cirujano que tiene programada intervención a la mañana siguiente o al empresario que tiene que tomar un avión el miércoles para amarrar condiciones con un cliente en Taiwan. Todos los demás hacemos como que todo sigue igual, aunque sabemos que es mentira. También nuestros empleadores, a los que les toca abonar la nómina con los últimos cohetazos de los fuegos artificiales: dan por perdida la semana y, casi, el mes entero con tanto festivo y tan mal puesto. ¡Así vamos a levantar Sevilla! Y ahora a despotricar del columnista, qué se habrá creído el tío.

24/4/12

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25/04/2012 at 09:15

Sobre consensos y modelos

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La construcción de una ciudad viva –no un engendro pergeñado como la urbanización del Pocero en Seseña, pongamos por caso– tiene mucho de manto de Penélope con su tejer y destejer continuos, haciendo y deshaciendo a cada paso lo anterior. De ahí la necesidad de que los planes generales, que no son más que el dibujo con el que se va trenzando la urdimbre de este manto inacabable, salgan con el mayor consenso posible para que una amplia mayoría social respalde el modelo que la propia ciudad se da a sí misma para los años venideros. El PGOU de 2006 de la ciudad de Sevilla se aprobó por la mínima, con la exigua mayoría que entonces gobernaba el Ayuntamiento, lo cual siempre es un mal augurio como se acaba de comprobar la semana pasada en cuanto el actual equipo de gobierno ha decidido desandar el camino recorrido desde entonces con dos propuestas claves: un aparcamiento con plazas de rotación bajo el suelo de la Alameda y la conversión del edificio catalogado de la antigua comisaría policial de la Gavidia en superficie comercial.

Los detractores de la primera de las medidas propuestas por el equipo de gobierno de Zoido aducen en su rechazo al estacionamiento subterráneo que viene a contradecir el modelo urbanístico consagrado en ese PGOU que eliminó la posibilidad de nuevos aparcamientos bajo rasante que actúan como imanes de los vehículos privados, que pugnan por encontrar una plaza libre lo más cerca posible de su destino en el centro comercial de la ciudad. Nada que objetar… si no fuera porque quedó incompleto.

En efecto, el plan general dibujó un centro preferiblemente peatonal o reservado a transportes públicos, pero al mismo tiempo planteaba una corona de aparcamientos periféricos para el tráfico privado que tenía en el de la Barqueta su exponente más claro. Justo los aparcamientos cuya concesión acaba de rescatar el Ayuntamiento después del inmenso fiasco que ha supuesto el Plan Director lanzado por el ex concejal Francisco Fernández en 2004 que prometía la construcción de 67 estacionamientos con un total de 40.000 plazas antes de 2013 que nadie ha visto todavía ni va a ver.

El otro argumento en contra de la decisión municipal de permitir el aparcamiento de la Alameda es aun más falaz, porque alude precisamente al consenso de la mayoría del cuerpo social en torno al modelo de ciudad y de movilidad en el centro comercial. Ocurre, sin embargo, que tal acuerdo generalizado no existió entonces como no parece existir ahora. Y que a aquel pecado original de imponer por la aritmética de las mayorías en el consistorio una solución se va a superponer ahora otro pecado de soberbia sustentado en la misma suma de votos aunque de signo contrario.

Si antes se prestaba oídos a las aspiraciones, de todo punto legítimas, de vecinos y peatones para alejar lo máximo posible el tráfico rodado de sus calles, ahora se presta oído a las aspiraciones, igualmente legítimas, de los comerciantes que creen que el tráfico privado les reporta ventas al ponerle las cosas más fáciles a su clientela. Las dos visiones están en plano de igualdad porque ambas se basan en intereses particulares. Lo ideal es establecer un equilibrio en el que se salvaguarden intereses generales de la ciudad por encima de los de las partes que la integran. Y eso exige mucho diálogo, mucha participación y mucho sacrificio para renunciar en parte a lo que se defiende con tal de llegar a una solución de compromiso que puedan aceptarla todas las partes.

Por la vía de la imposición –ni antes, ni ahora– se va a conseguir nada. Zoido está tan persuadido de que lo mejor para Sevilla es ese aparcamiento subterráneo y vender la Gavidia para que se establezca allí alguna firma comercial como sus predecesores lo estaban de que era mejor expulsar al vehículo privado del centro de la ciudad y conseguir calles amables para paseantes aun a riesgo de desanimar a los posibles clientes de las tiendas.

