cardomaximo

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Sin valientes no hay democracia

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UN FRAILE amigo, con ánimo más que provocador, sostenía completamente en serio que, durante la dictadura franquista, la democracia se refugió en las comunidades de propietarios y en los conventos, únicos reductos donde se podía elegir ya fuera el color de los toldos de la fachada o a la madre abadesa. El caso es que los conventos se nos vaciaron y los condominios se nos quedaron entrampados por culpa de los morosos. Así que cuando llegó la democracia, en realidad nadie sabía como usarla. Y menos que nadie, los sevillanos.

Allí donde hay un proceso electoral, donde se abre el plazo para confrontar libremente opiniones –esto último suena a espíritu del Doce de Febrero clavado-, embarranca la democracia interna. No hay más que desparramar la vista alrededor para darse cuenta del largo camino que nos falta para admitir opiniones diferentes a las nuestras y que no pasa nada por defenderlas abiertamente.

Se va Arenas del PP y en vez de propiciar una discusión dialéctica de la que saliera reforzada la nueva dirección, se impone el cierre de filas en torno al candidato que menos aristas presenta. Muestran los opositores del Ateneo –suerte de verdad, Anselmo Valdés- sus firmas contra el presidente Alberto Máximo Pérez Calero y ellos mismos se disculpan por no poder anunciar los nombres de preclaros sevillanos que les dan su apoyo, pero prefieren que no se sepa por ahora, que ya será hora de acudir en auxilio del vencedor… sea quien sea.

Qué sevillano esto de prestar en privado el apoyo con tal de no señalarse en público. Si lo sabrá Rafael Medina, al que le habían dado las palmaditas cargadas de ojana de rigor cuando lanzó su candidatura al Consejo de Cofradías y ha tenido que plegar velas antes de hacerse al proceloso Mar de los Sargazos porque una cosa son buenas palabras y otra, votos con nombre y apellidos.

No falla. Basta que alguien alce la voz y exponga sus puntos de vista sobre cualquier aspecto para que en seguida le toquen las palmas por “valiente”, pero sin ir más allá en el compromiso ni a favor ni en contra de las opiniones vertidas no vaya a ser que siente mal, según a quién. En realidad, para estar a tono con la hipócrita y cobardona sociedad civil sevillana, esta columna debería publicarse sin firma, pero qué le vamos a hacer: uno ya está acostumbrado a que le llamen “valiente”.

20/6/12

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Written by cardomaximo

21/06/2012 a 09:42

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