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O ellos o nosotros

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Puesto que el Gobierno de Rajoy así lo ha dispuesto, el terreno en el que nos movemos a partir de ahora es el de una aguda confrontación social en la que está en juego el mantenimiento del status quo de dos grupos enfrentados. O ellos o nosotros, no hay más margen.

Sólo que la grieta que separa ambos mundos no es ya de la de las clases sociales, ni siquiera la del carácter público o privado del pagador, sino la de la cercanía a los políticos, sus asimilados y sus adláteres. Los ejemplos están tan recientes, tan frescos y tan a la vista que causa incluso sonrojo señalarlos. Ahí van tres espigados de este mismo periódico:

Titular de la página 1 de Sevilla del sábado 14: “El ex gerente de Fibes cobrará 218.000 euros por su despido. La juez condena al Consorcio a abonar a Felipe Luis Maestro el ‘blindaje’ del contrato, aunque lo califica de ‘escandaloso’”.

Extracto de la carta al director de la página 2 del viernes 13 firmada por la oncóloga Palma Solano Páez: “Según me han contado, los jefes no tienen dinero para pagarme por mi trabajo porque tienen otras cosas más importantes que pagar. Es mejor que yo y otros médicos amigos vuestros nos quedemos en casa el 10% de cada mes”.

Extracto de la tribuna libre de la página 28 del domingo 15 firmado por el magistrado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Melilla, Fernando Portillo Rodrigo: “Y todo ello hice esa mañana por el módico precio de 5,30 euros. Brutos. Ya me dirán si no es barato. Les reto a que busquen cualquier profesional que, estando de guardia, cobre la hora a 1,72 euros”.

Es la cercanía al poder –al de antes, como al de ahora- el que separa los dos bandos en que se está fracturando la sociedad, como ejemplifican estos casos. Y eso suele ser la antesala de un estallido social.

No hace falta que nadie me explique el carácter público del trabajo del juez Portillo. Ni el de la atención médica a los niños con cáncer de la doctora Solano. De hecho, cualquiera de nosotros se sentiría más que orgulloso de la labor abnegada de la mayoría de estos profesionales así como de que el acceso a los enrevesados procedimientos dela Justiciao a los onerosos tratamientos contra el cáncer esté al alcance de cualquiera sin distingos por su nivel de renta.

Pero creo que todos necesitamos que alguien nos dé una explicación convincente de por qué el señor Maestro era la persona idónea para dirigir el palacio de congresos y exposiciones, qué méritos contrajo para tan lucrativo contrato, qué resultados arrojó su gestión durante once años como para cobrar los incentivos que se le pagaban año tras año y quién autorizó un ‘blindaje’ de 218.000 euros en el caso de cesar en el cargo. Creo que somos muchos los que exigimos que se nos argumente por qué resultaba perentorio para el buen funcionamiento de Fibes su relevo a los seis meses de acceder el PP ala Alcaldía; por qué se tomó la decisión de destituirlo aun conociendo las cláusulas de su contrato y por qué no se negoció para que continuara dos años más antes de despedirlo sin indemnización, por ejemplo.

Y creo que todavía seremos algunos los que pidamos una justificación de la gestión pública de un espacio en el que se alternan espectáculos musicales y congresos de los que se derivan cuantiosos beneficios para el sector hotelero de la ciudad. Qué cambiaría si la explotación del auditorio y las salas feriales estuviera encomendada a una empresa privada con criterios exclusivos de rentabilidad, por ejemplo.

Y cuando hayan respondido a estas sencillas cuestiones y a las que suscitan los centenares de empresas públicas, agencias, organismos autónomos, observatorios de lo más insospechado e institutos del más variado pelaje tan atiborrados de personal arrimado como ayunos de tareas, entonces que le bajen el sueldo, si quieren, un 20% a la doctora Solano y le rebajen hasta 1,50 euros la remuneración por las guardias judiciales al magistrado Portillo. Y le paguen lo que quieran a Maestro.

Ellos lo han querido: o ellos (el bando de los Felipe Luis Maestro, quienes los escogen y los remuneran generosamente) o nosotros (el bando del juez Portillo, la doctora Solano y los millones de pecheros sobre cuyas espaldas se hace recaer el peso del Estado). El conflicto está servido.

 

16/7/12

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Written by cardomaximo

17/07/2012 a 09:22

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