cardomaximo

Columnas periodísticas, intervenciones radiofónicas, escritos…

Archive for mayo 2012

La lucha contra el reloj

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RESULTA ADMIRABLE la confianza que los ciudadanos seguimos depositando en la elaboración de las leyes y las normas, aun a sabiendas de su inveterado incumplimiento posterior a la luz de la experiencia posterior a las Leyes de Burgos, por remontarse a una legislación tan trufada de buenas intenciones como ayuna de medidas coercitivas efectivas para quienes la burlaran. Quizá es que estamos sin saberlo conmemorando el quinto centenario de aquellas primeras disposiciones americanistas con monumentos administrativos de tan escaso fuste como la ordenanza de veladores que prepara el Ayuntamiento de Sevilla. No es por meterle el miedo en el cuerpo a nadie, pero a los inditos los putearon de lo lindo en América por muchas leyes que la Corona promulgara y las terrazas de los bares seguirán ocasionando molestias al vecindario aunque el Papa de Roma emita bula de excomunión.

Por resumir la cuestión, las asociaciones de vecinos y las de hosteleros defienden intereses contrapuestos mientras el equipo de gobierno municipal está en medio haciendo de equilibrista en la cuerda floja tratando de conciliar lo inconciliable. En vista de que incluso la conversación más sosegada o íntima requiere de un tono bastante elevado entre nosotros, todo se reduce a una cuestión de horarios. Exactamente, a partir de qué hora pueden los vecinos borrarse las huellas dactilares tecleando el teléfono de la Policía Local para denunciar el ruido insoportable que emana de la terraza de un bar sabiendo a ciencia cierta que ningún agente acabará apareciendo para comprobarlo.

A los vecinos que sufren las incomodidades de las risotadas, el entrechocar de vasos y las estridencias propias de estados de euforia colectivos, la hora bruja de la medianoche les parece ya un exceso, cuanto más la una de la madrugada a la que se quiere rebajar la autorización de uso de la vía pública desde las dos de la madrugada vigente. Pero a los bares y restaurantes, con sus empleados mileuristas como argumento de peso, tales restricciones les suenan descabelladas.

Al final, lo que se vislumbra es una lucha contra el reloj no de los que tienen derecho al descanso ni de los que eligen diversión hasta altas horas, sino de todos en general. Mientras los horarios laborales y de ocio sean tan disparatados como los que sufrimos ahora, no habrá forma de hallar un punto medio de cordura y sensatez.

En fin, remato aquí esta argumentación, que me están esperando para cenar… a partir de las once de la noche. Pobrecito del que viva encima como nos pongan fuera…

30/5/12

Written by cardomaximo

31/05/2012 at 09:44

Diccionarios proscritos

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NI LA ARDIENTE imaginación de Ray Bradbury hubiera podido soñar que su metáfora en Fahrenheit 451 de los hombres-libro que memorizan volúmenes enteros salvados de la quema literal impuesta por la autoridad para conseguir la igualdad efectiva de los ciudadanos, felices en su ignorancia, cobraría vida en la «orientación» –nótese el matiz papal– enviada por la Consejería de Educación a los colegios públicos y concertados para que no se les exija a los alumnos disponer de diccionarios, libros de lectura y otro material complementario que los malvados profesores no dudan en repercutir sobre el bolsillo de los padres. Sólo Funes el Memorioso, ese turbador hijo de Borges, habría podido estudiar en esos colegios en los que, a partir de ahora, estar en posesión de un diccionario pasa a ser considerado una muestra de exclusividad clasista incompatible con el igualitarismo que predica la Junta.

Los equipos directivos de los colegios van a ser convocados, a tal efecto, a unas «sesiones de trabajo» –nótese aquí el matiz maoísta de reeducación– para que se les meta en la cabeza que no debe imponerse a las familias ninguna compra  –por supuesto, «voluntaria»– de material de uso individual como cuadernillos de ejercicios o libros, sino que todo esto lo debe proveer el centro con el dinero que no le paga la Consejería de Educación.