Así que la obligación de quien está en el gobierno –tanto ahora como antes– es buscar con denuedo ese acuerdo de mínimos entre todas las partes implicadas. Sin imposiciones, sin vetos, sin cortapisas, sin insultantes desprecios a la opinión de los demás y sin apriorismos ni revanchas. Esa es la tarea que tiene por delante Zoido: ahormar un modelo de ciudad y de movilidad en el que todos se sientan representados para conseguir el consenso necesario que evite hacer del urbanismo ese manto de Penélope en el que lo que se teje de día se desteje de noche. Esa debería ser su principal preocupación.

23/4/12

Written by cardomaximo

24/04/2012 at 09:48

Ah, ¿pero la Feria todavía no empezó?

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A las tres de la tarde del domingo, el paseo de las Delicias, los puentes de la ciudad y las avenidas en torno a Los Remedios estaban colapsadas como si se tratara de un día de Feria en pleno apogeo, sólo que sin guardias en los cruces. En el recinto ferial, las casetas estaban llenas, las mujeres lucían sus trajes de gitana y los chiquillos probaban los cacharritos de la calle del Infierno. La noche anterior, la del sábado, también se había registrado animación en muchas casetas, a las que habían acudido de tiros largos los socios, con sus instrumentos los grupitos flamencos y con muchas ganas de juerga todos los presentes. Por lo visto, la Feria no se inaugura oficialmente hasta la madrugada del martes. Muchos ya la han dado por inaugurada. Y que les quiten lo bailado.

23/4/12

 

Written by cardomaximo

23/04/2012 at 11:08

La Expo92 pasada por Instagram

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LA EXPO 92 CUYA inauguración festejamos estos días como si se tratara del acontecimiento fundamental sobre el que pivota la historia reciente de la ciudad nos dio la oportunidad de vivir otras vidas, eso es lo que en el fondo celebramos con este alborozo que sólo puede conducir a la melancolía de lo que pudo haber sido y no fue. El resto corre por cuenta de la crisis y la ensoñación de los tiempos felices que se va destilando en el matraz del calendario hasta que se asienta en el imaginario colectivo a la vuelta de una generación: cuando se cumplieron los diez años de la muestra no hubo tanto revuelo, pero las dos décadas señalan la distancia precisa para que  muchos guarden aún memoria de primera mano y el paso del tiempo haya limado los aspectos menos positivos.

Lo que evocamos con tanto ímpetu en estas fechas no es la especulación salvaje, ni la inflación galopante ni la resaca de la crisis en que derivó aquella fiesta, sino la instantánea retro de todo aquello pasado por uno de los filtros de la red social Instagram: los mismos colores de la emoción ya desvaídos, parecida sobreexposición de recuerdos propios al revelar, idéntica nostalgia con aire decadente que esas fotos recién capturadas con estética pasada de moda. También la Expo lo está.

Quizá aletee en el espíritu colectivo de estos días la añoranza de aquel mundo sin Internet ni teléfonos móviles como si la Expo de hace sólo cuatro lustros hubiera constituido el último capítulo, el epílogo de aquella sociedad que tenía en las relaciones personales la base de su fundamento y en la que todo era tan simple como elegir tomar una copa en la terraza del pabellón de Cuba o acercarse a la plaza Sony a escuchar un concierto.

Hoy sabemos que ese mundo se acabó. Que la Expo hizo cumbre con la idea de que todo se nos daba gratis para nuestro disfrute y que un Estado benefactor y providente nos procuraba sanidad y educación, por supuesto, pero también entretenimiento y distracciones.

No es la exposición lo que echamos de menos al cabo de estos veinte años, sino a nosotros mismos hace justo ese tiempo. Y evocamos al recordar las fotos retocadas de aquel tiempo las múltiples vidas que pudimos haber vivido, los innumerables senderos y sus bifurcaciones que nos hubieran llevado a vivir en otras ciudades, a conocer a otras personas y a ganarnos la vida con otros oficios. Eso es lo que vemos cuando miramos esas imágenes añejas recién subidas a Instagram en las que estamos nosotros mismos aun sin estar.

