cardomaximo

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Archive for julio 2012

(Vivir entre paréntesis)

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VIVIMOS ENTRE paréntesis para evitarnos vivir entre interrogantes. Cada año, las vacaciones marcan ese tiempo en suspenso en el que nada de cuanto hacemos se parece a los quehaceres habituales y todo se estrena de nuevo como un Domingo de Ramos en bermudas y manga corta. El paréntesis nos da refugio como esa casilla del parchís en que las fichas rivales no nos podían comer aunque la prudencia aconsejaba estarse allí sólo un tiempo, el justo para ver alejarse los peligros de la enfermedad, las preocupaciones familiares, la incertidumbre de los empleos y seguir nuestro camino hasta la victoria final, que era la muerte de la partida.

El paréntesis cumple la misma función que el descansillo de la escalera, como su nombre indica. Allí donde la vecina del tercero toma resuello y el jovenzuelo tatuado le toma las bolsas para subirlas a su casa. “Ay, hijo, gracias, que con este calor no me responden las rodillas”, agradece la anciana la ayuda. Las vacaciones son ese chaval con el piercing en la nariz que se ofrece para subir la compra hasta el quinto piso mientras nosotros despotricamos del calor, del ascensor estropeado y del Gobierno que hace subir todo menos la cesta por las escaleras.

Tiempo muerto como en el baloncesto, intermedio de cada año, hemistiquio de un lánguido y monótono alejandrino imposible de pronunciar sin tomar aliento. Las ocupaciones laborales quedan entre corchetes, pero se avivan los conflictos de pareja porque vivir entre guiones aprieta los párrafos sin subordinar las oraciones, meramente yuxtapuestas: toallas tendidas al sol de la playa, una junto a otra sin tocarse jamás, sin entrelazarse ni enredarse. Así son nuestras vidas entre paréntesis.

Preferimos vivir entre paréntesis para no tener que responder a los dos puntos que nos interpelan el resto del año. Cualquier cosa puede meterse en esa acotación vital, no importa si es un curso de buceo o ‘Guerra y paz’ entre pecho y espalda sin bañarse en la piscina, ese tipo de cosas que nunca hacemos el resto del tiempo normal, el que discurre entre comas y puntos y seguidos tan atropelladamente como nos parecían los dictados en la escuela. Ese tipo de cosas que nunca haríamos si no estuviéramos nosotros mismos apostrofados. Sabiendo lo espinados que son los pronombres, Pedro Salinas, el poeta de mi calle, bien podría haber exclamado “¡Qué alegría más grande vivir entre paréntesis!”.

 

27/7/12

Written by cardomaximo

28/07/2012 at 10:39

Publicado en costumbres, economia

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Vaya, vaya, aquí sí hay playa

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minube

minube

SEVILLA TIENE su paraíso perdido en la playa, ese sitio mítico que reina en las ensoñaciones colectivas cada verano y por el que suspiran sus habitantes.

-Tanto, que no hay más que ver cómo van desvestidos, todos enchancletados y con las camisetas de tirantas enseñando las pelambreras, qué asco.

Bueno, si nos deja aquí Don Cicuta, podremos continuar con nuestra introspección en el alma de la ciudad sin playa a fin de componer nuestra teoría de que la Velá de Triana es, en realidad, la feria del Carmen que la ciudad interior no tiene. Usted se va a cualquier población costera que celebre la Virgen marinera y se encuentra con la Velá pero sin bandera republicana ni trifulca entre pescaderos y acuatletas.

Las casetas, el verbeneo, las luces de feria, los cacharritos de los niños chicos, hasta los remolques donde venden esas salchichas como de plástico con esa cebolla que llevará cortada lo menos tres ferias de pueblo son de fiesta costera. Si hasta tienen una comisión de festejos para organizarla…

Los poetas –que en Triana abundaban tanto como los azulejos- dirán que es el influjo de la marea que trae aires de Sanlúcar por el río arriba, pero a un servidor siempre le pareció que los aires con que los sevillanos cruzan el puente los días de la Velá son idénticos a los de esos veraneantes que se tropiezan con un pueblo en fiestas y comprueban enseguida que no encajan.

El caso es que la aspiración sevillana por la playa no acaba en Triana. De hecho, ha colonizado ya la principal vía comercial del barrio vecino, Los Remedios, aunque en esto no se sabe si habrán tenido que ver los trianeros o ha sido puro azar.