Si en vez de regalarles un ordenadorcito portátil a cada alumno, las aulas dispusieran de dispositivos móviles de uso colectivo, los niños se acostumbrarían a buscar las palabras en www.rae.es y a resolver los ejercicios de toda la vida que la editorial de los más famosos cuadernos escolares ha transformado en una aplicación disponible. Y en cuestión de años, tal vez meses, en vez de cargar los chiquillos con los libros en la mochila, bastaría con cargar éstos en un lector electrónico. Pero todo se ha hecho con los pies para garantizarse el aplauso demagógico de quienes entienden que pedirle al niño que traiga un diccionario a la clase para ganar destreza en el manejo del abecedario al tiempo que se acrecienta el vocabulario es un atentado contra la igualdad de oportunidades y, por tanto, debe eliminarse como un exceso.

Proscribir los diccionarios no es más que el estrafalario estrambote a la persecución de la riqueza léxica emprendida con la inestimable ayuda de la televisión. No extrañaría que la gravaran con un impuesto sobre el patrimonio heterodoxo.

¡Uy! Perdón por usar palabreja tan abstrusa que ni universitarios de cuarto curso lograrían descifrar. No lo digo yo, lo dice la académica Carme Riera.

29/5/12

Written by cardomaximo

30/05/2012 at 10:17

Desencajados del todo

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Sólo falta la aprobación de la junta de accionistas el próximo 26 de junio para certificar la defunción del modelo de cajas de ahorros entre nosotros. Por decirlo de un modo gráfico: Sevilla se queda desencajada del todo. Cuando ese día, los accionistas de Caixabank y Banca Cívica den su consentimiento a la absorción (qué clarito queda el término en todos los documentos registrales), se habrá acabado la historia para las cajas de ahorros sevillanas. A cambio, tendremos un banco cuya matriz mantiene una notabilísima obra social dotada con 500 millones de euros para patrocinios culturales y sociales a la espera de instalar uno de sus fastuosos centros culturales en el histórico edificio de las Atarazanas del Arenal. Tanto si alguna vez se propusieron en firme acabar con las cajas sevillanas como si todo fue fruto del desgobierno, la corrupción de su identidad fundacional y las decisiones equivocadas en los momentos críticos, el resultado es el mismo: ya no hay cajas.

El remedo de Banca Cívica, con el que se quiso enmascarar la imposibilidad de Cajasol (la fusión de las dos cajas sevillanas, hay que recordar) para seguir su andadura en solitario, también se ha ido al garete. Los trabajadores, la red comercial, los activos y todo el negocio pasan a depender de una venerable entidad con sede social en Barcelona que supo hacer mejor las cosas que aquí.

Lo sorprendente, no obstante, es la ausencia de una respuesta mínimamente articulada. Los trabajadores, con sus sindicatos a la cabeza, han sacado tajada de unas prejubilaciones y bajas voluntarias, bastante generosas por cierto, para la quinta parte de la plantilla y han bendecido la absorción. Los copresidentes de la entidad han sacado el premio gordo del proceso de integración en Caixabank con sendos asientos más que bien remunerados en el consejo de administración de la entidad.

¿Han dicho algo los políticos sevillanos que tan pugnaces se mostraron en el control de las entidades?, ¿se han mostrado los empresarios desilusionados con el proceso que ha culminado en la desaparición de las dos cajas de ahorros sevillanas?, ¿han expresado sus recelos las autoridades autonómicas que  con tanto ahínco han trabajado durante más de una década por debilitar tanto a El Monte como a la Caja San Fernando hasta conducirlas sumisas al ara del sacrificio?, ¿ha desautorizado –en público, el resto no cuenta– el Partido Socialista al gestor que ellos mismos pusieron al frente de El Monte para pilotar la fusión que les convenía una vez descabalgaron uno por uno a todos sus antecesores díscolos por uno u otro  motivo?, ¿ha habido algún asomo de inquietud entre los impositores a los que con tanta reiteración han venido burlando con mayor o menor descaro los sucesivos gestores de ambas entidades durante los últimos tres lustros?