20/4/12

Written by cardomaximo

21/04/2012 at 11:06

Cómo viene la Feria

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LOS DUQUES DE Alba, doña Cayetana y don Alfonso, ya han anunciado que no piensan poner un pie en la Feria este año. En eso (en no ir, no en el anuncio en sí) van a coincidir con miles de sevillanos a los que les van a salir en los próximos días compromisos ineludibles en Madrid, desplazamientos inesperados a la costa para resolver papeles del apartamento en el catastro y convocatorias inaplazables de toda índole a manojitos. Por no hablar de los que tienen que trabajar toda la semana y no pueden distraerse de sus obligaciones laborales ni un ratito, aquellos  a los que les ha salido un crucero la mar de apañado que naturalmente van a aprovechar y todos a los que les han denegado los días de asuntos propios y no van a poder ir.

Si los toros son el termómetro de la fiesta, estamos bajo mínimos, a punto de congelación. El día más entonado de público en los tendidos, dos tercios de aforo en una plaza de 13.000 localidades y los tendidos de sol con menos público que en las novilladas nocturnas de julio. En los próximos días, la empresa de la plaza de toros va a colgar el cartel con el que sueñan todas las figuras del toreo, pero por dentro de los ventanucos: «No hay billetes». Ni billetes, ni cheques, ni tarjetas de crédito, nada de nada. Los palquillos de muy asolerados clubes sociales de la ciudad no encuentran compradores para las localidades ni aun con descuento.

Los abonos para los aparcamientos alrededor del ferial van saliendo con cuentagotas cuando antes se acababan el primer día que se ponían a la venta. Casetas hay en las que van a ir cazando a lazo a los invitados para la cena del alumbrado como en la parábola del Evangelio.
El que tiene coche, no va a enganchar. Y el que tiene caballo, no va a montar. Que no es plan de dejarse ver mucho, no vaya a verlo un acreedor y le monte el número por la calle.  El que tiene caseta, se va a quitar de enmedio en cuanto pueda: irá un par de días a señalar el pullazo y pies para qué os quiero. Y el que no tiene ni coche, ni caballo, ni caseta, pues a pasear y a mirar que es gratis.

Vamos a asistir a una nueva mutación de los horarios para saltarse el almuerzo en la Feria que se había impuesto casi como obligación en los últimos tiempos. Vamos a volver a los filetes empanados y a los platitos de pimientos fritos mientras se le impone a las criaturas una restricción en los viajes en los cacharritos que ríanse de la reducción del déficit del Estado.

Está por ver que nos impongan el copago de los farolillos, aunque mejor no dar ideas. ¡Cómo viene la Feria!

19/4/12

Written by cardomaximo

20/04/2012 at 09:45

El santo que se inventó la Expo

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MAL EMPEZAMOS si lo que se propone para conmemorar en el vigésimo aniversario de su inauguración es el “milagro” de la Expo, como dice el portavoz socialista en el Ayuntamiento de Sevilla, Juan Espadas. Porque aquello no fue ningún prodigio bendecido por la mano de ningún demiurgo, sino el esfuerzo colectivo de muchísima gente que hizo posible albergar una exposición universal en la ciudad más pequeña y con menor renta per capita de cuantas han celebrado una. ¿O es que no somos capaces de repetirlo? Claro, para ello hubo que sacrificar demasiados controles y retorcer demasiadas leyes, pero eso ya lo hemos repetido muchas veces y no vamos a reiterarnos una vez más.

Quiere el PSOE municipal que se apruebe una moción en el pleno municipal felicitando a cuantos hicieron posible la celebración de la muestra universal. Eso se llamar agradecer los servicios prestados… con veinte años de retraso. Algunos –y no pocos- no van a poder estar cuando se pase lista.

Empezando por el ingeniero de Caminos, Canales y Puertos (joé, ya está bien con la bromita de llamarle “albañil” a todo un señor ingeniero con puente –el de Los Remedios- en Sevilla, ¿a ver cuántos pueden decir lo mismo?) Jacinto Pellón, al que ese mismo pleno al que se le propone honrar a los trabajadores de la Expo podía levantarle el castigo de “persona non grata”. O que todos los que ensalzan su, cuando menos, controvertida gestión hubieran programado un homenaje en su memoria en vez de estar llorando siempre con la misma cantinela de la ingratitud de Sevilla. ¿También les ha pillado de sopetón y en babuchas el aniversario como a Zoido?

En todo cuanto rodea a la efeméride hay mucho de oportunismo, arrobas de nostalgia y melancolía por los tiempos felices y mucha patética reivindicación política. ¡Presentar a Alfonso Guerra como impulsor de la Expo, ay Dios mío, qué cosas hay que oír! Aquello se hizo a pesar de unos cuantos que se sentaban en el Consejo de Ministros de la época.