No vean la cara de paseo marítimo que se le ha puesto a la calle Asunción. Cruza uno por allí de noche y es que no le falta un perejil: las reuniones familiares sentadas en los veladores, las pandillitas de quinceañeras sentadas en los bancos tomándose un helado antes de volver a casa, las franquicias de bares baratitos llenos a rebosar de clientela variopinta y hasta su petardeo de niñatos bien con las motitos y las camisas guapas recién duchados para fardar ante las muchachitas.

Usted pone la calle Asunción en Chipiona o en La Antilla y es que no desentona nada. Enhorabuena a quienes la hicieron peatonal: han inventado el primer paseo marítimo sin playa. Para que luego digan que no inventamos nada…

26/7/12

Written by cardomaximo

27/07/2012 at 09:32

Ciudades olímpicas, autonomías de cine

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LA CRISIS o los recortes han hecho que La 2 de Televisión Española desempolve durante las últimas semanas las películas oficiales de los Juegos Olímpicos, que pudieron verse en Sevilla en un ciclo cuando el festival de cine estaba consagrado al deporte. La verdad es que esa revisión de cintas cinematográficas es lo más cerca que hemos estado de unos Juegos. Eso, y la glorieta al final de Torneo.

Que un servidor haya visto, los tres últimos domingos se han emitido los resúmenes correspondientes a México 68 (el Black Power, Bob Beamon y Fosbury acabando con el rodillo ventral), Los Ángeles 84 (Alí portando la antorcha, Carl Lewis, el astronauta sobre el estadio) y Barcelona 92, de cuya inauguración se cumple hoy una cifra tan redonda como veinte años.

La película tiene como hilo conductor el agotador maratón desde Mataró hasta la montaña de Montjuïc. Pero se detiene en momentos que suelen pasar inadvertidos para el gran público como el pique del haltera ‘gallito’ (por el peso) búlgaro Ivanov con el chino Lin.

La cinta refresca muchas otras cosas que habíamos olvidado. Verbigracia, el ‘rush’ final del blanco alemán Dieter Baumann en la final del 5.000 dejando a los africanos con un palmo de narices. O el modelito que lucía Patrick Sjöberg en la final de salto de altura: todos los que ven horrorosos los uniformes olímpicos de los españoles, deberían recordar el mono que llevaba el sueco. Aun así, fue medalla de plata por detrás de Sotomayor.

Y el remolino de banderas con que los deportistas españoles celebraban sus éxitos. Literalmente, les faltaban manos para enarbolar tantos pabellones, así que Fermín Cacho optó por coserse una con la de su pueblo (Ágreda) y la de su provincia (Soria) para saludar su éxito en el 1.500 en una mano mientras en la otra ondeaba la de España.

Quizá ahí, en esa amalgama de patrias chicas que cada cual tenía que exhibir so pena de ganarse la bronca en su terruño respectivo, estaban larvados muchos de los problemas que ahora nos aquejan como país. Larvados porque no pasaban de ser un gesto gratuito sin coste alguno.

El último título de crédito –mientras suena la rumba ‘Barcelona es poderosa’ de Peret- lo deja bien claro:  “Película subvencionada por el Ministerio de Cultura”.   ¿Imaginan la de organismos, agencias y empresas públicas autonómicas que hubieran participado de haberse rodado veinte años después?

 

 

25/7/12

Written by cardomaximo

26/07/2012 at 10:00

El patrocinio de la Copa Davis

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EN LOS SIETE meses que las múltiples delegaciones municipales que dirige Gregorio Serrano se han tomado para cuadrar las cuentas de la disputa de la final de la Copa Davis en Sevilla en diciembre pasado ha sido imposible alcanzar el déficit cero que se nos prometió como justificación (coartada, iba a decir) para que la ciudad se embarcara por segunda vez en semejante berenjenal.

Cada vez que oigo hablar del déficit cero en algún evento que organiza la Administración pública, me echo la mano a la cartera. La Expo92, que ahora se rememora por todo lo alto quizá con la misma lógica con que Carpanta soñaba con pollos asados debajo de un puente, también anidó entre nosotros con la promesa (señuelo, iba a decir) de que no le costaría un céntimo al Estado y legaría portentosas infraestructuras de toda índole.

La historia siempre es la misma, con independencia del color político de los gobernantes de turno, las características del acontecimiento y la rentabilidad que la ciudad logre para sus negocios de hoteles, bares, restaurantes y taxis: pagan los ciudadanos.

En la Copa Davis, exactamente, la factura es de 965.844 euros. A ver ahora cómo se le explica a los empleados municipales que un porrón de las extraordinarias de Navidad que van a dejar de cobrar van a servir para tapar esta caries que nos provocamos nosotros mismos de tanto chupar el caramelo con el que nos engatusaron.