Bankia, todo mal

Nada. Toda la fuerza se va en mesarse los pelos con el pufo de Bankia. Todos los denuestos se los llevan esos consejeros en representación de partidos políticos y sindicatos que han llevado a la ruina al banco madrileño. El impresentable descalabro de Bankia sirve de amortiguador de las iras públicas. No hay más que ver todo lo mal que se ha hecho en Madrid y en Valencia –aunque también en Barcelona y en Galicia, pero de eso mejor no hablar– frente a todo lo bien que se ha hecho en Sevilla. Tanto éxito ha tenido la gestión al frente de una entidad que ha conocido cinco fusiones –Caja San Fernando, Caja de Guadalajara, Banca Cívica y Caixabank– en cuatro años que durante la asamblea que expidió el certificado (a falta de rúbrica) de defunción pudo oírse esta perla:  «Cajasol tiene su futuro garantizado y un papel de liderazgo en Andalucía en el seno de la mayor y más solvente entidad financiera del país, que también es la más solidaria en términos de inversión social y de empleo».

Si hace 35 años llegan a decirle a los manifestantes del 4 de Diciembre en defensa de la autonomía política para Andalucía que las dos cajas de ahorros sevillanas de entonces iban a acabar sus días engullidas en un banco presidido desde Barcelona, más de uno se hubiera envainado la blanquiverde y se hubiera ahorrado la caminata.

Bien, otro sueño que se esfuma, otra quimera en la que hemos vivido, otro juguete roto de los políticos, otra esperanza desvanecida justo cuando más falta haría una entidad volcada hacia las clases más desfavorecidas y preocupada por el acceso al crédito y a instrumentos financieros de todos aquellos que se ven excluidos del sistema financiero. Nada, no nos queda nada de ese espíritu de rebeldía que alumbró la ensoñación de que podríamos forjar nuestros destinos. Hasta eso nos han quitado. Cuánta palabrería hueca, cuántas mentiras nos contaron.

28/5/12

Written by cardomaximo

29/05/2012 at 09:16

¿Tendrán que pagar a la policía las cofradías?

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El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, avanzó el jueves pasado que la nueva Ley de Protección y Seguridad Ciudadana, que vendrá a reemplazar a la vigente de 1992, incorporará el copago de parte del despliegue de fuerzas policiales requerido en acontecimientos multitudinarios o de riesgo tales como espectáculos de masas. La norma va buscándole los pies a los clubes de fútbol, pero puede encontrarse con la Semana Santa. En su anuncio, el ministro se esforzó en recalcar que sólo se cobrará a los promotores con ánimo de lucro. En tal sentido, las cofradías estarían exentas… aunque el Consejo de Cofradías podría ser quien terminara pagando puesto que obtiene la cesión municipal de los beneficios por la explotación del alquiler de sillas.

28/5/12

Written by cardomaximo

28/05/2012 at 10:53

Historia universitaria

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LOS JÓVENES airados que han pasado la noche encerrados sin dormir constituidos en asamblea permanente –Dios, qué dolor de cabeza sólo de pensarlo- en la antigua Fábrica de Tabacos creen haber hecho historia. Suponen que el mapa de tendencias en la red social más comúnmente usada así se lo corrobora. El ‘no se habla en Sevilla de otra cosa’ traducido a la segunda década del siglo XXI, vamos. No es cuestión de quitarle mérito a pasarse la noche en blanco y pegándose la paliza del ‘vamos a respetar el turno de palabra, compañeros’, pero a ciertas edades uno aguanta eso y más. Todos alguna vez creímos que una asamblea nocturna o una manifestación multitudinaria iban a convertirse en acontecimientos históricos. Nuestra propia insignificancia necesita aferrarse a esos hitos con los que levantarnos la moral de combate; necesitamos imaginar que nuestras huellas son las primeras, aunque luego venga el viento o la marea a borrarlas: si lo sabrá un servidor, que hace de este hormiguero de letras su delicuescente mojón cotidiano.