Puede que todo el guirigay de estos días esté enfocado a homenajear a Felipe González, santo laico del socialismo patrio, al que van a agradecer su intervención exactamente con los mismos argumentos que usaban sus detractores: la Expo se hizo en Sevilla porque el presidente del Gobierno era de aquí. Lo que implica una discrecionalidad en las inversiones que los sevillanos no deberíamos admitir ni de broma. Salvo que lo que se busque sea dar por bueno el “milagro” para canonizar en vida a Felipe González. ¡Haber empezado por ahí, hombre!

18/4/12

Written by cardomaximo

19/04/2012 at 09:38

El cielo protector

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NO PUEDE ser este cielo embriagadoramente purísima el mismo que el de hace una semana, gris plomizo; no pueden ser estas nubes de algodón idénticas a las de hace diez días, negras como un pecado; no puede ser este sol plácido y benevolente similar al de hace una quincena, tan debilucho y enfermizo que casi no se atrevía a salir por no molestar. No puede ser esta ciudad que ahora se ofrece lozana y oliendo a colonia de yerbas la de hace un mes, mustia y cenicienta.

Las muchachas se escotan, se desperezan los árboles llenando de yemas que llamean en las ramas, huele a azahar y hierbabuena, zumban los enjambres y trinan los gorriones en la tarde azul en que nos sentimos vivos y a salvo de cualquier castigo que manden los cielos. La taza de té Earl Grey humea en la taza, en un rincón de la cocina de la casa vacía y muda, mientras juegan las niñas en la calle al elástico y los zagalones patean un balón. Brotan las rosas en el arriate perfumando el aire con su color y una bandada de pajarillos escapa volando de entre las sombras del arrayán en que se escondían.

Claro cielo de primavera que nos cobijas, qué mal nos puede llegar. De qué hemos de estar prevenidos si la fuente borbotea en latín sobre el mármol y la enredadera escribe en árabe sobre la pared encalada, qué nos puede pasar bajo este cielo del mismo color que las inmaculadas que pisaron la cabeza de la sierpe, qué peligro se va a cernir con este sol que se cuela por la ventana como una lluvia de oro como la que cubrió a Dánae, qué mal augurio, qué broma pesada del destino puede caernos encima si todo lo que ves alrededor es deliciosamente leve: la temperatura justa, la blanda brisa de la atardecida y tu ánimo recobrado, el sol perfumado y los brotes tiernos.

El horizonte está despejado y limpio, un avión pasa estirado y alto, una pareja de palomas se arrulla en la ramita donde ya nació la hoja de refulgente verdor. Mientras nos cubra esta bóveda perfecta estaremos a salvo de zozobras: la función primaveral que se representa ante nuestros ojos no cotiza en ningún mercado ni exige tique, se nos ofrece riéndose la descarada. Este cielo protector no consentirá que nos pase nada de cuanto malo está al acecho, ven y túmbate sin miedo, sobre la grama recién segada que todavía huele a vida recién cortada. Disfruta del día, la primavera sea contigo. Siente cómo renaces con una semana, acaso veinte años, de retraso. Déjate vencer por el bendito sueño. Ya despertaremos mañana. Acaso.

17/4/12

Written by cardomaximo

18/04/2012 at 11:45

Una Expo92 de cine

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El inteligente director de cine Alberto Rodríguez ha hecho pasar por cine una película de polis y ladrones ambientada en los años previos a la Exposición Universal de 1992, cuyas obras sirven de telón de fondo a las andanzas y correrías de su Grupo 7, que tal es el nombre de la película unánimemente aclamada por la crítica de Madrid y refrendada con un taquillazo por el público. Se trata de la segunda incursión del cine patrio en los vericuetos de la Expo tras la polémica –más entre nosotros, que por ahí fuera– Nadie conoce a nadie de Mateo Gil.

En Madrid, que es donde están los críticos de postín, no tienen por qué saber que el guión de Rafael Cobos y Alberto Rodríguez no es en absoluto original, lo que no quiere decir que no lo hayan escrito ellos dos como figura en los créditos de la película. Hay que esperar a la escena final de la cinta, con la imagen de los dos policías protagonistas sin nada que decirse reflejándose en un gran espejo de un bar de la calle Niebla para advertir la fina inteligencia con que los guionistas han abordado la que se dio en llamar mafia policial de la Sevilla previa a la Expo 92: el reflejo de una época.