El concejal Serrano ha tenido un rasgo de humor en la presentación de las cuentas. No puede tomarse de otra manera que como una manifestación de inteligente ironía a la que es tan aficionado eso de que las cuentas habrían cuadrado en cualquier caso si la Junta de Andalucía hubiera hecho llegar los 1,2 millones de euros en concepto de patrocinio que aportó para la final de 2004.

También podría haber dicho que el balance sería equilibrado si la Federación de Tenis hubiera renunciado al canon de un millón o las aerolíneas, los hoteles y los restaurantes  hubieran dejado de balde los servicios prestados a la organización por valor de 1,3 millones.

Qué agudo Gregorio. ¿De dónde creerá él que salen esos euros que le reclama a la Consejería de Turismo, Comercio y Deportes? Ellos se echan en cara las subvenciones, pero aquí el único patrocinador sigue siendo el sufrido –y ahora esquilmado- contribuyente. Convendría que no lo olvidaran nunca.

24/7/12

Written by cardomaximo

25/07/2012 at 09:55

El verano que cambió nuestras vidas

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El lector no tiene por qué conocer la composición del Consejo Económico y Social de la ciudad de Sevilla. Ni siquiera los motivos que han llevado al equipo de gobierno a sustituir a unas asociaciones vecinales y de consumidores por otras para que informen de las ordenanzas municipales en materia económica y de empleo. De hecho, el lector probablemente se esté llevando una sorpresa con la existencia de este organismo de participación.

Así que convertir al CESS en argumento principal de la oposición a Zoido y sus veinte concejales como hizo la semana pasada la oposición al alimón de PSOE e Izquierda Unida es lo más parecido a discutir del sexo de los ángeles cuando las murallas de Bizancio se resquebrajaban ante el empuje artillero de las huestes de Mehmet. En ésas estamos. Y en patrocinar peliculitas de dibujos animados para los niños del distrito Este-Alcosa-Torreblanca.

Ni el tono ni el mensaje que hacen llegar las autoridades locales está en línea con el dramatismo del momento, cada día más cerca de la intervención del Estado. Cuando el viernes la prima de riesgo escaló la barrera de los 600 puntos de diferencia con el bono alemán a 10 años, discusiones como la del Consejo Económico y Social suenan aun más huecas.

El mismo desdén con que Europa (el Banco Central de Mario Draghi, el Eurogrupo o directamente el Bundesbank) trata al Estado central, se reproduce ampliado en el trato que dispensa el ministro Montoro a las autonomías y luego se retroalimenta en la displicencia con que la Consejería de Cultura borra de un plumazo las subvenciones a la Bienal de Flamenco apenas cuarenta días antes de que arranque el certamen. Qué blandos con las espuelas, qué duros son todos con las espigas.

Los alcaldes exigen reuniones con la Junta de Andalucía, la administración autonómica reclama negociar con el Gobierno central y éste, a su vez, busca involucrar a los socios europeos para que alivien el dogal de la deuda. Todos miran para arriba en la cadena de responsabilidades, pero ninguno se aviene a mirar hacia abajo, a quienes sufren las consecuencias de sus actos.

Es ese aire de suficiencia que muestran todos nuestros políticos el que sulfura al personal. Ellos siguen a lo suyo mientras los demás estamos a lo nuestro, que es cómo allegar más fondos de nuestras apaleadas nóminas a las arcas de las diferentes haciendas públicas a través de las más diversas formas de recortes y subidas impositivas.

En las actuales circunstancias, parece que los ciudadanos son los únicos que se han dado cuenta del momento crítico que atravesamos. Este verano va a cambiar nuestras vidas y de él saldremos más empobrecidos, trabajando más por menos dinero, recibiendo menos a cambio y aportando más para amortizar una deuda externa que creíamos exclusiva de países latinoamericanos en la década de los 90.

Esa desesperación que el Gobierno de Rajoy ya ni se preocupa en disimular –Montoro proclamando desde el ambón del Parlamento que no tiene dinero para pagar las nóminas- no se advierte por ningún otro lado en las restantes administraciones públicas. La Diputación, por ejemplo, tiene lleno a rebosar el cine de verano, con películas de reestreno, que instala en su sede para solaz de cuantos tienen que sobrellevar el verano en Sevilla sin poder escapar del calor.