La historia, sin embargo, resulta ser otra cosa. Algo inalcanzable a nuestra complaciente mediocridad, como intuimos al descubrir que otros ya volvieron de allí adonde queríamos ir o que otros ya se alzaron sobre los hombros de gigantes para llegar mucho más alto de donde estamos ahora. La Universidad enseña eso justamente: la impresionante galería de retratos de Harvard con los premios Nobel egresados de sus claustros podrá parecernos todo lo decadente y pequeñoburguesa (a ver si me paso por las asambleas, porque hasta la retórica anticapitalista la tengo desfasada) que queramos, pero es historia por los cuatro costados. Para nosotros, un Jaume I ya es historia como para enmarcarla, así que figúrense dónde estamos. Como para creer en acampadas históricas.

Por supuesto, no hay quien le quite a la Universidad de Sevilla el triste o gozoso (táchese lo que no proceda) honor de ser la primera de España donde los alumnos, de forma reglada y democráticamente legítima, eso sí, han decidido boicotear las clases privando a los profesores de su ansia de conocimiento y de su afán por aprender. Pero no por eso va a pasar a la historia. Ya sabemos –y si no, nos lo recuerda Torrijos- que la historia siempre la escriben los vencedores. Nadie duda a estas alturas que el escalafón de Shanghai con la clasificación de las 500 mejores universidades del mundo lo fraguan los campeones. Por eso no hacemos historia, porque nos ganan siempre, pero ojo, que a colchones no hay quien nos tosa.

25/5/12

Written by cardomaximo

26/05/2012 at 10:52

Un relevo prometedor

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MIGUEL RUS es, desde ayer, el nuevo presidente de la patronal sevillana. Si los empresarios aciertan con su nombramiento no es algo que pueda dilucidarse en estos momentos ni vaya a ser objeto de esta columna, pero desde luego cumple todos los requisitos que su antecesor en el cargo, Antonio Galadí, enunció cuando se fue hartito de coles a la mañana siguiente del pinchazo electoral del PP: «Joven, honesto, empresario de verdad, sin filiación política, cuyo negocio no dependa de los favores de la Administración y dispuesto a dar la cara por Sevilla».

Y, en efecto, Miguel Rus tiene la juventud de quien no ha llegado (aunque ande cerca) a la plenitud de la madurez que se sitúa en la cincuentena; es honesto, porque no se le conoce ningún escándalo ni ningún pufo en la gestión de su empresa, lo cual es suficiente acreditación en los tiempos que corren; es empresario de verdad porque se hizo cargo de la compañía familiar que fundó su abuelo y no uno de esos volatineros emperrados en darle el pase a la empresa y trincar las perras; carece de filiación política, aunque el hombre pueda tener sus simpatías, como se ha apresurado a recordar con la colección de fotos de su compañía en la mano: desde Primo de Rivera en adelante, las tiene con todos los que han gobernado este país; el resultado de explotación de su compañía no depende del favor de la Administración sino de la adjudicación en licitaciones reñidas con sus competidores; y se le supone dispuesto a dar la cara por Sevilla.

Exactamente, darla para que se le partan, que es a lo que se expone desde ahora mismo. Y no precisamente los sindicatos o los partidos de izquierda que ven siempre en los empresarios al adversario, sino muchos de los suyos, de esa especie tan sevillana de los hipocritones que van repartiendo ojana por delante y puñaladitas traperas por la espalda. Esa gente que se desahogará en las barras de los bares largando fiesta contra él por haber tenido el atrevimiento de sacar la cabeza. Algo de todo punto imperdonable en Sevilla.