Los políticos municipales deberían pasarse por el cine a verla antes de reunirse para improvisar un programa de actos conmemorativos del vigésimo aniversario de la muestra universal en Sevilla. Pocas películas habrán retratado de manera tan fidedigna esa otra Sevilla de los 80 de maleantes y policías que se creían tocados por el dedo divino para acabar con el menudeo de droga antes de que la Expo abriera sus puertas. A nuestros munícipes les va más deshacerse en elogios ante estrellas del celuloide como Tom Cruise o Cameron Díaz o caricaturistas como Sacha Baron Cohen antes que reconocer el inmenso mérito de una película hecha por sevillanos, en escenarios reconocibles –el ojo experto descubre en la vibrante persecución por los tejados de la Fábrica de Artillería edificos de la avenida de la Buhaira que no existirían hasta mucho después– y en la que los actores hablan como se oye en las calles de la ciudad. Sí, eso también fue la Expo y no sólo la ciudad de cuento de hadas que ahora quieren que recordemos.

Ahí está precisamente el mérito de Alberto Rodríguez: en hacer pasar como ficción lo que no lo es. Se han cambiado los nombres y las circunstancias porque todos los agentes no van a llamarse José Antonio, con el lío que eso supondría para el espectador. Ni van a darle matarile a un quinqui, pongamos que lo conocieran en los bajos fondos por el alias de Niño Kiko, en el canal de Torreblanca a las primeras de cambio. Y de La Caoba, la confidente policial clave en la historia, no se aporta su nombre de pila, pero bien podría ser Rosario o Chari, como todo el mundo la podría haber conocido en Sevilla entonces. Y al verdadero don Julián, el jefe superior en la ficción, todavía le faltaban algunos años para aterrizar en Sevilla.

Tampoco puede pasar por artificio de la trama todo lo relativo a Marisa Morales, la periodista a la que la cuadrilla de policías le hace la vida imposible cuando empieza a escarbar más de la cuenta en la exitosa hoja de servicios del grupo policial. Digamos que tampoco se han quebrado mucho la cabeza los guionistas a la hora de dejar entrever al hijo de la periodista acosado en el colegio y esa frase chabacana y petulante que musita uno de los secundarios restallando como un latigazo en quienes lo vivimos desde este lado de los periódicos: «Y ahora que escriba lo que le salga del coño». ¡No es que esté bien contado, es que es verdad!

La película acaba con la absolución de los policías encausados por unos delitos que no se dice cuáles fueron, pero que pueden intuirse fácilmente: prevaricación y homicidio. Todos los desmanes de la policía quedan justificados en la razón de Estado que supuso la Expo92, que es el verdadero mensaje que quiere transmitir la cinta. Exactamente lo mismo que sucede estos días de conmemoración del vigésimo aniversario, cuando nadie recuerda cómo se retorcieron los procedimientos legales, cómo se gastó a manos llenas, cómo se obró sin sujeción a las normas con el fin último de que el Rey pudiera inaugurarla en tiempo y forma.

Bienvenida sea esta Grupo 7 que ojalá sirva para inaugurar una visión crítica y desapasionada de aquel tiempo salvaje de finales de los 80. La Expo 92 está a la espera de un relato (literario o cinematográfico) que retrate con sus muchas luces y también con sus muchas sombras aquel periodo crucial.

Vayan a ver Grupo 7, vayan a verse reflejados en ese tiempo del que fuimos testigos como –es una mera suposición también– esa «Rosa M», a quien el director agradece su colaboración en los créditos finales.

Written by cardomaximo

17/04/2012 at 09:09

Prospecciones de petróleo en el Aljarafe

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Cada fin de ciclo –y éste lo es, no hay más que leer los periódicos– tiene su quimera. La más cercana a nosotros es ahora la del petróleo que van a empezar a buscar en el Aljarafe sevillano, conforme a los permisos de exploración concedidos por la Junta de Andalucía. También en el tardofranquismo, cuando aquel régimen agonizaba, sonaron las fanfarrias con un yacimiento descubierto en Burgos que iba a resultar la panacea para todos los males económicos, y políticos, del país. Aquella bolsa de petróleo quedó en nada o casi nada (todavía se sigue explotando), pero sirvió unos meses para ir tirando. Ya lo dijo Griñán: «Desgraciados los países que descubren petróleo en sus tierras». Porque se olvidan de invertir en educación, vino a decir. Qué verdad.

 

Written by cardomaximo

16/04/2012 at 09:02