Los ayuntamientos, la Diputación y la Junta de Andalucía siguen a su ritmo, al trantrán, como si la cosa no fuera con ellos, como si el país no estuviera en estado de emergencia económica y todas las manos fueran pocas para apagar el fuego de los intereses que devora la cada vez más mermada recaudación fiscal. Recortan aquí y allá, sigilosamente, tratando de que nadie repare en que las colonoscopías se retrasan ahora cuatro meses o que los espectáculos flamencos de la Bienal sabe Dios cuándo se pagarán.

Por ninguno lado se percibe ese estado de agitación, de convulsa tensión que debiera haber llevado ya a todos los poderes territoriales del Estado a definir en común servicios imprescindibles a los que en ningún modo se debe renunciar y aquellas otras actividades que podrían decaer sin mayor problema. Y aplicarse a ello sin demora y sin arrastrar los pies.

El desastre de Dunkerque dio para que el premier británico Churchill enardeciera al Imperio para luchar contra el nazismo. Aquí, la noticia de la pérdida de Cuba y Puerto Rico dio para que los castizos se fueran a los toros. Y entonces no los subvencionaban los ayuntamientos, o sea, que hemos ido a peor.

 

23/7/12

Written by cardomaximo

24/07/2012 at 09:22

Los comerciantes de Triana y el corte de tráfico

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A los comerciantes de la plaza de abastos de Triana les sentó como una patada que se cortara el puente de Isabel II el sábado por la mañana –el día de más venta de la semana- con motivo de una carrera pedestre incluida en el programa de actos de la Velá de Santa Ana. Y la emprendieron con quienes menos culpa tenían, los atletas que corrían despreocupadamente. Qué diferente la actitud con quienes decretaron el cierre al tráfico de la calle San Jacinto y complicaron de qué manera el acceso al aparcamiento subterráneo del mercado. Tal vez si esa furia la hubieran demostrado entonces, no les habría importado perder una mañana de negocio por una simple prueba atlética en vez de perder el resto del año por un simple capricho para montar veladores de bares.

23/7/12

Written by cardomaximo

23/07/2012 at 09:18

Demagogia y política de altura

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A LOS CONCEJALES del PSOE e Izquierda Unida en la oposición municipal les parece demagógico renunciar a la paga extraordinaria de Navidad como han hecho los veinte ediles del PP de Sevilla, motivo más que suficiente a su entender para cobrarla, poner los brazos en jarras y denostar a quienes han decidido acompañar a los empleados públicos en su sacrificio por cuadrar las cuentas de Hacienda.

Lo que proclaman con su gesto altanero los portavoces de ambas formaciones es que Don Juan Carlos, el Príncipe de Asturias, todos los altos cargos de la Casa del Rey y los diputados del Congreso han actuado con demagogia al aceptar bajarse el sueldo en parecida proporción a la reducción salarial decretada para los funcionarios. Menos mal que están ellos en Sevilla como reserva espiritual de los políticos íntegros, incorruptibles y honestos a carta cabal para echarles en cara al resto que vayan a limitarse por voluntad propia el estipendio.

No sólo eso. Estas minervas de la política local han encontrado en el delegado no electo el chivo expiatorio sobre el que descargar su ira: a cambio de seguir cobrando la extra de diciembre, propugnan lisa y llanamente mandar a su casa a Demetrio Cabello. Pero eso no es demagogia, hombre qué va, eso es política de altura y un comportamiento consecuente con las siglas bajo cuyo patrocinio se nombró a troche y moche en la anterior corporación.

Es tan ejemplarizante la actuación de los portavoces de la oposición que, para no tener ellos que hacer ese pequeño gesto, se lo exigen antes a todo el mundo, venga o no a cuento: a los altos cargos de las empresas municipales a los que, de paso, quieren recortar el sueldo para que, con el dinero que se ahorre, abone el Ayuntamiento la indemnización de 210.000 euros por su cese al gerente ‘blindado’ de Fibes que Monteseirín nombró.

La traca final es esa huchita propuesta por IU para contratar a parados que hayan agotado todas sus prestaciones, naturalmente con los tres grupos municipales y los dos sindicatos mayoritarios metiendo las manos en el pastel del modo acostumbrado: nombra tú a los tuyos, que yo nombraré a los míos.

¿Tan difícil es darse cuenta del clamor ciudadano contra esas formas de hacer política con minúsculas, del hartazgo con ese modo rastrero de echar abajo cualquier iniciativa del adversario? ¿Tan ciegos están como para no ver la demagogia propia?

20/7/12

Written by cardomaximo

21/07/2012 at 10:30