Miguel Rus tiene experiencia, no obstante. Como presidente de Gaesco se atrevió a denunciar, en medio de la negociación de un convenio laboral a cara de perro, que había obreros que se subían al andamio bajo los efectos del alcohol y/o las drogas. ¡La que le cayó encima! ¡Y la de compañeros que recularon para dejarle a él todo el foco del escándalo!

Así que nada más que por aquel episodio, ya resulta prometedor: ir de frente es un acto subversivo en esta ciudad cobardona. Y necesitamos a tanta gente que diga lo que piensa de verdad sin miedo a represalias…

24/5/12

Written by cardomaximo

25/05/2012 at 11:51

Publicado en economia, sevilla

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Cada uno en su castillo

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PRIMERA ESCENA. Un grupo de no más de doscientas personas se arremolina detrás de la carreta del simpecado de la hermandad de Sevilla Sur por el barrio del Porvenir. Este año, sin cohetes y sin caballerías. Apenas un todoterreno con una luz de gálibo anaranjada encabezando la marcha y una furgoneta y una barredora de Lipasam al trantrán cerrando la comitiva sin nada que hacer porque los romeros caminan presurosos y nadie se detiene a emporcar. El grupo va alegre y confiado, entonando sevillanas en las que sobresale una voz femenina haciendo la octava: «Chaparrones de mayo lavan los pinos y asientan las arenas de los caminos», aunque no hay rastro de nubes y el camino es puro asfalto. El boyero se enarca en la testuz de uno de los mansos para refrenar la yunta mientras el solitario guardia desvía el tráfico. Ni un cohetazo, ni un relincho, ni un bocinazo. La hermandad apenas se hace notar en su discurrir de puntillas.

SEGUNDA ESCENA. Tres concejales del equipo de gobierno municipal descienden por la zapata de la calle Betis para presentar a la prensa los murales cerámicos con que van a adornar la muralla para que se vea el nombre del barrio más característico de la ciudad desde Sevilla. Uno tras otro van pasando por un ambón instalado al efecto junto a la dársena para dar explicaciones sobre los tres retablos con los que el Ayuntamiento de Sevilla pretende ornamentar la fachada más conocida del antiguo arrabal. El delegado de Turismo, Gregorio Serrano, pronuncia las palabras  que los políticos suelen invocar antes de abrir la cartera del contribuyente para abonar la cuenta: «Triana aparecerá como merece en el río». Exactamente como 180.000 euros que va a costar la bromita.

 

TERCERA ESCENA. Una muchedumbre enardecida de estudiantes, universitarios, profesores y simples simpatizantes de la causa toma las calles en la manifestación contra los recortes en Educación. Hay quien lleva antorchas, quien pasa gritando consignas contra el ministro Wert, quien insulta a diestro menos a siniestro y quien exhibe pancartas. Un grupo de ultraderechistas pasa brazo en alto desafiante por la Plaza de España antes de que los policías se ganen el sueldo en evitación de incidentes que vayan más allá de los lindos piropos que se dedican. La manifestación es tan multitudinaria que decide dividirse para llegar al Parlamento, vacío y sordo en su mole imponente.

Cada uno a lo suyo, cada uno en su castillito propio para dominar el paisaje más inmediato. ¿Habrá algo que unir pueda las tres escenas en campo abierto?

23/5/12

Written by cardomaximo

24/05/2012 at 09:35

Manga en Fibes en diciembre

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EL CAMBIO tranquilo que proponía don Zoido hace justo un año debía de ser esto. Que la nueva estrategia comercial del Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla incluyera un salón dedicado al manga donde los expertos, los aficionados y los que sienten curiosidad por ese mundillo puedan intercambiar experiencias, adquirir nuevas técnicas, compartir secretos y envidiarse unos a otros por lo bien que se les da:«Manga tú, que a mí no me sale». Pues sí, ha tenido que llegar el PP a dirigir el Ayuntamiento de Sevilla para que la ciudad le dedique un festival durante el puente de la Inmaculada al manga, que llevará por título Mangafest, en Fibes los días 8 y 9 de diciembre.

