cardomaximo

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Elogio del número dos

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PUEDE QUE no sea un orador vibrante de los que enardecen al auditorio, quizá no sea el mejor parlamentario de la Cámara andaluza, probablemente no tenga el carisma que se lleva de calle a los militantes con sólo sonreírles y seguro que no le acompaña un físico de los que enamoran al electorado, pero nada de eso puede explicar el vacío en que el PP andaluz ha envuelto la despedida de quien ha sido, con diferentes nombres, el número dos del partido en los últimos trece años.

Ya se sabe que el número dos no tiene quien le escriba. El uno es el número de los ases; el tres simboliza la trinidad divina; el cuatro marca los puntos cardinales; el cinco es la mitad del perfecto diez igual que el seis representa la media docena; el siete es el número completo, símbolo de la infinitud; el ocho, al menos, es el cubo menor de todos y el nueve está tan cerca del diez que lo roza. Sólo el número dos sufre su suerte maldita de estar siempre opacado por el campeón.

El señor Sanz, don Antonio, ha cargado con esa cruz. Y con todas las que querían echarle encima: para unos era epítome del señoritismo (no conocen Jerez, desde luego) por los modales y la vestimenta y para otros, la prueba que refutaba la meritocracia por mantenerlo por mantenerlo al frente del cuadro de mandos del partido. Ahí ha estado todo este tiempo, apagando fuegos, proponiendo componendas internas, fajándose con los medios, sofocando revueltas y dando la cara a riesgo de que se la partieran en público cada vez que los exquisitos se ponían de perfil no les fuera a manchar la ropa tanta inmundicia como hay por desenterrar.

Los malpensados pinchan esta vez en hueso. Nunca, y espero que así siga, he tenido relación con él más allá de lo pura cortesía. Cierta vez que coincidimos en una mesa redonda hace seis o siete años le canté las cuarenta: por mucho que hicieran, el PP no iba a ganar en Andalucía hasta que el electorado no sintiera la necesidad de un cambio político. Así fue.

Sólo después de todo lo que pasó el día del Corpus, e involuntariamente a través de terceros, he sabido del atento seguimiento que dispensaba a mis opiniones, no siempre coincidentes con las suyas.

En el PP lo echarán de menos. Es relativamente fácil aprender a ser el primero. Lo verdaderamente difícil es saber ser un discreto, leal y esforzado número dos.

21/6/12

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Written by cardomaximo

22/06/2012 a 09:48

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