Se comprende que, con semejante nombre, nadie se hubiera atrevido antes a organizar el I Salón del Manga en Sevilla. Debía de ser como mentar la soga en casa del ahorcado. ¡Con la de especialistas en la materia que pululaban por el patio fundado por el señor Monipodio cuatro siglos atrás! Había expertos en el manga ilustrado con unas pinceladas al centro de la página, pero también estaban los doctorados en el arte del manga a doble página que te cobraban también a doble factura, sin olvidarse de los peritos en el manga viajero, generalmente facturado por avión para que llegara antes, y los muy duchos en el manga familiar, que podía leerse en compañía de primos, cuñados y madres porteras para deleite colectivo. Estaban los diestros en el manga de ladrillo, llamado así por el grosor del volumen de la historieta que nos contaban para levantar ciudades de papel, y los avezados en el manga desplegable que va creciendo de precio a medida que se va leyendo. Además de los versados en el manga descuidado, que no es que estuviera  dibujado al desgaire, sino que se llamaba así porque había que dejar olvidado en un descuido por debajo de la mesa cuando se decidiera.

El manga tenía en Sevilla su cátedra más reputada como para que se organizara un festival con «talleres de manualidades con la técnica del origami»: ¡si aquí la gente doblaba los billetes de 500 euros para componer pajaritas y grullas que salían volando y enseguida se les perdía la pista! Ni torneos como el del One Piece para Playstation en el que los rivales compiten por convertirse en el Rey de los Piratas: ¡pues no estaba reñida ni nada la competición para hacerse con título tan señero!

Vayan pues al salón del manga en Fibes en diciembre. La propia organización promete que «con cada entrada, el visitante recibirá un regalo de valor superior al de la propia entrada». Equiliquá: ¡el mangazo!

22/5/12

Written by cardomaximo

23/05/2012 at 09:35

Peor lo tuvieron nuestros padres

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Basta ya de lloriqueos. Ya está bien de lamentos y de quedarse compungido en un rincón echándole la culpa al mundo de lo que nos pasa. Sí, ya está bien de creernos tan importantes como para considerarnos a salvo del cataclismo económico que no acogota. No es mala suerte ni es una conspiración ideológica para arrebatarnos el confortable status quo que habíamos logrado construir en precario. No; hicimos las cosas mal y ahora nos toca arreglarlas. ¿Es tan difícil de entender?

Los jóvenes universitarios sevillanos –con algunas excepciones en un puñado de facultades- se han puesto en huelga. No quieren que les suban las matrículas el curso que viene. Nadie desea que le suban el IRPF ni los funcionarios aceptan que les den otro pellizco a la nómina. Tampoco los jubilados están dispuestos a pagar nada por sus medicinas ni los enchufados en la Administración pública que sólo acuden a su puesto de trabajo para cobrar la nómina quieren verse desenmascarados. Por eso hay que bajarle el sueldo a todo el mundo, para preservar el empleo de los que no se lo ganan.

Es lógico aferrarse al orden conocido de las cosas. Y considerar una desgracia que los maestros den dos horas más de clase a la semana o que tengan un par de niños más en el aula. A la pretensión iconoclasta de cambiarlo todo de arriba abajo puesto que el sistema imperante ha dado muestras de su pésimo funcionamiento, se opone la prudencia que invita a perseverar en los mismos errores con el mínimo retoque para que pueda seguir tirando. Con la pereza que da cambiarse por entero, volverse como un calcetín, hacer lo contrario de lo que se venía haciendo, volver a empezar…

Todos hemos sido jóvenes y, como una manifestación más de la edad, por lo general tan bienintencionados como mal informados. Todos soñábamos con una igualdad de oportunidades efectiva que la realidad siempre se encargaba de frustrar. Todos creíamos que una subida de las tasas –cualquiera que fuese su porcentaje, porque con esas edades no se hace mucho caso de los números, sino de las emociones- convertiría la Universidad en coto cerrado para los ricos que pudieran permitirse pagar las matrículas.

“Nuestra generación no se merece esto”, se oye el lamento de la frustración subiendo de tono tanto desde las aulas universitarias como de la cola del paro. La ensalzada Constitución de 1812 ya exhortaba a los españoles a ser “justos y benéficos” y en esa arcadia feliz seguimos viviendo. Aunque por en medio hayan venido guerras civiles, revoluciones, acciones terroristas, dictaduras, experimentos sociales, tiros y muertos. Todas las generaciones repitieron el mismo mantra (“No nos lo merecemos”) mientras se dejaban llevar a rastras a donde no querían ir.

También nosotros, aunque gracias a Dios, esta vez nos han llevado a un panorama en el que no hay pistolerismo ni muertos. Algo hemos avanzado. Todos esos jóvenes que se declaran en huelga de asistencia a clase –como si a alguien más que a ellos les importara las dos semanas de descanso- rebosan vitalidad y lozanía: están bien alimentados, van bien (a su manera, claro) vestidos y pueden preocuparse de algo más que de conseguirse el sustento diario.

Nuestros padres lo tuvieron peor. ¿Hay que recordarlo? La generación de la guerra y del hambre, la de los piojos y las escaseces, la de las enfermedades y la falta de libertad para quejarse de la situación incluso, lo pasó peor que nosotros, ¿es cierto o no? Y nos sacaron adelante. Nos dieron estudios, nos permitieron mejorar la posición social, nos enseñaron a distinguir entre lo fundamental y lo prescindible, a trazar rayas rojas intraspasables, a mirar por cada céntimo, a luchar con tesón por lo que se persigue.

Bien podrían haberse lamentado de lo que les tocó vivir. De las penurias, de la sangre derramada, de la asfixiante dictadura, del pluriempleo o la emigración, de la falta de expectativas, del analfabetismo… Había tanto por lo que quedarse llorando en un rincón… Y, sin embargo, salieron cada día a ganarse el pan con el sudor de su frente, a darnos un futuro mejor a las siguientes generaciones a costa de sacrificios y renuncias personales.

Ahora nos toca a nosotros asumir los sacrificios que vimos en nuestros padres. Podemos seguir llorando porque creemos no merecernos lo que nos está pasando mientras nos aferramos al orden insostenible en el que nos habíamos manejado hasta ahora. O podemos empezar a dejarnos la piel.

No hay otra forma de salir del agujero: para subir, unas generaciones tienen que apoyarse en las anteriores. Los sociólogos le llaman solidaridad intergeneracional. Los economistas le llaman bienestar diferido. Los padres le llaman amor por los hijos. Los únicos que no tienen nombre para definir la situación son los políticos: para ellos, el ciclo de la vida sólo dura cuatro años.

21/5/12

Written by cardomaximo

22/05/2012 at 09:46

Un balance -¿y un futuro?- decepcionante

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En descargo del alcalde Zoido, que la semana pasada ha hecho balance de mandato por adelantado, hay que decir que eran tantas las expectativas que levantó su triunfo electoral mañana hace justo un año que lo más fácil era defraudarlas. Y a fe que lo está consiguiendo, pero no a la velocidad con que se lo ha propuesto este equipo de gobierno. El repaso a los periódicos de los últimos días, la lectura de informes, columnas de opinión y artículos conmemorativos de la efeméride del 22 de mayo no debe haber llenado de satisfacción a Zoido ni a ninguno de sus diecinueve concejales. Vale, lo pasado, pasado está y nadie nos va a devolver el año perdido. Lo más decepcionante, con todo, es oír otra vez en las entrevistas la misma cantinela gastada. Mal augurio.

Written by cardomaximo

21/05/2012 at 10:03